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Servicio de cirugía plástica Doctor Jorge Ernesto Cantini A. Los procedimientos quirúrgicos cuyo objetivo es la reconstrucción de mutilaciones o el reparo de defectos, constituyen el más brillante triunfo de la cirugía. Velpeau (1795-1867)
Los cirujanos plásticos formamos parte de una especialidad cuya historia se remonta a cientos de años atrás, hasta los remotos tiempos de la prehistoria, donde el arte de curar nació como una reacción instintiva contra accidentes que requerían una acción individual e inmediata, o como forma de hacer frente a algo desconocido que había invadido a una persona. Durante mucho tiempo el bisturí de piedra abrió el cráneo de víctimas de lo que se creían posesiones de malos espíritus, mas el propósito de tales trepanaciones no era penetrar en la bóveda para ejercer una acción quirúrgica, sino permitir la salida al demonio invasor. La cirugía plástica se ha ido enriqueciendo gracias a las contribuciones que a esta disciplina han hecho innumerables hombres y mujeres, en diferentes épocas, de manera pública o anónima, unas como producto de la observación directa y natural de una situación, y otras, producto de la experimentación y el estudio juicioso de los fenómenos acaecidos; nos ha legado identidad y la responsabilidad de su continuidad y progreso (1).
La cirugía especializada comienza a aparecer cerca del año 1950 A.C. con los babilonios. En el Código Hammurabi se describe una cirugía correctiva para cataratas. En la India, Sushruta (600 A.C.) describe y realiza operaciones para la reconstrucción nasal y de los lóbulos auriculares, utilizando incluso colgajos cuyos principios se conservan en la técnica indiana, y que aún practican (2).
Celso (25 A.C.-50 D.C.) utilizó el avance de colgajos; Galeno (120-200) dio gran impulso a las técnicas quirúrgicas durante el imperio romano. Pablo de Aegineta (625-690) estableció nexos con las escuelas árabe e hindú, y es considerado uno de los padres de la cirugía plástica, describió procedimientos para el tratamiento de fracturas nasales y de mandíbula, e inclusive de las hipospadias (3).
En el Renacimiento se destacan las familias Branca y Vianeo, en Italia, quienes posiblemente establecieron contacto con la medicina árabe, a través de la invasión a Sicilia. Sus trabajos se dirigieron hacia la reconstrucción nasal. En el mismo campo Gaspare Tagliacozzi (1545-1590), publica en 1597 De Curtorum Chirurgia per Insitionem, texto en el que expone sus procedimientos reconstructivos y describe su técnica para la reconstrucción nasal a partir de un colgajo tomado del brazo. Ambrosio Paré (1510-1590) define muy bien los principios quirúrgicos de la cirugía reconstructiva: unir lo anormalmente separado, separar lo anormalmente unido, eliminar lo sobrante, reponer en su sitio lo que de ahí fue y corregir los errores de natura.... En sus publicaciones se encuentran técnicas para la realización de suturas y para la corrección del labio hendido (4).
En los siglos XVII y XVIII inicia una de las épocas con mayores avances en rinoplastia, injertos, colgajos, z-plastias y corrección de deformidades congénitas. Es importante resaltar aquí los nombres de Carpue, Von Graefe, Serre, Dieffenbach, Reverdin, Sabbatini, Coper, Velpeau y Le Fort.
El término cirugía plástica fue utilizado por primera vez en el año 1789 por Desault, posteriormente, en 1818, Von Graefe lo volvería a utilizar en su monografía acerca de la rinoplastia, publicada en Berlín en dicho año (5, 6). Esta denominación define muy bien los dos principios básicos de la especialidad, que son la forma y la función, y la enmarca dentro de los términos de ciencia y de belleza, de lo funcional y lo estético, términos estos que definen al sujeto. En Colombia, el Dr. Hernando Castro Romero nos ilustra sobre los primeros pasos de la cirugía plástica. El doctor Antonio Vargas Reyes realizó las primeras cirugías de labio y paladar hendidos en el año 1847, y la primera resección de maxilar superior. El doctor José Vicente Maldonado repitió este procedimiento en Medellín, 18 años más tarde. En el año 1879, los doctores Juan David Herrera y José Vicente Uribe resecaron por vez primera en Bogotá una mandíbula, por la técnica del Dr. Broca (1842).
En esta intervención se realizó la primera transfusión de sangre venosa y viva en el país. Es importante recordar que la primera reconstrucción mandibular de la que se tenga noticia en Colombia nos la relató don José María Cordovez Moure en sus memorias, sucedió en Barbacoas (Nariño) en 1822, inmediatamente después de la batalla en la que el entonces Capitán Tomás Cipriano de Mosquera, perdió parcialmente el maxilar inferior, por una herida con arma de fuego, y tuvo que ser reemplazado el segmento faltante con una pieza de oro. Las suturas de piel y mucosa se realizaron con crin de caballo.
En el siglo XX hay un punto crucial en el desarrollo de la cirugía plástica, que es la Primera Guerra Mundial. En el campo histórico aparecen nombres como los de Morestin en Francia, Guillies en Inglaterra y Davis y Blair en Estados Unidos, que comienzan a dar forma y a presentar los nuevos conceptos de la cirugía plástica. Se comienzan a unir los trabajos aislados de cirujanos, otorrinolaringólogos, ortopedistas y oftalmólogos, dentro de una nueva disciplina que plantea otras formas de manejo del trauma y las deformidades, en la que se busca la recuperación de la forma y de la función, sin que una prime sobre la otra, pero que deja de lado la amputación como única solución, y mejora la calidad de vida como objetivo clave del tratamiento. En Europa y en América se dan a conocer los trabajos de Lexer, Ivy, Joseph, Aufricht, Safian, Passot, Noel, Sheeham, Smith, Kilner, Bunnell, Kazanjian, Fomon, McIndoe, Ragnell, Barsky, Dufourmentel, Nélaton, Esser, Veau, Maliniac, Converse, Sanvenero-Rosselli, Litter y otros.
Hacia 1930 se inició en el mundo la organización integral de servicios de cirugía plástica en los hospitales, que incluían en sus actividades el manejo de heridas, quemaduras, la realización de injertos, colgajos, cirugía de la mano, cirugía maxilofacial, reconstructiva y estética. Se estructuró la enseñanza, ya que antes, como sucedía con otras especialidades, era necesario acudir a varios países y diferentes servicios para adquirir el conocimiento necesario, y lo más importante, despegó la investigación en estos campos, de manera integral, para desarrollar nuevas técnicas a partir de los principios aprendidos. Se diseñaron también aparatos y mecanismos que facilitaron los procedimientos y mejoraron su ulterior cicatrización, con lo cual se obtuvieron mejores resultados en todos los procedimientos reconstructivos.
Veinticinco años después, una nueva guerra mundial, paradójicamente, aportó a la cirugía plástica, como a muchas otras especialidades y disciplinas, innumerables nuevos casos, nuevos desafíos dados en numerosos heridos, mutilados y limitados en sus funciones, listos a recuperar. Después de finalizado el conflicto se afianzó aún más la especialidad, la figura de Sir Harold Gillies, padre de la cirugía plástica moderna, que logró integrar en su ejercicio profesional los principios adquiridos y sacarla del contexto reconstructivo en el que se venía desenvolviendo a finales del siglo pasado, para aplicarlos en las nuevas necesidades que planteaba el devenir histórico, como en la corrección de pequeños defectos, congénitos o adquiridos, que si bien no afectaban directamente la salud del individuo, sí le perturban en la aceptación de su imagen. Con tal mejora en la forma, se introduce a partir de la cirugía reconstructiva, la cirugía estética, y se da origen a una nueva generación de cirujanos plásticos, con una visión y un horizonte diferentes. Bien habían caído en su corazón y en su mente las palabras pronunciadas por Sir Wiston Churchill en el Royal College of Physicians de Londres: llegarán tan lejos como ustedes se propongan....
Los médicos de la Sociedad de Cirugía de Bogotá, quienes fundaron su agrupación el 22 de julio de 1902, no fueron ajenos a estos nuevos conceptos y principios, su educación de postgrado en escuelas francesas, inglesas y americanas los pusieron en contacto con esta realidad y estos principios que trajeron al país a su regreso; se convirtieron en pioneros y líderes de una nueva forma de enseñar y practicar la medicina en Colombia. Nuevos conceptos de asepsia y antisepsia, manejo de heridas y técnica quirúrgica, permitieron afrontar con mayor seguridad los riesgos de la práctica para que los fracasos iniciales poco a poco se convirtieran en éxitos constantes, tal como nos lo cuenta el doctor José María Lombana Barreneche en el año 1902 (2).
Como muestra del interés por aplicar los nuevos conocimientos y el deseo de un mejor desarrollo de su profesión, nacen, entre otros, la Academia Nacional de Medicina, el Club Médico de Bogotá, la Sociedad de Cirugía de Bogotá, el Hospital San José y la Cruz Roja Colombiana. La construcción del hospital se inició en el año 1905, bajo la dirección y planos del arquitecto Pietro Cantini; la obra se inauguró el domingo 8 de febrero de 1925 (había recibido ya sus primeros pacientes en mayo de 1920).
De esta época, referente a la especialidad, cabe resaltar la conferencia dictada por el doctor Zoilo Cuellar, en la sesión del 22 de agosto de 1914, en la Academia Nacional de Medicina, en la que hizo una larga exposición sobre el tema del trasplante de tejidos y su alcance en el terreno de la cirugía (10). En 1931 fue invitado el doctor Tabernier, de Francia, para dictar en el hospital una conferencia sobre el tema de injertos heterogéneos. Infortunadamente en las actas de la Sociedad no se incluye nada sobre los puntos tratados o el desarrollo de la conferencia, pero sí se menciona que el doctor Tavernier asiste acompañado del doctor Latarget, y que a los dos se les concede el título de miembros honorarios de la Sociedad de Cirugía de Bogotá.
La primera cirugía de corrección de labio hendido por la técnica de Veau, la realiza en Cali el doctor Primitivo Iglesias, en 1922, en el marco de los nuevos conocimientos adquiridos por esa generación de cirujanos (8). Es importante aclarar aquí que la primera cirugía para el tratamiento de este tipo de anomalía congénita en Colombia la realizó en Antioquia, a finales del siglo pasado, el doctor Ricardo Rodríguez Roldán (9).
Hay en el Hospital de San José una figura común a los servicios de cirugía plástica y otorrinolaringología: la del doctor Arcadio Forero Gutierrez. El doctor Forero nació en Garagoa, Boyacá en octubre de 1879, se hizo bachiller en el Colegio de Nuestra Señora del Rosario en 1897 y se graduó de médico en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional en mayo de 1905. Ejerció inicialmente su profesión en Garagoa y luego viajó a Montería y Sincelejo, para luego, en 1908 viajar a Brasil y Bolivia como médico de diferentes compañías caucheras, en la región de la amazonia. En el año 1911, decide viajar a Europa a especializarse en París y en Viena, haciendo estudios en las especialidades de ojos, oídos, nariz y garganta, con los doctores De la Personne, Terrian, Sabileau, Catex, Ruttin, Barani, Froechel y Bertin (12).
En 1913 regresa a Colombia y ejerce en Sogamoso, Tunja y Miraflores. Ingresa en dicho año como miembro de número de la Sociedad de Cirugía de Bogotá con el trabajo: Cierre radical del seno maxilar por el procedimiento de Cawel-Luc, con anestesia regional y local. En el año de 1917, viaja a Argentina, por contactos que había establecido durante sus estudios en Europa y allí ejerce primero en la provincia y luego en Buenos Aires. Viaja también a Bolivia y al Perú. En 1924 regresa a Colombia y ejerce aquí hasta 1925, año en el que viaja de nuevo a Europa, a Viena, a estudiar con los doctores Resttin y Neuman. Estudia operaciones cosméticas de la nariz en la clínica Hajeck con el doctor Hofer, cosmética de la piel con el doctor Herber Fuchs, trauma facial y labio leporino con el profesor Pichler.
Viaja luego a Berlín, donde se encuentra con Joseph, a quien menciona en su libro Memorias de mi vida, como un gran especialista en cirugía plástica. Con él estudia y aprende los métodos para corregir las deformaciones de la nariz por vía endonasal. Allí adquiere su libro sobre rinoplastia. Es importante aclarar aquí que el doctor Joseph viene de ejercer la ortopedia. Después de su estadía en Berlín, viaja a Holanda, Italia, Londres y regresa a París, desde donde viaja de regreso a Buenos Aires a trabajar en cirugía estética de la cara.
En 1928 regresa a Colombia y se vincula al Hospital de San José, donde inicia la cirugía estético-funcional de cabeza y cuello. En 1929, publica su libro Cirugía Plástica de la Nariz, con la imprenta E. Spinelli, de Buenos Aires. En 1932, durante la presidencia del doctor Maximiliano Rueda, es nombrado miembro correspondiente, por estar residiendo fuera de Bogotá. En 1933 pone a consideración ante la junta directiva de Hospital, junto con los doctores Manuel José Luque, Lisandro Leyva, y Rubén García, un programa para cursos de entrenamiento en diferentes especialidades, el cual infortunadamente no se desarrolló en forma completa.
En 1934, se establece de nuevo en Bogotá, donde monta su consultorio y atiende en forma gratuita en el Hospital de San José. Al regresar a Bogotá, el doctor Forero comenzó a anunciar en los teatros sus trabajos en cirugía plástica, con muy malos resultados en cuanto a la consecución de pacientes, lo que le achacó a la falta de cultura en las personas que no acudían a su consultorio por una rinoplastia. Menciona este hecho, el doctor Forero en su libro: y respecto a la cirugía estética, debo decir que en Bogotá tuve que colgar la lira sobre el particular, por no ser en aquella época, ese, un centro suficientemente cultivado para proporcionar clientes (12, 13).
En 1941, se retira del hospital y viaja a los Estados Unidos, a New York, donde asiste al servicio de cirugía plástica del doctor J. Eastman Sheehan. El doctor Forero se retira de su vida profesional en el año 1947 y fija su residencia entre su natal Garagoa y Bogotá. Se recuerda su asistencia al Congreso Internacional de Cirugía Plástica de la Habana en el año 1956. En 1955, escribe el libro Historia de mi vida, en el que cuenta de forma amena su experiencia en el ejercicio de la medicina. Falleció en Bogotá en 1968.
La Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica creó en el año 1966, por sugerencia del doctor Antonio Vicente Carvajal, el Premio Arcadio Forero en memoria de este insigne precursor para exaltar los mejores trabajos presentados por los residentes en los congresos de la especialidad. En el servicio han merecido este galardón los doctores Carlos Ramírez y Aníbal Mantilla, en el año de 1979 en Popayán, durante el XVII Congreso Nacional, por su trabajo Colgajos musculocutáneos y su aplicación quirúrgica; el doctor Luis Eduardo Bermúdez, por su trabajo Colgajo del músculo bucinador, presentado en el XXIII Congreso Nacional de Cirugía Plástica, en la ciudad de Pereira en el año de 1991, y como Mención de Honor, los doctores Nicolás Ajkay y Juan Carlos León por la presentación de su trabajo sobre Expansión secuencial de piel de cabeza y cuello en el XXVI Congreso de la Sociedad, que en 1997 se realizó en Cartagena de Indias.
La Sociedad de Cirugía de Bogotá, en sesión solemne el día nueve de mayo de 1955, le dió el nombre de Arcadio Forero a una de las salas de pacientes de ojos, oídos, nariz y garganta, en conmemoración de las Bodas de Oro Profesionales de este eminente cirujano. Dicho pabellón corresponde actualmente al consultorio de tomografía en el primer piso (12, 13, 14).
Después del doctor Forero, asiste como cirujano plástico al Hospital de San José el doctor Delfín Borrero, egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, en donde obtuvo su título en 1942. Viajó a los Estados Unidos en donde estudió cirugía plástica en la Clínica Mayo por un periodo de dos años y posteriormente viajó a Baltimore, en donde se entrenó en prótesis, en el servicio de la Administración de Veteranos de Guerra de la Universidad de Maryland. Regresó al país en el año 1949, y se vinculó al Hospital de San José como cirujano adscrito de la especialidad. Trabajó en el servicio hasta 1964.
El aspecto más importante de su actividad se centró en el difícil arte de la confección de prótesis. Ocupó en dos oportunidades la presidencia de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica. Acompañó al doctor Borrero, aunque en forma esporádica, el doctor Juan Ruiz Mora, quien se especializó en Estados Unidos en ortopedia y cirugía plástica en el Hospital For Special Surgery de Nueva York y en la Clínica Mayo de Rochester.
El doctor Ruiz Mora fundó en noviembre de 1947, en asocio con Elvira Concha de Saldarriaga, Gustavo Páez Quiñones y Álvaro Zea Hernández, el Instituto Franklin Delano Roosevelt, al cual le dedicaría su vida, mientras abandonaba poco a poco el ejercicio de la cirugía plástica, para dedicarse a la ortopedia infantil. Es uno de los médicos fundadores de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica. Diseñó una técnica quirúrgica, que lleva su nombre, para la corrección de la deformidad en martillo del segundo artejo. Murió en Bogotá, el 7 de enero de 1990 (8, 15).
Es importante anotar, que en estos primeros años también asisten al Hospital de San José, ya sea como especialistas invitados o como particulares, los doctores Yesid Trebert Orozco, Guillermo Nieto Cano, José Ignacio Mantilla, Felipe Coiffman y Miguel Orticoechea. El doctor Trebert Orozco es contemporáneo del doctor Arcadio Forero, se especializó en Alemania en cirugía general y gineco-obstetricia. Estudió en los servicios del doctor J. Joseph y H. Biesenberger, realizó en el país las primeras mamoplastias por hipertrofia y ptosis, hizo además abdominoplastias. El doctor Guillermo Nieto Cano estudió medicina en la Universidad de Chile, se formó como cirujano plástico en el servicio de Sir Harold Guillies, en Inglaterra, en 1947 regresó al país y en Bogotá fundó el servicio de Cirugía Plástica del Hospital de la Samaritana; al año siguiente organizó el servicio en el Hospital San Juan de Dios. A estos servicios pioneros se unió en el año 1954 el servicio de cirugía plástica del Hospital San Vicente del Paúl y la Universidad de Antioquia, fundado por el doctor León Hernández (11).
El doctor Mantilla egresó de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, en el año 1947, siendo aún interno del Servicio de Ortopedia, Traumatología y Cirugía de Urgencias del Hospital San Juan de Dios, es invitado por el doctor Cibils Puig, cirujano plástico uruguayo, para que lo acompañe como ayudante al Hospital de San José, donde el Doctor Puig realizó unos cincuenta procedimientos de la especialidad, entre cirugías reconstructivas y estéticas. Después, en 1949, el doctor Mantilla viajó a especializarse en Europa, estudió en Francia con Dufourmentel y en Inglaterra con Guillies. A su regreso asiste al servicio del Hospital San Juan de Dios, y funda el Servicio de Cirugía Plástica del Hospital San Rafael.
El doctor Coiffman se especializó en los Estados Unidos, en Nueva York, en el servicio del doctor Artur Barsky y en el Hospital Mont Sinai. Regresó a Colombia y se dedicó a la docencia. Ha publicado numerosos artículos de la especialidad, pero lo más importante es la edición, en dos oportunidades, de la obra Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética. El doctor Orticoechea se entrenó en Cirugía Plástica en Uruguay, con los doctores Apolo, Ardao, De Vechy y Malbec, y en Brasil con el doctor Callia; vino al país en 1956, y asistió en forma irregular al Hospital de San José, llevando sus pacientes particulares. Ha realizado varias publicaciones en inglés sobre colgajos musculocutáneos y sobre esfínter faríngeo dinámico. Sobre este último realizó en el hospital dos demostraciones a los doctores A. Chanchote y Stricker, quienes vinieron con él de Tolousse y Nancy en 1968, con el fin de conocer el procedimiento para exponerlo en el Congreso Mundial de Cirugía Plástica en París, en 1972.
El 15 de mayo de 1956 se fundó en los salones del Club Médico de Bogotá la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica y Reparadora, en sesión solemne presidida por el doctor Delfín Borrero Durán, por convocatoria que realizan los doctores Felipe Coiffman y Guillermo Rojas Rodríguez; se reunieron con ellos los doctores Hernando Castro Romero, Humberto Dorado Garcés, Néstor Godoy, Luis González Torres, León Hernandez Gutiérrez, Alvaro Londoño Mejía, José Ignacio Mantilla Fuentes, Guillermo Nieto Cano, Gerardo Obonaga y Juan Ruiz Mora. La primera Junta Directiva quedó conformada por el doctor Nieto Cano, como presidente; el doctor Coiffman, como secretario y el doctor Mantilla como tesorero. Al año siguiente se realizó el primer congreso de la Sociedad, del 19 al 22 de julio, en Bogotá, en la mismas instalaciones del Club. El congreso abrió camino y echó a andar a la Sociedad (8, 16).
Hasta la fecha, la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética, Maxilofacial y de la mano, ha realizado veintiocho congresos nacionales, dos congresos iberoamericanos y diez cursos internacionales, en los cuales nuestro servicio de cirugía plástica ha tenido una de las mejores representaciones y ha sido galardonado no solamente con el premio Arcadio Forero, sino también con el premio León Hernández, que otorga la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica a los mejores trabajos presentados por sus miembros de número en los congresos en los cuales se desarrollan o presentan nuevas técnicas quirúrgicas; en el XXIII Congreso Nacional, realizado en Pereira en 1991, a los doctores Jorge E. Cantini y Julio Bermúdez se les entregó este premio por el trabajo Z-plastia en el manejo de la enfermedad de De Quervain, y en grado de Mención de Honor al doctor Gabriel Alvarado por el trabajo Lift malar, sectorización en el manejo del pliegue nasogeniano. En 1997, lo ganó la doctora Gloria Ordóñez, con su trabajo sobre mamoplastia oncológica, presentado en el XXVI Congreso de la sociedad, en donde, además, obtuvo una Mención de Honor el doctor Luis E. Bermúdez, con su trabajo de colgajos libres para reconstrucción de cara y cuello y los doctores Giovanni Montealegre y Julia Alfonso, lo obtuvieron en el año 2001 por su trabajo sobre colgajos neurovasculares.
En el año 1961, ingresó como jefe del servicio, el doctor Jorge Rincón Triviño quien se formó como especialista en el servicio de cirugía plástica del Hospital San Juan de Dios, siendo jefe de clínica el doctor Coiffman y profesores los doctores Nieto Cano e Ignacio Mantilla. Con el doctor Rincón Triviño se inicia en el Hospital de San José la etapa docente del servicio, saliéndose de la parte meramente asistencial en que se venía desarrollando, para pasar a ser un servicio docente asistencial, con la aprobación de Ascofame, entidad que avaló los títulos de los dos primeros especialistas que se graduaron en el servicio. Acompañó al doctor Rincón el doctor Jorge Peraza, quien se formó en los Estados Unidos en el Hospital Mont Sinai. Ingresó como primer residente el doctor Alberto Posada, y asistió como tal hasta 1964, cuando se graduó; continuó en el hospital como médico adscrito hasta 1974, el mismo año en que se fue el doctor Rincón. El doctor Posada ha sobresalido además por ser un destacado artista, dedicado a la escultura, con el privilegio adicional de conservar todas sus obras. En el año de 1964 ingresó como residente el doctor Reinaldo Aguilera, quien luego de graduarse dedicó su vida profesional al Seguro Social.
El día 15 de junio de 1965 se firmó el primer contrato de mutua colaboración entre el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario y la Sociedad de Cirugía de Bogotá, con el fin de crear una facultad de medicina que ayudara a resolver el problema de escasez de médicos en el país. El Colegio se comprometió a tomar a su cargo la parte académica y la Sociedad a dar el apoyo científico y la asistencia técnica para el desarrollo de los programas docentes e investigativos. El documento fue firmado por parte de la Universidad por Monseñor José Vicente Castro Silva, rector del claustro, y por parte de la Sociedad por el doctor Eduardo Cubides Pardo, entonces presidente.
El doctor Jorge Rincón fue sustituido luego de su renuncia por el doctor Tito Tulio Roa, quien tomó la dirección del servicio en 1974. El doctor Roa se formó en el servicio de cirugía plástica del Hospital San Juan de Dios; posteriormente viajó a Estados Unidos y México para asistir al servicio de cirugía de mano del doctor William Litter, y al servicio de plástica del doctor John M. Converse en el Instituto de la Universidad del Nueva York. En México asistió al servicio de cirugía plástica del Hospital Dalinde, con el doctor Mario González Ulloa. Regresó al país en el año de 1965 y se unió al San Juan de Dios. Lo acompañó en su labor docente el doctor Guillermo Marín, también cirujano plástico que además trabajó en San José hasta 1976. Lo más importante de este periodo es la creación del Programa Integrado de Cirugía Plástica, en el año de 1975, que se logra con el concierto de los servicios de cirugía plástica del Hospital San José, el Hospital Infantil Universitario Lorencita Villegas de Santos, bajo la jefatura del doctor Hernando Castro Romero y el Hospital Militar, bajo la dirección del doctor Guillermo Rojas.
El doctor Hernando Castro Romero estudió cirugía plástica con el doctor Mantilla en el Hospital San Juan de Dios, hacia el año de 1951, viajó luego a Francia donde se instruyó con los doctores D´Aubigne, Tubiana, Morel-Fatio y Aubri, pasó luego a Inglaterra donde se entrenó en el servicio del doctor Guillies con los doctores Mc Indoe y Kilner. Regresó a Colombia y fundó en 1955 el Servicio de Cirugía Plástica y Reconstructiva del Hospital Infantil, donde además organizó un servicio de quemados. Lo acompañaron en el servicio como docentes el doctor Ernesto Reyes, quien estuvo hasta 1974, el doctor Jorge González, quien renunció en 1978, el doctor Roberto Laignelet, especialista en cirugía de la mano, quien hizo sus estudios en el Dervychire Royal Infirmary, con el doctor Guy Pulvetaft, el doctor Gabriel González, quien se entrenó en Inglaterra, y los doctores Rosario Gómez y Nelson Patiño, especialistas en cirugía plástica, quienes recibieron su entrenamiento en el Hospital Militar y en el Programa Integrado. El doctor Guillermo Rojas se especializó en el Hospital de San Louis (Missouri), con los doctores Brown y Mcdowell. Regresó al país para vincularse con el Hospital Militar.
El Programa Integrado, como lo mencioné anteriormente, nació bajo la tutela del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario; se nombró director al Doctor Tito Tulio Roa, quien buscó darles mayores oportunidades de aprendizaje a los residentes haciéndolos rotar por diferentes hospitales que por sus características y funciones manejaban diferentes patologías, lo que mejoró en forma notoria el aprendizaje integral de la disciplina. Se organizó el programa académico para realizarse en cuatro años, con rotaciones por las diferentes partes del servicio y otras que incluían las ciencias básicas, cirugía general, ortopedia, otorrinolaringología, quemados, cirugía plástica básica, labio y paladar, cirugía maxilofacial, cirugía de la mano, prótesis y amputados y cirugía estética. Los primeros residentes son los doctores Rafael Polo Lara, Jorge Lewis, Luis Fernando Robledo, Omar Pacheco, Santiago Umaña, Fernando Peña, Nelson Patiño, Tulio Ávila, Alba Calvache, Carlos Ramírez y Concha García. Se iniciaron reuniones semanales, en donde se revisaban temas, haciendo club de revistas, presentando complicaciones y casos difíciles.
Los días 5 y 6 de diciembre de 1975 el doctor Tito Tulio Roa organizó en el Hospital de San José el primer seminario de postgrado en cirugía plástica, en el auditorio Guillermo Fergusson, en el que se trató el tema de cirugía plástica de la mama. Asistieron como conferencistas invitados y panelistas los doctores Tito Tulio Roa, Francisco Cavanzo, Roberto Jaramillo, Ricardo Salazar, Rafael Peña, Alcides Velásquez, Rafael Polo, Guillermo Marín, León Hernández, Bension Goldenberg, Felipe Coiffman, Nelson Patiño, Guillermo Rojas, Francisco Gómez, Marcos Zambrano, Cristóbal Sastoque, Tulio Ávila, Omar Pacheco, Luis F. Robledo, y Alba Calvache. Se trataron temas generales de anatomía, patología, endocrinología, valoración artística, técnicas anestésicas, trastornos tróficos de la mama y cirugía reconstructiva.
Posteriormente, en el año 1977 se organizó el segundo seminario de postgrado en cirugía plástica que tiene carácter internacional, y que trata sobre nariz. Como profesores invitados internacionales asistieron los doctores Ricardo Barudi, Vinicius Farías, Raúl Loeb, Carlos Martins, Ivo Pitanguy, y Lyacir Ribeiro, de Brasil; Benvenuto Ricardo, Brito Argenis, Antonio Rodríguez y Rafael Soto Matos, de Venezuela; León Buchuck y Abel Chajchir de Argentina, Mario González U., Ángel González y Sergio Zenteno de México, Jorge Moreno, de Ecuador. Por Colombia asistieron como profesores invitados los doctores René Alzate, Luis Barreto, Rafael Botero, Hernando Castro, Francisco Cavanzo, Felipe Coiffman, Fernando García, Francisco Gómez, Jorge González, Luis Carlos González, Bensión Goldenberg, León Hernández, Guillermo Marín, Rafael Peña, Tito Tulio Roa, Hernando Rodríguez, Guillermo Rojas, Ernesto Soler y Luis Carlos Taborda. En este segundo seminario se manejaron temas de historia, anatomía, fisiología, patología, proporciones artísticas, técnica quirúrgica básica y técnicas accesorias (17, 18, 19).
El doctor Roa permaneció como jefe del servicio hasta el año 1978, durante su permanencia se inició el programa de microcirugía con procedimientos reconstructivos y reimplantes de miembros, manejado por el doctor Luis Fernando Robledo. Se realizaron trabajos de mamoplastias con técnica periareolar y con malla de prolene. Se presentó ante la Academia Nacional de Medicina la obra Atlas de Cirugía Plástica, que ganó el segundo premio del primer concurso de obras médicas en 1979. A su retiro lo sucede en el cargo el doctor José Ignacio Mantilla, quien vino del servicio de cirugía plástica del Hospital Clínica San Rafael. El doctor Mantilla continuó con el programa de microcirugía, especialmente dirigido a los procedimientos de reimplante de miembros; se realizaron durante su permanencia 23 reimplantes de manos, por amputación limpia a diferentes niveles, con 70% de éxito de los mismos.
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