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Causas de la disfunción eréctil

Dejando de lado los episodios esporádicos de falta de erección, que en general se producen por estrés, fatiga o tensión, las causas que originan la Disfunción Eréctil se dividen en orgánicas (que dependen del cuerpo) y psicogénicas (dependientes de la mente). Las de origen orgánico son responsables de la mayoría de casos y se presentan en más del 70% de los hombres con disfunción eréctil.

Si bien es cierto que con la edad es mayor la prevalencia de la DE, esto no se debe a la pérdida del deseo sexual sino a las patologías asociadas como enfermedades coronarias o neurológicas.

Las principales causas de la aparición de la DE están divididas en cuatro categorías:

Vasculares:

No ingresa la suficiente sangre al pene como para tener una erección o mantenerla. Se puede ocasionar por problemas vasculares, diabetes, colesterol alto, presión arterial alta o deterioros vasculares derivados del consumo de tabaco.

Neurológicas:

El mensaje enviado por el cerebro, tras un estimulo, no es recibido por el pene, lo que impide la erección. Esto ocurre por daños en la medula espinal, desórdenes neurológicos, cirugía o traumas en la zona pélvica.

Medicamentos:

En algunas ocasiones, la DE se origina como efecto secundario de tratamientos farmacológicos, como son algunos antihipertensivos, antidepresivos o antisicóticos. Estos medicamentos afectan la recepción de impulsos nerviosos en el pene.

Psicológicas:

Problemas de origen psicológico como la depresión, cuadros de ansiedad, estrés, así como problemas en el trabajo o en la relación de pareja pueden desencadenar la Disfunción Eréctil.

Sumados a estos problemas, hay factores que aumentan el riesgo de Disfunción Eréctil:

  • Trastornos de la próstata. Prostatitis (inflamación), hiperplasia prostática (agrandamiento prostático), cáncer o prostatectomía (extirpación de la próstata).
  • Diabetes. Facilita el endurecimiento prematuro y anormal de las arterias, impidiendo la erección al reducir el flujo de sangre al pene.
  • Hipertensión arterial. La presión alta provoca daño vascular y disminución de la presión sanguínea que ingresa al pene.
  • Enfermedades vasculares. La isquemia coronaria y cirugía vascular, reducen el flujo normal de sangre hacia el pene.
  • Altos niveles de colesterol en la sangre. Estrechan y adelgazan las arterias, lo que produce deficiente flujo sanguíneo hacia el pene. 
  • Consumo de drogas o alcohol. El abuso de estas sustancias reduce la respuesta orgánica a los estímulos sexuales.
  • Enfermedades del sistema nervioso. Patologías degenerativas (esclerosis múltiple), lesiones en la médula o secuela de cirugías, impiden la llegada de los impulsos nerviosos que inducen la erección.
  • Malformaciones peneanas. Como el síndrome de Peyronie, que es la curvatura del órgano sexual masculino. Se produce al endurecerse o esclerosarse de forma anormal los vasos sanguíneos y los cuerpos cavernosos que conforman el pene.
  • Enfermedades crónicas. Principalmente, la insuficiencia renal y las diálisis son causas que inciden en la aparición de la DE.
  • Cigarrillo. Acentúa los efectos de otros factores de riesgo como la enfermedad vascular o la hipertensión. Un reciente estudio señala que fumar 20 cigarrillos al día aumenta 60% las probabilidades de aparición de la DE.
  • Depresión y estrés. Las tensiones y problemas en la relación de pareja aumentan las posibilidades de aparición de DE. La depresión también puede causar un cambio en la función eréctil.
  • Edad. El envejecimiento es un proceso normal y fisiológico de todo ser vivo; conlleva cambios imposibles de detener y que se dan en mayor o menor grado en cada persona. Se calcula que la mitad de los hombres mayores de 60 años con diabetes tiene DE.

Consejo:

Como en toda enfermedad, lo importante es evitar los factores de riesgo, es decir, dejar el cigarrillo, hacer ejercicio para mejorar el sistema coronario y circulatorio, llevar una dieta balanceada para reducir los niveles de colesterol. Los chequeos permanentes también son necesarios para identificar la DE o cualquier tipo de enfermedad antes de que avance demasiado.

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