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Repertorio en sus 93 años Doctor Juan di Domenico di Ruggiero
Además, para mí es un verdadero privilegio lograr escribir estas pocas líneas con ocasión de la edición especial dedicada a esta conmemoración, que marca un hito en la historia de nuestra Sociedad de Cirugía. Quien lea los relatos y los extraordinarios avances del hospital, indisolublemente ligado a su máxima rectora, podrá darse cuenta de la continuidad del progreso no sólo en su aspecto físico sino, por igual, espiritual, heredado de ese selecto grupo de profesionales de la salud, fundadores de tan magna empresa.
Repertorio ha resurgido con nuevos ímpetus de renovación, ahora respaldado por nuestra Fundación Universitaria de Ciencia de la Salud.
Puedo afirmar que el decano de la facultad de medicina, doctor Alfonso Tribín Ferro, fue, tras una insinuación mía hecha en una de las Asambleas Generales de la Sociedad de Cirugía, y por delegación del entonces presidente, doctor Darío Cadena Rey, el primum movens para reeditar la revista, a la cual le infundió nueva vida con su tesonera firmeza. Parece increíble cómo el comité editorial, desde antes de aparecer el primer número de esta nueva etapa, hasta la fecha, se haya reunido regularmente todos los jueves en el decanato de medicina, en su primera etapa, y en la Presidencia de la Sociedad después, con el fin de alimentar los cuatro números anuales con material universitario muy selecto.
Como es natural, todavía queda mucho por hacer, pero con las iniciativas y tesón demostrados por el comité, estoy seguro de que se logrará alcanzar el anhelo de todos: una publicación que por cierto estaba en la mente efervescente de sus fundadores.
Repertorio recoge los artículos creados en las diferentes facultades que componen la Fundación de Ciencias de la Salud, para darle una singular característica de variedad de temas, todos de interés nacional. Quizá es una de las pocas publicaciones que de una manera democrática empareja las experiencias de todos los estamentos de la institución.
Por otro lado, los integrantes del Hospital de San José contribuyen a la edición de la revista con su admirable experiencia, adquirida generación tras generación, demostrando ahora más que nunca cómo la savia vital, diría yo inmortal, sigue alimentando sus capilares, llegando a las fibras más íntimas de sus estructuras.
En forma alegórica, podemos afirmar que el grupo actual de profesionales está sosteniendo, y bien alta, la tea encendida por esos diez visionarios, que, igual a quienes nos precedieron, la han mantenido viva, aun en tiempos difíciles, cuando los vientos contrarios han intentado menguarla, quizá apagarla momentáneamente, sin lograrlo del todo. Siempre ha resurgido para respetar la tradición.
Al recorrer las páginas de este documental, el lector se podrá dar cuenta de la lucha permanente y admirable de todo el personal de salud, involucrado en el diario acontecer del hospital, que es la vitrina de cuanto se gesta y ejecuta en él. Refleja la participación de los integrantes administrativos, de apoyo, desde las altas directivas hasta el más humilde trabajador, pues todos contribuyen al engrandecimiento del establecimiento y, por ende, de nuestra sólida publicación.
No hay palabras que alcancen a expresar mis sentimientos de profunda, sincera y emotiva gratitud a todos ustedes, colegas, enfermeras, personal técnico y de apoyo por haberme permitido presenciar este solemne momento plasmado en una revista que de aquí en adelante no tendrá (lo espero con fervor) más interrupciones. Estoy listo para entregar la antorcha que Pepito y el destino me han encomendado.
Para la reseña histórica de Repertorio de Medicina y Cirugía, nada mejor que reproducir a continuación el editorial del número uno de la nueva era del mismo, en donde nuestro editor, Darío Cadena Rey ha descrito con lujo su accidentada vida.
Reaparición esperada
Médico de la Universidad de Harvard, especializado en ortopedia y cirugía infantil, organizó el servicio humanitario de las ambulancias durante la guerra civil de los Mil Días para auxiliar a los heridos en batalla. Una vez lograda la paz, en noviembre de 1909 asumió la presidencia de la Sociedad con Julio Manrique como Secretario y Guillermo Gómez, Tesorero. Su interés y dedicación se enfocaron hacia la construcción del hospital y a la reactivación científica mediante reuniones de discusión de casos o bien revisión de la literatura médica extranjera, para culminar con la edición del primer número del Repertorio de Medicina y Cirugía.
Fueron muy variados los temas que llenaron las páginas del Repertorio, a cargo de eminentes profesores que regentaban las cátedras de la Facultad Nacional de Medicina. Cabe destacar el primer editorial donde se proponía una acción conjunta para lograr la unión a través de una Sociedad Médica Nacional, que casi 100 años después no hemos podido alcanzar.
En agosto de 1927 escribían los directores Montoya y Manrique al conmemorar dieciocho años continuos de publicar el Repertorio, su pesar por la desaparición de todas las publicaciones médicas colombianas y la falta de apoyo para la difusión de los programas científicos. Decían ellos: actualmente entre nosotros no se escribe, porque no se lee y no se lee porque la ola de mercantilismo que ha invadido el mundo entero ha invadido también a los intelectuales que desdeñan toda empresa de carácter docente, que se alejan de todo esfuerzo de carácter abstracto para lanzarse en empresas que produzcan dinero.
Veintitrés años después de la fundación del Repertorio, en septiembre de 1933 se editó el último número (505). En 1934 reapareció con el nombre de Revista Médica de Bogotá: Repertorio de Medicina y Cirugía y Revista Médica de Colombia incorporados, como órgano de la Academia Nacional de Medicina, la Sociedad de Cirugía, la Sociedad de Pediatría y la Asociación Colombiana de Estudios Médicos, bajo la dirección y redacción de José María Montoya, Julio Manrique, Gonzalo Esguerra Gómez, Agustín Arango y Darío Cadena Camacho. Su vida fue corta y en 1942, bajo la dirección de Eduardo Cubides Pardo, se inició la tercera época como homenaje al doctor Julio Manrique, recientemente fallecido. Fue infortunada la duración tan breve de la revista y en 1948 reaparece bajo la dirección del mismo Montoya y Hernando Rubiano Groot. En 1952 cierra sus páginas cuando el fundador e impulsor permanente, José María Montoya se retira de la actividad profesional.
Ahora se abren de nuevo las páginas a los trabajos científicos de nuestra Facultad de Medicina, joven en el tiempo pero veterana en la actividad asistencial y docente del Hospital de San José, durante sus 75 años de funcionamiento. A ellos se suman los artículos de las facultades de Enfermería, Instrumentación y Citohistotecnología. Será el repertorio la expresión viva de las ciencias de la salud, que presentamos a la comunidad científica colombiana, cuyas puertas están abiertas para las colaboraciones que quieran difundir. |
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