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Servicio de medicina nuclear

Doctor Leonardo Cadavid B.

 

La Sociedad de Cirugía de Bogotá fue fundada en 1902, el Hospital de San José se inauguró en 1925, el servicio de medicina nuclear del hospital inició sus actividades en 1982, lo cual significa que estamos cumpliendo 20 años de labores.

 

Sin embargo, desde la década de los años sesenta existían algunas actividades de la especialidad bajo la productiva dirección del Dr. Antonio Ucrós y sus alumnos de endocrinología: se llevaban a cabo mediciones de retención de I-131 que, en su momento, era la prueba más sofisticada de función tiroidea, junto con el metabolismo basal.

 

La TSH y el radioinmunoensayo para esos años no existían en el armamentariun diagnóstico y sólo era una teoría de los fisiólogos. El I-131 sólo era disponible en el hospital, sorteando grandes dificultades y esfuerzo personal; se debía ir hasta el antiguo aeropuerto de Techo a recibirlo, no sin antes pagar, con recursos propios, fianzas para poder manipular material radioactivo. El país, pese a todo, no estaba tan rezagado tecnológicamente, pues en Boston hacía menos de una década se estaba usando clínicamente en pacientes.

 

Con este isótopo, una primitiva sonda de centelleo y un contador de pozo se recorrió a lomo de mula la Sierra Nevada de Santa Marta entre la población arhuaca y sobre las montañas de Mariquita, donde el sabio José Celestino Mutis dos siglos antes había iniciado estudios sobre el bocio endémico.

 

En la década de los años setenta, se inventó la gamacámara de Anger que revolucionó la medicina nuclear, desplazó al gamágrafo linear y también permitió hacer estudios dinámicos renales o cardíacos; el hospital adquirió esta nueva tecnología en 1982 y empezó a utilizar los generadores de molibdeno-tecnesio.

 

Aprovechando que uno de los pacientes de endocrinología era el Dr. Wiesner, en su momento Jefe de Planeación Nacional, se consiguió una partida de $ US 230.000, que ayer como hoy, era mucho dinero (la cotización del dólar era de $ 90), lo cual representaba los gastos de personal de todo el Hospital durante tres meses. El Servicio fue ubicado en el sitio de la antigua morgue y compartió la misma área con el Servicio de Endocrinología, cuya consulta médica se hacía en un cuarto de 5 m2, donde, en armonía, compartían instructores, residentes, internos, estudiantes, paciente y acompañantes. En este ambiente austero y de limitados recursos, pero de febril aprendizaje, se formaron buena parte de los nuevos especialistas de endocrinología y medicina nuclear que hoy tiene el país. Todo esto bajo la dirección de su fundador, y primer jefe, Dr. Antonio Ucrós Cuéllar.

 

La primera gamacámara del Hospital fue de marca Siemens con un detector de 38 fotomulti-plicadores (hubo necesidad de cambiarlo por desperfectos) que venía acoplado a un computador Scientiview con un disco duro removible de 1 MB de 12” de diámetro, algo muy revolucionario para la época, y como aún no estaba bien desarrollado el sistema digital de imágenes presentó múltiples dificultades y nunca pudo operar de forma satisfactoria. La gamacámara, sin embargo era de muy buena calidad y durante cinco años fue el mejor equipo del país; se empezó con cincuenta procedimientos mensuales hasta llegar a los trescientos o cuatrocientos actuales.

 

Con este equipo el hospital fue pionero en procedimientos tales como perfusión miocárdica con Tl201, terapia intracavitaria de craneofaringiomas quísticos con Y90 y P32, vida media eritrocítica y volumen globular, gamagrafía de paratiroides por substracción Tl-Tc, renograma con captopril en el diagnóstico de enfermedad renovascular. Realizamos la peritoneografía nuclear antes de que estuviera descrita, no por lúcida inspiración nuestra, sino por necesidades de los nefrólogos; la detección de feocromocitoma con MIBG, que fue un valioso apoyo diagnóstico en el programa de trasplante renal.

 

En veinte años de actividades, se han realizado más de setenta mil procedimientos diagnósticos, más de dos mil terapias de hipertiroidismo y mil terapias de cáncer de tiroides.

En 1992, se adquirió una nueva gamacámara de marca General Electric ya con tecnología tomográfica y digital mediante un leasing en dólares a cinco años. Fueron necesarios varios intentos para obtener la aprobación de la financiera internacional, pues en Nueva York no entendían cómo un hospital universitario en el centro de Bogotá, con una área de más de cuarenta mil metros cuadrados y más de treinta especialidades médicas tuviera balances financieros negativos y no colapsara. Con el apoyo del Dr. Guillermo Rueda Montaña, Presidente de la Sociedad de Cirugía de Bogotá en esa época, y de la gerente financiera Blanca Elvira de Cajigas, y el respaldo del patrimonio personal de los médicos del servicio como codeudores solidarios, se logró sacar adelante el proyecto, cumpliendo a cabalidad con los compromisos.

 

Durante estos veinte años, han colaborado los doctores Gonzalo Ucrós, Francisco Durán, Leonardo Cadavid y María Clemencia Hernández. Han sido su mano derecha las bacteriólogas Mercedes Carrascal, Marta Ramírez, Nelly Hoyos, Samira Rojas, Luz Helena Amaya y Luz Clemencia Jiménez.

 

Se han formado como especialistas los doctores: Ángela María Cerquera, Claudia Gutiérrez, Patricia Bernal Trujillo, María Consuelo Mejía, Liliana Gómez, Yolanda Parra, María Clemencia Hernández y Félix Adolfo Acosta.

 

Han sido sus secretarias Elsa García, Daniela de la Espriella, Mercedes Rojas; sus auxiliares de servicios generales Socorro Espinosa y Leonor Ibáñez.

 
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