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Servicio de neurología Doctor Eduardo Palacios S.
Desde el punto de vista histórico, la neurología se desarrolla en forma paralela con la psiquiatría y la medicina interna. Se considera que la neurología, como ciencia, se inicia en Europa en la década de 1850-1860, y se ha reconocido como su fundador a Jean Martin Charcot (1825-1893), el primer profesor de la cátedra de enfermedades del sistema nervioso de la facultad de medicina de París en 1882. A sus famosas lecciones, que dictaba los martes en la Salpetrière, asistían centenares de médicos quienes después tuvieron gran importancia en el desarrollo de la medicina en general, y en especial en la neurología. Asistieron, entre ellos, algunos que se dedicarían a la neurología y, junto con Charcot, describieron varios síndromes y síntomas de diversas enfermedades.
Cabe recordar, entre otros, las crisis gástricas de la tabes con G. Delammarre, los aneurismas en la hemorragia cerebral y los dolores tabéticos con Bouchard; la atrofia peroneal con Pierre Marie y la atrofia muscular con A. Joffrey. Por su parte, J.M. Charcot hizo descripciones clínicas que actualmente poseen total validez, tanto sobre la esclerosis lateral amiotrófica (enfermedad que describió), como sobre la esclerosis múltiple. Entre sus alumnos hubo varios médicos dedicados a la psiquiatría y a la neurología, quienes tuvieron gran influencia en una u otra rama; por ejemplo, Babinski y Sigmund Freud. En Europa, la neurología creció principalmente al lado de la psiquiatría; es importante señalar a algunos psiquiatras, principalmente alemanes, que hicieron grandes aportes a la neurología como Alois Alzheimer, quien dio su nombre a la famosa enfermedad, y Karl Wernicke quien realizó importantes estudios en el campo de las afasias. Así mismo, el psiquiatra vienés Theodore Meynert realizó importantes aportes tanto para la neuroanatomía y para la psiquiatría.
En los Estados Unidos, la primera cátedra de neurología la inicia Horacio Wood en 1871 en la Universidad de Pensilvania, y el primer servicio de neurología fue fundado por James Jackson Putnam en el Massachusetts General Hospital en 1872. Este hospital ha tenido gran influencia en la neurología mundial incluyendo a nuestro país. Se recuerdan como neurólogos famosos de ese centro, entre otros, a Raymond Adams, Karl Miller Fisher y Paul Yakolev. En este país, al contrario de Europa, la neurología se desarrolló principalmente al lado de la medicina interna, y poco a poco adquirió identidad propia. Ahora es una rama independiente.
En Colombia, en un principio, la neurología se fue desarrollando al lado de la psiquiatría y de la medicina interna. Entre los primeros profesores de la Universidad Nacional se pueden citar a Pablo Llinás, Alfonso Uribe Uribe y Edmundo Rico. A mediados de los años sesenta se establecen los primeros servicios de neurología independientes. En el Hospital San Juan de Dios lo inicia el doctor Ignacio Vergara con el doctor Jaime Potes y en el Hospital Militar el doctor Andrés Rosselli, primero con el aval de la Universidad del Rosario y después con la tutoría de la Universidad Militar. De este hospital han egresado la mayoría de neurólogos del país. También en esta década de los sesenta, los neurólogos de Medellín crearon el servicio que existía desde tiempo atrás bajo la dirección de médicos neurocirujanos. A comienzos de los años setenta, inicia labores el servicio de neurología del Instituto Neurológico de Colombia, bajo la dirección del doctor Eduardo Vallejo, y con la asesoría académica del la Universidad Javeriana.
En 1977, el doctor Juan Consuegra, director del Hospital de San José, decidió crear el servicio de neurología en ese hospital y se lo encomendó al doctor Eduardo Palacios, quien en ese momento se desempeñaba como jefe de neurología del Hospital Militar, donde se había especializado. En un principio, la neurología en el Hospital de San José estaba a cargo de los neurocirujanos, quienes a su vez dictaban la cátedra de esa especialidad a la recién fundada facultad de medicina del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Desde comienzos de la década de los sesenta, y por más de 20 años, el servicio de neurocirugía estuvo dirigido por el doctor Antonio Becerra. Por esa misma época, pasaron por este servicio algunos neurólogos que duraron muy poco tiempo, ninguno más de un año, Eduardo Vallejo, Ángela Zea de Ángel y Hugo Mejía. Para el ingreso del doctor Palacios al Hospital de San José se organizó el servicio con la colaboración de los neurocirujanos Antonio Becerra, Manuel Palacios y Juan Mendoza-Vega; en forma rápida se obtuvo la aprobación por ASCOFAME para poder entrenar residentes. La cátedra de neurología se dictó en compañía de los neurocirujanos anotados y de los fisiólogos Carlos Moreno y Antonino Barros.
El primer médico residente que ingresó al servicio fue Agustín Gutiérrez, quien luego ejerció la especialidad en Villavicencio (Meta). Muy interesado por la política, fue secretario de salud de esa ciudad y, en la actualidad, se desempeña como representante a la cámara por el departamento del Meta. Ingresaron a continuación Gonzalo Melo, quien se ha dedicado a trabajar en cancerología desde cuando terminó su residencia; Aurelio Tobón, en la actualidad dedicado a la investigación en Suiza. Jorge Eslava quien, al terminar, realizó estudios de neurología infantil en México, en el campo del aprendizaje. Se ha dedicado a la epilepsia, especialidad en la que trabajó durante varios años en el Instituto Neurológico de Colombia. En la actualidad, ha regresado como especialista al Servicio de Neurología del Hospital de San José; ha realizado varias publicaciones en el campo del aprendizaje y de la epilepsia. El doctor Édgar Osuna fue otro distinguido residente del servicio, colaboró como docente en el Hospital de San José y de tiempo atrás en la Universidad Nacional, viajó a los Estados Unidos donde realizó estudios sobre trastornos del sueño, campo en el que se desempeña en la actualidad en la Fundación Santa Fe de Bogotá. Ha publicado varios artículos y textos sobre este tema.
En 1980, ingresó como neurólogo Jimmy Schiemman, egresado del Instituto Neurológico, colaboró activamente en docencia, fue, además, secretario académico de medicina de la Universidad del Rosario. Para esa época, colaboraron también como docentes el doctor Gustavo Román Campos, autor de múltiples artículos y de un texto de neurología por el cual le fue otorgado el Premio Nacional de Medicina y el doctor Ernesto Potes, especialista en enfermedades neuromusculares, formado en Maryland. Es desafortunado que la colaboración de estos neurólogos fuese por tan corto tiempo, pues debieron regresar a los Estados Unidos.
Egresaron después del servicio María Teresa Obando, quien ejerce en Armenia. Marta Ciro fue jefa de neurología de la Clínica de la Policía durante varios años y en la actualidad es jefa del departamento médico de esa institución. Patricia Mendoza trabajó varios años en el Instituto Neurológico y en la actualidad está en Caprecom. Ángela Gómez, al terminar su residencia, viajó a Argentina donde estudió neurofisiología (electromiografía), campo al cual se dedica en la Fundación Santa Fe. Magdalena Gómez se radicó en Ecuador, donde ejerce con gran éxito la neurología. Con este grupo egresó de San José Carlos Mayor, quien en un principio colaboró con el hospital y después viajó a los Estados Unidos, donde realizó estudios de electroence-falografía y de epilepsia; en la actualidad es el jefe de la Sección de Neurología de la Fundación Santa Fe.
Aristides Duque se desempeña también como neurólogo en la Fundación Santa Fe. Estos especialistas que trabajan en la Fundación Santa Fe son, a su vez, docentes de la Universidad El Bosque. Leonardo Palacios, al terminar su especialidad en el Hospital de San José, viajó a París donde estudió principalmente neurología infantil y epilepsia, colaboró con nosotros por varios años como neurólogo y docente; aún dicta algunas clases en la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud de este hospital. Ha publicado varios artículos y textos sobre la especialidad y es jefe de neurología de la Clínica Reina Sofía y jefe de educación médica en la Universidad del Rosario. Para esta época, terminó también sus estudios Hernando Rubiano quien viajó a Canadá, donde hizo estudios sobre epilepsia y en la actualidad se encuentra trabajando en Cali. Roberto Suárez, quien a pesar de ser un excelente clínico prefirió dedicarse a la docencia en ciencias básicas, trabaja en la Universidad del Rosario y la Fundación Universitaria de San José, es muy apreciado por sus alumnos y ha recibido distinciones al mérito como profesor.
En época más reciente han egresado Bernardo Uribe, quien ejerce la profesión; es docente en Manizales y es presidente de la Asociación Colombiana de Cefaleas. María Inés Vergara trabaja en la Fundación Cardioinfantil y es docente de la Universidad de la Sabana. Manuel Uribe Granja, desde la finalización de sus estudios, colabora en el servicio; es reconocido como excelente docente, tiene varias publicaciones en neurología y toxicología. Miguel Rueda quien, al terminar sus estudios, viajó a España donde se especializó en movimientos anormales; es de los pocos especialistas en este campo en el país y colabora en docencia en nuestro servicio. Se ha dedicado también a desempeñar algunos puestos públicos: fue director del Invima con gran éxito y, después, viceministro de salud.
Judit Sandoval fue otra de nuestras brillantes residentes, ejerce en Valledupar. La doctora Marcela de la Ossa, al terminar su especialidad, estudió en Nueva York trastornos del sueño, fue jefa del servicio de neurología del hospital desde 1999 hasta comienzos del presente año; en la actualidad continúa a cargo del laboratorio de sueño de nuestra institución. Mauricio Rueda terminó su residencia al tiempo con la doctora De la Ossa, se estableció en Bucaramanga, donde ejerce práctica privada y es profesor de la UIS. Para esta época terminó también su especialidad Raúl Corredor, quien se ha dedicado a la práctica privada, especialmente en el campo del dolor. Desde hace varios años contamos con neurosicólogas que se encargan de actividades docentes y asistenciales; inicialmente Mónica Castaño; en los últimos años, María Claudia Angulo y su grupo de estudiantes de la Universidad de los Andes.
A mediados de 1996, el doctor Eduardo Palacios fue nombrado rector de la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud; se encargó de la jefatura del servicio a Paulo Vega, médico rosarista, quien había realizado su especialización en el instituto neurológico.
En los últimos años, el servicio ha sido dotado con modernos equipos de neurofisiología, lo que permite realizar polisomnografía, electroence-falografía, potenciales evocados, electromiografía y, en general, todos los estudios diagnósticos en este campo; contamos con el doctor Ernesto Ojeda, quien realizó su especialización en neurología y neurofisiología en Argentina.
Recientemente, egresaron del servicio y desempeñan su profesión con éxito, Carlos Navas, Enrique Urrea, Ignacio Salgado, Álvaro Romero y Jesús Rodríguez. En la actualidad, se encuentra de nuevo como jefe Eduardo Palacios, quien cuenta con Jorge Eslava y Manuel Uribe, encargados de las actividades docentes y asistenciales. Colaboran en el servicio, en consultas especializadas, Guillermo Marroquín; en neurooftalmología, Marcela de la Ossa, y Miguel Rueda en movimientos anormales. Como residentes están los doctores Javier González, Gustavo Castro, Basilio Wagner y Martín Vicuña.
Este año el servicio de neurología cumple 25 años de fundado, tiempo durante el cual, además de las funciones asistenciales, ha enfocado su labor a la docencia. Han pasado por este servicio los estudiantes de medicina de la Universidad del Rosario y, en la actualidad, los de la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud. Se ha dado formación a un importante número de neurólogos que hoy se desempeñan con éxito en el país. |
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