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Facultad de citohistotecnología Doctora Margarita Ruiz R.
Transcurría el año 1989 y la escuela de citología del Instituto Nacional de Cancerología, única entidad que capacitaba citotecnólogos en el país, se vio obligada a cerrar sus puertas ante el imperativo de la ley 80 de 1980, que prohibía a las instituciones asistenciales desarrollar programas de docencia.
El doctor Alberto Villaneda Soto, quien hacía parte de la junta directiva del Instituto Nacional de Cancerología y, a su vez, era rector de la Fundación Tecnológica de Carreras Para-médicas, propuso la creación de un programa de educación en citotecnología, para lo cual solicitó la colaboración del doctor Darío Cadena Rey, en ese entonces jefe del departamento de patología del Hospital de San José, y del doctor Armando Santamaría Hermida, director del antiguo programa del Instituto. Teniendo en cuenta que existía un déficit de citotecnólogos en el país y que la formación académica de histotecnólogos era empírica, el doctor Cadena propuso fusionar estas dos disciplinas tecnológicas en un programa único, ya que estas se complementan, fortalecen la calidad del diagnóstico microscópico y dan al egresado la posibilidad de desarrollar estas actividades en un mismo campo: el laboratorio de patología.
Con la firma de un convenio entre el Instituto Nacional de Cancerología, como pionero en la enseñanza de la citología, y la Fundación Tecnológica de Carreras Paramédicas, como entidad de educación superior, se creó el programa de citohistotecnología, único en el país.
Bajo la dirección académica del doctor Darío Cadena Rey como decano y la citotecnóloga Rosalba Cáceres de Rentería como secretaria académica, la facultad de citohistotecnología inició sus labores el 21 de julio de 1993 con 25 estudiantes.
Su selecto grupo de docentes conformado por médicos patólogos y citotecnólogas del Instituto Nacional de Cancerología y del Hospital de San José, y la colaboración de la citopatóloga Pilar Archila en la consolidación de la estructura curricular, permitió desde el comienzo brindar a los estudiantes una excelente formación académica y ética.
En 1995 asumió la decanatura la patóloga Alexandra Santamaría, quien le dio gran impulso a la facultad al extender sus campos de práctica a los principales centros asistenciales del país. Se organizaron rotaciones en instituciones como la Fundación Santa Fe, el Hospital de San Ignacio, el Hospital San Juan de Dios y el Hospital de la Misericordia.
En 1996, la doctora Margarita Ruiz, como decana, la citotecnóloga Gloria Montoya, como secretaria académica y María del Rosario Vega continúan la labor docente; y pronto se gradúa la primera promoción con 19 estudiantes.
Ante el cambio de legislación que permite a las universidades ofrecer tanto programas tecnológicos como profesionales, en 1999 se liquida la Fundación Tecnológica de Carreras Paramédicas y la facultad se integra a la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud.
La integración a la fundación ha permitido el desarrollo de los estudiantes en un medio de educación superior que cuenta con un proyecto educativo institucional, el cual, siguiendo las políticas de su rector, el doctor Roberto Jaramillo Uricoechea, está enfocado al mejoramiento de las condiciones de salud de nuestra comunidad. El programa se ha beneficiado con el crecimiento institucional que trajo la creación de la facultad de medicina.
En el año 2000, la licenciada Myriam Puerto de Amaya, docente de la facultad desde su fundación, asume el cargo de secretaria académica aportando su amplia experiencia a la actividad docente e investigadora. Seguimos contando con el valioso apoyo del Instituto Nacional de Cancerología y con 20 docentes altamente calificados dentro de los cuales debemos destacar a ex alumnas de la facultad quienes, además de su excelencia académica, tienen un gran compromiso institu-cional. En la actualidad, la facultad cuenta con 97 estudiantes y 12 promociones, 134 egre-sados los cuales han cambiado, en aras de la confiabilidad, la historia del apoyo tecnológico en el área diagnóstica.
Nuestra facultad, próxima a cumplir diez años de existencia, realiza una efectiva labor social a través de la formación que imparte, el desarrollo de campañas de prevención, convenios docentes asistenciales, programas de educación continuada, investigación y publicaciones encaminadas a contribuir al desarrollo del plan nacional de control y prevención del cáncer de cérvix, patología de gran incidencia en Colombia.
Además de la labor docente, se ha constituido en un centro asistencial de lectura y control de calidad en citología vaginal y se proyecta la prestación de servicios en técnicas histológicas. |
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