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Los rituales del fútbol –
Donde los hombres pueden llorar
La bufanda del equipo, los cantos de batalla y
los gritos pertenecen al fútbol como la Biblia a la Iglesia.
Los rituales del fútbol no se pueden omitir. Un fanático
real debe estar completamente acostumbrado a las reglas. Esa no
es una obligación incómoda. Finalmente en estos rituales
está permitido demostrar los sentimientos, cosa que lejos
del fútbol sería vergonzoso.
Un fanático del fútbol desde la cuna
hasta la tumba está rodeado de símbolos y rituales.
Sólo un vistazo a las tiendas de artículos para fanáticos
están pensados para todos los espacios vitales. Para las
nuevas generaciones, chupos y pañales con los colores de
los equipos.
Algunos fanáticos bautizan a sus hijos con
los nombres de las estrellas del fútbol o de jugadores de
sus equipos favoritos. También se encuentran ataúdes
con el emblema del equipo.
Todo los fanáticos siguen sus rituales y
así se mantienen fieles a su equipo siguiéndolos de
juego en juego. Los jugadores abrazan al goleador y corren la vuelta
de la victoria alrededor del estadio. Además existen rituales
individuales para cada equipo, como las “barras”.
“El mismo procedimiento de cada año”
Muchos rituales son para los jugadores una obligación
como cantar el himno nacional. Pero otros son opcionales, no todos
los jugadores lanzan sus camisetas al público después
del partido o besan al ganador.
Las rituales están ligados a la situación.
Los seguidores del tenis se comportan de la misma forma como si
estuvieran en un concierto de música clásica.
Los rituales ayudan a sobrellevar la inseguridad
basándose en la repetición, la estabilidad y la estructura
de la vida diaria y lo mismo ocurre en el fútbol. “El
mismo procedimiento de cada año” describe perfectamente
a los rituales.
Al mismo tiempo los rituales crean una sensación
de comunidad. Los mismos intereses y procedimientos casan perfectamente.
Una comunidad de fanáticos es como una familia putativa y
el que no sigue los rituales es discriminado y aislado inmediatamente.
Los rituales son parte de un ambiente festivo.
Muchos procedimientos rituales son únicamente simbólicos.
Los rituales del fútbol tienen mucho parecido con los rituales
religiosos y con las ceremonias mágicas, como reunirse en
círculo al empezar un partido y rezar por el alma del equipo,
santiguarse o besar el suelo del estadio.
También sus consignas de agresión
son ritualizadas
Además, los rituales crean una atmósfera
en la que es posible demostrar sentimientos que fuera de ella serían
excesivos. Sólo en el fútbol podemos gritarle a nuestros
contrincantes, sólo en ese momento un fanático puede
gritar su ira y su agresividad.
Las consignas de agresión contra los jugadores
del equipo rival o de sus fanáticos son rituales regulados
que permiten desmoralizar al otro equipo por medio de chiflidos
y no de agresión física.
También, otro tipo de sentimientos salen
a la superficie. Luego de la derrota se queman banderas y hasta
los hombres más fuertes lloran desconsolados. La tristeza
y el abatimiento también pertenecen al fútbol.
Los rituales se encargan de regular el desenvolvimiento
de situaciones reiterativas. No deben convertirse en actos compulsivos
en los que se pierda el significado. Tampoco se deben perder las
proporciones, como los Hooligans que golpean sistemáticamente
a los contrincantes. Cuando este tipo de actos se convierten en
ritual algo no está bien. Los rituales pueden dar significado,
divertir y, sobretodo, deben reevaluarse.
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