La enfermedad coronaria puede prevenirse.
"La prevención es mucho mejor
que cualquier tratamiento". Esto también es válido
para la enfermedad coronaria (EC). Quien se alimenta bien, se ejercita
lo suficiente y se preocupa por relajarse, aminora el riesgo de
taponamiento y adelgazamiento de las arterias.
En cuanto a la alimentación adecuada deben
tenerse en cuenta el siguiente factor: el colesterol sólo
se encuentra en productos animales. Por está razón
vale la pena consumir menos grasa animal. Una excepción es
el pescado, que provee ácidos lípidos Omega-3. Las
personas conscientes de los efectos del colesterol deben reemplazar
las carnes por más frutas y verduras, de las que se recomienda
un consumo de cinco porciones diarias.
También es bueno consumir muchas vitaminas
y otras sustancias que actúan como antioxidantes. Estas impiden
que moléculas agresivas, que se presentan en el metabolismo
del cuerpo, se oxiden. Por ejemplo, el colesterol LDL al oxidarse
se convierte en una sustancia peligrosa para el organismo. Las vitaminas
A, E y C y algunas de las sustancias vegetales secundarias como
flavonoides, licopina y carotinoides son consideradas antioxidantes.
No renuncie a los carbohidratos. En general, estos
no engordan, sino que son un elemento nutritivo muy importante en
la balanza de calorías.
Consuma poca grasa. Esta sólo debe representar
el 30% del consumo calórico. Además, hay que tener
en cuenta la diferencia que existe entre la grasa saturada (compleja
y simple) e insaturada. La primera provee, principalmente, energía.
La segunda es necesaria para la constitución de membranas
biológicas y hormonas. Por tanto, la relación de estos
dos grupos de grasas debe ser balanceada.
Los ácidos grasos insaturados son favorables,
especialmente los vegetales que se encuentran en el aceite de germen
de trigo, aceite de oliva, de cardo, de semilla de colza y de canola.
Son también recomendables los alimentos como el pescado,
pues ayuda a prevenir la arteriosclerosis.
Los minerales también son importantes para
el corazón. Los principales son el potasio, el magnesio y
el oligoelemento selenio.
Hidratarse en abundancia también ayuda.
Mientras no haya debilidad muscular del corazón, como en
la insuficiencia cardiaca, se recomienda un consumo abundante de
líquido diario (de 1 a 1,5 litros por día).
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