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Servicio de nutrición y dietética

Doctor Eduardo Palacios S.

 

En los primeros años de existencia del Hospital de San José, el suministro de la alimentación, tanto para pacientes como para empleados, se centralizó en un servicio administrado por personal del hospital, el cual desempeñaba las funciones de jefe de cocina y se encargaba de ordenar la preparación, según las indicaciones recibidas de los pabellones en listas elaboradas por las enfermeras, quienes anotaban el tipo de alimentación para cada paciente y, para el caso de los empleados, preparaban la comida normal con estándares establecidos por ellos.

El hospital no contaba con profesionales en nutrición, las órdenes de las dietas eran registradas en una hoja por las jefes de los pabellones, quienes elaboraban esta lista después de que los médicos prescribieran en las historias clínicas.

 

En abril de 1978, ingresa la nutricionista Patricia Macías, quien tendría a su cargo la elaboración de las hojas de la dieta según las necesidades reales del paciente con respecto a su enfermedad y a sus condiciones generales; ella se encargó durante los siguientes 10 años de ordenar y coordinar con las jefas de cocina el tipo de alimentos que debían recibir las personas hospitalizadas.

 

Después del retiro de Patricia, ingresa otro grupo de nutricionistas que se dividieron las tareas, de modo que una administraba el servicio de alimentos y dos la parte clínica (manejo de pacientes hospitalizados y ambulatorios). En un cuarto pequeño y carente de condiciones adecuadas se inició la alimentación enteral, utilizando, en sus inicios, fórmulas nutricionales caseras (elaboradas con alimentos como leche, huevos, aceite, azúcar). Después, adquirieron, a través de los laboratorios farmacéuticos, algunos productos diseñados para tal fin, con lo que se garantizaron mejores condiciones higiénicas y nutricionales.

 

En 1995, luego de la renuncia de Rocío Bolívar, ingresa al hospital la nutricionista Monika Vanegas como jefa del servicio de alimentos; ella llevó a cabo la renovación del servicio, coordinó la asignación de una persona de seguridad para el control de la distribución de alimentos, ya que hasta entonces no existía, lo cual hacía que el hospital obtuviera pérdidas por dobles suministros etc. Se elaboró el manual de funciones, la selección de proveedores y se abrió la oportunidad para que estudiantes de nutrición y dietética de la Universidad Nacional realizaran su práctica en administración de servicios de alimentos en el hospital.

 

Hacia finales de 1995, renuncian las nutricionistas que hasta entonces cubrían las actividades del área clínica e ingresa Clara Vargas para encargarse del manejo nutricional de los pacientes hospitalizados en los servicios de pediatría y unidad de recién nacidos, Claudia Bonilla en las actividades de nutrición clínica y soporte parenteral, en coordinación con la jefa de enfermería Patricia Rodríguez. Ingresa también, por poco tiempo, Liliana Torres; a reemplazar a Sandra Rubiano, con el encargo de atender, además de la unidad renal, a los pacientes ambulatorios (consulta externa) que, para ese entonces, eran en promedio 70 mensuales.

 

A comienzos de 1996, y ante la imposibilidad de cubrir en forma satisfactoria las necesidades del servicio, ingresa una nutricionista más, Cristina Posada, para apoyar las actividades de nutrición clínica en pacientes adultos.

 

Por esa época se contrata el servicio de alimentos con una empresa particular (Serquip) con el fin de brindarles mayor calidad, tanto a los pacientes como a los empleados del hospital. Sus actividades son auditadas y supervisadas por la jefa del servicio de nutrición y dietética. A mediados de 1996, renuncian Clara Vargas y Claudia Bonilla, e ingresan las nutricionistas Claudia Garzón y Claudia Medina. Poco tiempo después, la unidad renal la administra Fresenius mediante contrato con el hospital, y la nutricionista Sandra Rubiano se retira. Esto conlleva cambios como la modificación de horario, con ingreso de las nutricionistas clínicas a las 6:00 a.m., con el fin de que las actividades inherentes a la alimentación de los pacientes fueran realizadas en su totalidad por las profesionales ya que, hasta entonces, para la orden de desayunos se seguía contando con la colaboración del personal de enfermería. Así mismo, se asignaron turnos de ocho horas para los fines de semana con el fin no perder continuidad en el manejo nutricional adecuado de los pacientes.

 

En 1996 ya se contaba con un servicio organizado con personal calificado, lo que permitió que se realizara una serie de actividades tales como la elaboración del manual de funciones, el de procedimientos técnicos con el organigrama, políticas, reglas y especificaciones para cada cargo y la organización de eventos especiales. Otras actividades fueron la realización de la minuta patrón para el Hospital de San José, teniendo en cuenta el perfil epidemiológico de pacientes y personal que labora; implementación de la historia clínica nutricional para pacientes adultos y pediátricos; manual de recomendaciones nutricionales para pacientes ambulatorios; y, en cada uno de los servicios, el seguimiento que permitiera agilizar el servicio. Además, se realizaron mejoras de la planta física, se adecuó una oficina y un sitio especial para la preparación de mezclas de nutrición enteral. Durante el año, todas las nutricionistas participaron en congresos y jornadas nacionales de actualización.

 

Durante el primer semestre de 1997, algunas de las actividades propuestas como metas del servicio, por ejemplo la atención con visita personalizada a cada uno de los pacientes hospitalizados en los diferentes servicios, se vio limitada a casos especiales, pues cada una de las nutricionistas tenía a su cargo cerca de 80 pacientes, lo cual limitaba el tiempo disponible para esta actividad. En ese entonces, la complejidad de los pacientes atendidos exigía mayor empeño por parte del servicio de soporte nutricional, pues aumentó el número de quienes requieren manejo especial.

 

Con el fin de que el servicio de nutrición y dietética mantuviera el control de todas las actividades que involucran la alimentación de los pacientes en todas sus formas, y para racionalizar costos, se inició el inventario semanal de productos nutricionales y fórmulas lácteas, así como la rotación de productos para que los pedidos a los laboratorios correspondieran a las necesidades reales del servicio. Durante este año se continuó con la capacitación y participación de las nutricionistas en congresos fuera de la ciudad.

 

En 1998 se realizó la “Primera jornada de actualización en nutrición clínica, un enfoque hacia la productividad”, con la participación de todas las nutricionistas del servicio, la cual tuvo gran acogida entre los colegas de la ciudad. Se dictaron conferencias sobre costos, calidad y productividad en servicios de nutrición dirigidas a médicos, enfermeras, nutricionistas y personal administrativo en diferentes ciudades del país.

 

En representación del Hospital de San José, se dictaron conferencias en el Congreso Anual de Metabolismo y Soporte Nutricional, en el Seminario de Nutrición y Manejo Actual de la Osteo-porosis, en el curso de Soporte Metabólico en el Paciente Crítico y en el Curso de Soporte Nutri-cional de la Fundación Santa Fe. Se dictaron horas de cátedra en la FUCS y la Universidad Javeriana, haciendo énfasis en los avances tecnológicos, organizacionales y procedimentales.

En la institución, se realizó la capacitación del personal médico y de enfermería y se dio apoyo a los programas educativos de consulta externa, clínica de climaterio y recuperación nutricional. En el mes de mayo de 1998, las nutricionistas se dividieron para trabajar por especialidades médicas y comenzaron a participar en las rondas médicas, de manera que se logró una mayor comprensión del personal médico en cuanto al manejo nutricional de sus pacientes, lo cual se reflejó en un incremento del número de interconsultas.

 

En julio de 1998 ingresaron dos estudiantes de nutrición y dietética de la Universidad Católica de Manizales, quienes rotaron bajo la supervisión directa de la jefa del servicio por las especialidades de neurología, medicina interna, cirugía, cuidado intensivo, soporte nutricional de pediatría y servicio de alimentos.

 

Hacia finales de este año se dejó diseñada la ficha de ingreso que se aplicaría a todos los pacientes que se internaran en el hospital y cuya permanencia fuera superior a dos días; se elaboró el formato de indicadores de calidad, lo cual permite evaluar la eficiencia, eficacia, y costo/beneficio en el manejo de nuestros pacientes.

 

Con el apoyo del director del hospital, doctor Raúl Barrios y del jefe del servicio de cirugía general, doctor Augusto Cortés, se asignó un médico para el grupo y se logró así la implantación de la revista de soporte nutricional con participación de nutrición, fisioterapia enfermería y farmacia.

Para 1999, el servicio cuenta con gran prestigio en todo el país; las nutricionistas participan como conferencistas en diferentes eventos de carácter científico y realizan publicaciones en revistas de nutrición de distribución latinoamericana. En este mismo año la nutricionista Monika Vanegas presentó ante el Ministerio de Salud la Guía de Procedimientos en Nutrición y Dietética, la cual entró a hacer parte del manual CUPS con aplicación para el país.

 

A partir de ese año, se coordinó con el ICBF la atención del programa de recuperación nutricional para niños menores de cinco años y se logró una cobertura anual de 60 niños en promedio, a quienes se les ofrece suplementación nutricional. Otro programa que inició actividades es el de atención a pacientes VIH(+) en el cual son atendidos en promedio 40 pacientes mensuales.

Desde entonces, y con los controles diseñados, el servicio se ha mantenido en los niveles intra y extrainstitucional como uno de los mejores del país, ya que fomenta la medicina preventiva y brinda apoyo al cuerpo médico en el diagnóstico y manejo nutricional de los pacientes y ofrece un servicio de alta calidad, que satisface las necesidades y expectativas de nuestros usuarios.

 
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