El ejercicio, bendito para el corazón
y el sexo.
De manera moderada pero regular, el hombre
debe ejercitar su cuerpo para prevenir la impotencia en los años
venideros.
Los expertos dicen que quemar 200 kilocalorías
diarias es suficiente. Ese número de calorías se logran
si, por ejemplo, se recorren tres kilómetros diarios a paso
rápido. Los investigadores creen que el movimiento corporal
estimula la circulación y con ella se mejora la irrigación
sanguínea a los órganos del cuerpo, que reaccionan
tornándose especialmente sensibles a la falta de oxigeno.
Además del corazón, el órgano
más sensible a la falta de oxigenación es el órgano
reproductor masculino. Por tanto, la impotencia debe considerarse
una señal de alerta de un infarto cardiaco posterior, ya
que el pene es aparentemente más sensible a la mala irrigación
sanguínea que el corazón.
Los científicos establecen que basta con
estar en una edad mediana para que se deba empezar a hacer ejercicio.
Sin embargo, no es recomendable esperar tanto tiempo, si se tiene
en cuenta que hay otros factores de riesgo como fumar, el alto consumo
de alcohol y el sobrepeso. En este caso, hablar de prevención
al entrar a una edad mediana es imposible, pues en realidad a esas
alturas sólo se puede combatir.
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