Boom de activadores sexuales para hombres
Cada vez más hombres se les miden a las pastillas mágicas para potenciarse sexualmente. No es un tema de limitación física sino de búsqueda de mayor placer. El año pasado se vendieron 8 millones de dólares en activadores.
Para el odontólogo Juan Mesa, nunca fue problema con 2.6 millones de hombres en Colombia, tal vez le daba animo saber que no era el único con disfunción eréctil, pero mientras se avergonzaba ante su esposa y presumía con sus amigos no soportaba lo que le estaba sucediendo a los 43 años. El y otros colombianos que sufren la tan temida impotencia forman parte de un mercado que el año pasado vendió ocho millones de dólares en Cialis, Levitra y Viagra en nuestro país.
Pero este boom se debe también a aquellos que toman las pastillas por curiosidad o para aumentar su virilidad, como Nelson González, de 27 años, que aunque no ha tenido nunca problemas de erección, decidió probar algo nuevo. El efecto más duradero y que le da mayor confianza en si mismo, con lo que aumenta su libido considerablemente.
Incluso así, nunca le dice a su pareja que toma la pastilla, igual sucede con miles de hombres anónimos que llegan a las farmacias dispuestos a pagar entre 15.000 y 25.000 pesos por “el milagro”, como muchos de ellos le llaman.
Como si se tratará de un pecado, aún no se atreven a confesar que las usan, como Juan Mesa que desde hace tres años toma Viagra. Su problema empezó antes de los cuarenta y después de que se dio cuenta de que no era nada pasajero se volvió irritable y depresivo. Al comienzo su esposa lo acusaba de infidelidad, pero el se armó de valor y le confesó que al mismo tiempo que su libido disminuía se iba enfrentando a la verdad del mito de super hombre que había alimentado toda la vida.
“Nunca me imaginé que una persona joven y sana fuera a necesitar una cosa de estas”, dice en el secreto de su consultorio y aunque todavía no se atreve a hablar abiertamente del tema, ni siquiera con su médico, ya lo discute con algunos de sus amigos cercanos. Ellos se han dado cuenta de que la impotencia es un problema más común de lo que se imaginaban al comienzo, pues en Colombia uno de cada dos hombres mayores de cuarenta años tiene problemas en su desempeño sexual, y el 70% tiene vergüenza de hablar de ello.
Especialmente por que muchos no encuentran en las pastillas el alivio que esperaban. El éxito depende de cada paciente, de sus necesidades y la manera como reacciona cada orgasmo. Por ejemplo el Viagra no es recomendable para pacientes que consumen grandes cantidades de licor regularmente, porque se podría disminuir su absorción; para pacientes que quieren tener menos restricciones en los alimentos se recomienda Levitra y por último se busca un efecto más duradero, se recomienda Cialis que puede durar hasta por treinta y tres horas.
Sin embargo esta no es regla general para todos los casos, porque cada orgasmo asimila la medicina de manera diferente. Raúl Rodríguez, un vendedor de 72 años, frecuenta mujeres mucho más jóvenes que él y aunque no necesita aún de ninguna ayuda, se sentía intimidado porque su estado físico ya no era el mismo. Casi por curiosidad decidió probar Levitra y la prefiere porque los efectos le duran hasta por 24 horas. Tiene una novia de 45 años y ahora se siente más “saludable y vigoroso”, dice sin asomo de vergüenza mientras juguetea con el empaque de la pastilla naranja que carga siempre en el bolsillo.
Su pareja no sabe que el utiliza este tipo de medicamento y así sucede con la mayoría de colombianos que forman parte de un mercado mundial, que aunque apenas esta empezando, tendrá un potencial de 322 millones de hombres que en el 2005 sufrirán algún problema de disfunción eréctil.
Medio: Revista Cromos
Edición No. 4.484
Fecha: Enero 26 de 2004 |