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Departamento de pediatría

Doctora Libia Segura S.
Doctor Camilo Remolina S.

 

En sus primeros años, el servicio de pediatría funcionó sólo en las áreas de consulta externa y unidad de recién nacidos, anexo a maternidad en el Pabellón Guillermo Gómez, cuando era jefe el doctor Alfonso Gutiérrez y su sucesor el doctor Gabriel Gómez. No existía la posibilidad de hospitalizar niños, razón por la cual en 1955 el doctor Jorge Camacho Gamba inauguró de manera formal el servicio de pediatría Calixto Torres Umaña, llamado así en honor a su maestro de la especialidad. Comenzó su funcionamiento con 20 camas, cuyo número ha ido aumentando con el tiempo.

 

Gracias al prestigio del profesor Jorge Camacho Gamba como ilustre pediatra, con reconocimiento nacional e internacional, el servicio fue visitado y ponderado por eminentes profesores extranjeros, por lo que adquirió gran importancia en el ámbito pediátrico. El primer especialista de nuestra institución fue, en 1957, el doctor Alberto Hernández. Allí recibieron instrucción inicial alumnos de la Universidad Javeriana, así como algunos procedentes de Venezuela, Bolivia y Ecuador.

 

En el año 1966, la Universidad del Rosario y el Hospital de San José crean la facultad de medicina y se inicia la cátedra de pediatría bajo la dirección del doctor Jorge Camacho Gamba, quien se desempeñó hasta abril de 1969, cuando renunció, y en su reemplazo es nombrado el doctor Gabriel Gómez Gómez.

 

Durante la jefatura del doctor Gómez se amplían las instalaciones del servicio con la creación del servicio de infectocontagiosas, constituido por 10 camas donadas por el Club de Leones de Bogotá, gracias al interés del doctor Humberto Silva. Con el ingreso en 1976 de los doctores Fernando Isaza Ángel y Juan Ignacio Fajardo se remodela el área de consulta externa, urgencias y la unidad de recién nacidos; se crea la biblioteca y se constituye la sociedad “Pediatras Asociados S.A.” cuyos objetivos primordiales fueron el estímulo de la docencia, la adquisición de elementos para el servicio y recursos audiovisuales, así como facilitar la asistencia de residentes a congresos nacionales e internacionales.

 

En 1986 y 1987, por iniciativa de los doctores Jaime Pastrana Arango y Fernando Isaza Ángel, se realiza la remodelación del pabellón Guillermo Gómez y el traslado de la Unidad de Recién Nacidos a una zona del Pabellón Eliseo Montaña, especialmente adaptado para ello, obra que fue inaugurada y puesta al servicio en noviembre de 1987. Fue dotado con modernos equipos, con los adelantos de la neonatología: ventiladores, incubadoras de transporte, monitores, etc., con lo cual se dio un cambio y un impulso muy importante a la enseñanza y al manejo del recién nacido en lo que respecta al cuidado intensivo neonatal, todo lo cual permitió reconocer a nuestra unidad como una de las mejores de la ciudad.

 

Durante la jefatura del doctor Gabriel Gómez Gómez, con la coordinación del doctor Juan Ignacio Fajardo y después del doctor Fernando Isaza, recibieron entrenamiento pediátrico los residentes del programa de postgrado de la facultad de medicina del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario y fueron titulados un gran número de médicos como pediatras.

 

En 1987, renuncia a la jefatura el doctor Gabriel Gómez Gómez y en su reemplazo es nombrado el doctor Fernando Isaza Ángel, quien incrementó la dotación de equipos, tanto en el servicio de recién nacidos como en CTU; en este último se inauguró la unidad de cuidado intensivo pediátrico, adquirida gracias a las donaciones y ayuda de las damas voluntarias de Miami, y al interés de la doctora Gloria Inés Villa. Esta unidad permite el manejo de los pacientes de alto riesgo pediátrico en las áreas de neurocirugía, cirugía cardiaca, traumatología y nefrología entre otras.

 

En 1990, de nuevo asume la jefatura el doctor Gabriel Gómez Gómez, período durante el cual la Junta Directiva replantea el funcionamiento administrativo del departamento de pediatría, dadas las difíciles condiciones financieras del hospital, pues este ya no recibe aportes del gobierno y tiene que actuar como institución privada; además, el departamento es deficitario, a pesar de medidas como la reducción del número de camas de (48 a 28) efectuada en la jefatura anterior.

En ese momento es nombrado el doctor Camilo Remolina Suárez, quien enfrenta la situación más difícil por la que han atravesado el departamento de pediatría y el hospital. Hubo que hacer una revisión de las estrategias de la atención médica con el fin de determinar la viabilidad del servicio. El doctor Remolina inicia un programa que intenta establecer, en una forma más precisa, los costos reales del funcionamiento del servicio; realiza una facturación más detallada y limita las hospitalizaciones sin costo, con lo que se le da un impulso a aquellas áreas más rentables como consulta externa y urgencias. Esta situación crea la necesidad de hacer una reforma del área locativa con el fin de prestar un mejor servicio a los usuarios, remodelación realizada entre 1991 y 1993.

 

Dicha obra se realizó gracias a la colaboración decidida de la Junta Directiva del hospital, a las donaciones obtenidas de la Fundación Corona y al entusiasmo del personal del servicio para buscar recursos económicos. A pesar de estar en una situación difícil, se mantiene abierto parte del servicio y continúa desarrollándose la actividad asistencial y docente. Sin embargo, las diferencias surgidas entre la Universidad del Rosario y el hospital, obligaron a la evaluación de la continuidad del departamento, que terminó con su cierre parcial en noviembre de 1993.

 

Los médicos pediatras que laboraban en el departamento se separaron de éste por diversos motivos y fueron reemplazados por especialistas egresados en años más recientes. En enero de 1994, es nombrada la doctora Laima Lucía Didziulis como coordinadora general del servicio quien, consciente de la responsabilidad frente a la difícil situación del departamento, inicia la etapa de reorganización y abre nuevamente los servicios de hospitalización y urgencias en marzo de 1994, con base en los contratos logrados con el Seguro Social y otras instituciones. Amplía los servicios de subespecialidades pediátricas (endocrinología, neuropediatría, urología, alergia e inmunología etc.). Logra un equilibrio asistencial/docente y administrativo dentro del marco de las exigencias de la ley 100, sin perder el principio de la pediatría, que es el de ofrecer una atención oportuna, amable y eficiente al niño.

 

Se convierte entonces en un servicio competitivo, rentable y eficiente, acorde a las exigencias del ejercicio actual de la pediatría, sin dejar de lado la docencia y la investigación, logradas gracias a la actividad académica y al gran compromiso del nuevo grupo de médicos pediatras. Es así como, después de la crisis del año 93, revive el departamento de pediatría, que ha llegado a ocupar un lugar destacado dentro de la estructura del hospital y de los servicios de pediatría del país, convirtiéndose en sitio de referencia de tercer nivel en el ámbito nacional. También logra obtener diversos premios en congresos nacionales con trabajos de investigación originales.

La doctora Laima Didziulis deja la jefatura del servicio en el año 2000 debido a su nombramiento como directora del hospital. En ese momento asume el cargo la doctora Margarita Ardila Sánchez y después la doctora Libia Segura, quienes continúan con las estrategias administrativas establecidas para lograr la realización de las metas propuestas, en busca de mejorar la calidad y la cobertura de los servicios.

 

Con la integración del Centro de Salud, es posible dar a la prestación del servicio y a la enseñanza de la pediatría un enfoque comunitario con el fin de brindar atención de nivel primario, sin dejar de lado el tratamiento del paciente hospitalizado y crítico. En enero del año 2001, se da inicio al programa de pregrado de pediatría para los estudiantes de VII semestre de nuestra facultad de medicina, hecho que enriquece aun más la actividad docente.

 

Constituido en la actualidad como un departamento bien estructurado, no sólo orientado a la prestación de servicios, sino a la formación de profesionales, cumple con las directrices dadas por la misión y visión propuestas, logrando ser, y proyectarse como, un servicio con altos estándares de calidad.

 
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