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Manejo de los síntomas menopáusicos Indice de la revista - Siguiente - atrás - Cuadro sinóptico Principales manifestaciones clínicas La menopausia es un proceso fisiológico ineludible y, en consecuencia, no es válido considerarlo como una enfermedad; sin embargo, muchas de las manifestaciones de la deprivación estrógenica pueden acarrear consecuencias adversas sobre el estado de salud o la calidad de vida, por lo que deben ser prevenidas y controladas.
Alrededor de 60% a 70% de las mujeres comienza a experimentar síntomas molestos incluso antes de la cesación de las menstruaciones. El síndrome clínico de la mujer durante la transición menopáusica es variable en intensidad, e incluye oleadas de calor, insomnio, fatiga, irritación y sequedad vaginal, oscilaciones del afecto, dificultades en la concentración y depresión. Con menos frecuencia se han descrito empeoramiento de las migrañas, dolor muscular y articular y mayor presentación de alergias (figura 2). La falta de la acción estrogénica, además de conducir a la aparición de síntomas clínicos característicos, se traduce en pérdida de masa ósea, incremento en la mortalidad por todas las causas, aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares, mayor número de consultas médicas, incremento de las afecciones neuropsicológicas (por ejemplo: depresión, ansiedad, problemas de concentración, pérdida de la memoria de fijación, disminución de la capacidad de aprendizaje y cambios bruscos del estado de ánimo), así como aumento en la incidencia de síntomas urogenitales e infecciones del tracto urinario. Por otro lado, a la deficiencia de estrógenos viene a sumarse la reducción en las concentraciones circulantes de andrógenos, debido a que cesa la producción ovárica de tales compuestos; este fenómeno participa en la génesis de los trastornos de la conducta sexual que caracterizan al climaterio, en particular la pérdida de la líbido |
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