Mayo de 2006
  Boletín de la Sociedad Colombiana de Pediatría para la Familia  
 

Recien Nacidos

LA ICTERICIA DEL RECIÉN NACIDO

La ictericia es una coloración amarillenta de la piel y la parte blanca de los ojos causada por la acumulación de un pigmento amarillo llamado bilirrubina en la sangre.
Se produce en aproximadamente el 50 al 60 por ciento de los bebés recién nacidos y hace que su piel se torne amarilla, por lo general pocos días después de su nacimiento. En la mayoría de los casos, la ictericia desaparece sin tratamiento y no afecta a la salud del bebé ni causa ningún malestar. No obstante, en los casos más graves puede acarrear un riesgo de daño cerebral.
La Sociedad Colombiana de Pediatría (SCP) recomienda examinar a todos los bebés antes de darlos de salir de la clínica o el hospital para asegurarse de que no tienen ictericia. Poner los niños al sol, NO disminuye la ictericia, no sirve como tratamiento ni previene las complicaciones que dependen de la ictericia neonatal. Por el contrario, los bebés deben volver a ser examinados si la ictericia aumenta o hay dudas sobre esto o la coloración, especialmente antes de los tres o cinco días de vida ya que éste es el momento en que los niveles de bilirrubina son más elevados. Cuando es necesario, puede tratarse al bebé para evitar que la ictericia alcance niveles más graves.

¿Cómo se examina a los bebés para determinar si tienen ictericia?
Un pediatra se debe encargar de revisar al bebé antes de darlo de alta para detectar cualquier signo de ictericia. Si la piel del bebé presenta un color amarillo o si el bebé tiene ciertos factores de riesgo que hacen que tenga más probabilidades de desarrollar ictericia (ver a continuación), el profesional puede ordenar medir el nivel de bilirrubina mediante un análisis de sangre. El análisis de sangre es la manera más exacta de determinar la gravedad de la ictericia.

¿Cuáles son las causas de la ictericia en los bebés recién nacidos?
La ictericia se produce debido a la acumulación de bilirrubina en la sangre. Todos los días muere una cierta cantidad de glóbulos rojos en el cuerpo. Cuando éstos se descomponen, una sustancia portadora de oxígeno llamada hemoglobina se convierte en bilirrubina. Normalmente, el hígado elimina la bilirrubina de la sangre y la convierte en una forma capaz de ser expulsada del cuerpo al defecar. En los bebés recién nacidos, es normal que muera un número mayor de glóbulos rojos, lo cual genera una cantidad mayor de bilirrubina. Es posible que el hígado del recién nacido sea demasiado inmaduro para manejar bien la eliminación de la bilirrubina, por lo que ésta se acumula en la sangre. Esta acumulación hace que la piel y algunas veces la parte blanca de los ojos se vuelvan amarillentas. Los bebés prematuros tienen hígados especialmente inmaduros, lo cual los hace más propensos a la ictericia. La ictericia causada por un hígado que todavía no ha terminado de madurar suele denominarse ictericia fisiológica. Éste es el tipo de ictericia más común en los bebés recién nacidos y suele ocurrir tanto entre los bebés amamantados como entre los alimentados con fórmula. Por lo general, la ictericia fisiológica desaparece dentro de las dos semanas, aunque puede durar más de dos a tres semanas en los bebés amamantados. Ciertos problemas de salud en el bebé también contribuyen a la ictericia. En estos casos, la ictericia suelo comenzar durante las primeras 24 horas de vida del bebé y volverse más grave. Un pequeño número de bebés tiene un tipo de sangre diferente del de su madre (como incompatibilidad de ABO o Rh), lo cual puede provocar una descomposición particularmente rápida de los glóbulos rojos e ictericia. Ciertos trastornos del sistema digestivo en el recién nacido, infecciones y trastornos genéticos también pueden contribuir a la ictericia, al igual que los hematomas graves producidos durante el parto. Estos bebés tienen más probabilidades que los bebés con ictericia fisiológica de requerir tratamiento para reducir los niveles de bilirrubina en la sangre. Cuando los niveles de bilirrubina son demasiado altos, ésta puede introducirse en el cerebro y causar daño cerebral.

¿Los bebés amamantados son más propensos a desarrollar ictericia?
Los bebés amamantados pueden ser más propensos que los bebés alimentados con fórmula a desarrollar ictericia. No obstante, la ictericia grave ocurre principalmente en bebés que no están debidamente alimentados. Estos bebés quizá no reciben suficientes calorías y se deshidratan, lo cual contribuye a la ictericia grave. Las madres deben amamantar a su bebé al menos de ocho a 12 veces al día durante los primeros días de vida para mantener bajo el nivel de bilirrubina en su sangre. Se recomienda amamantar a todos los bebés sanos nacidos a término o casi a término. La leche materna es el alimento ideal para los bebés y proporciona muchos beneficios para la salud, como por ejemplo, la reducción del riesgo de infecciones.

¿Cuáles son los síntomas de la ictericia?
Por lo general, la coloración amarillenta aparece primero en la cara y después en el pecho. Más tarde, la ictericia puede extenderse hacia el estómago y las piernas. Los padres pueden determinar mejor si su bebé tiene ictericia observándolo a la luz natural o en una habitación que tenga luces fluorescentes. Si presenta un color amarillento-zanahoria, o en caso de duda, se recomienda ponerse en contacto con el pediatra. Los padres de un bebé al que ya se le ha diagnosticado ictericia también deben consultar al pediatra si la piel del bebé se vuelve más amarillenta, si la ictericia se extiende al abdomen, brazos o piernas, o si la parte blanca de sus ojos tiene un color amarillento. La mayoría de los bebés con ictericia no presenta otros síntomas. Se muestran alertas y comen y duermen normalmente. Sin embargo, los padres deben recurrir de inmediato al pediatra o solicitar atención médica de urgencia si el bebé presenta sueño excesivo o resulta difícil despertarlo, si muestra falta de interés al succionar o alimentarse, si presenta signos de flojedad o arquea el cuello o la espalda hacia atrás o si desarrolla un llanto agudo o fiebre. Éstas pueden ser advertencias tempranas de que el bebé tiene un nivel de bilirrubina peligrosamente elevado que requiere tratamiento de inmediato para evitar una forma de daño cerebral conocida como querníctero.

¿Qué es el querníctero?
El querníctero es un tipo de daño cerebral causado por niveles elevados de bilirrubina. Puede provocar parálisis cerebral atetoide (caracterizada por temblores incontrolables o contorsiones de las extremidades, el cuerpo y la cara), pérdida de la audición, problemas de la vista y los dientes y, en ocasiones, retraso mental. No hay razones para que un bebé desarrolle querníctero ya que existen tratamientos eficaces que permiten reducir los niveles de bilirrubina antes de que lleguen a niveles peligrosos. Si bien el querníctero es poco frecuente, el número de niños afectados parece ir en aumento, posiblemente debido en parte a que se da de alta a los bebés prematuramente, antes de que se haya podido identificar o diagnosticar la ictericia.

¿Cómo se trata la ictericia?

La mayoría de los bebés con ictericia no requiere tratamiento. En algunos casos es necesario amamantar al bebé para aumentar la eliminación de bilirrubina a través de los intestinos. No obstante, si un bebé tiene ictericia de moderada a grave que no desaparece por sí sola, puede ser aconsejable realizar un tratamiento de fototerapia. Este tratamiento consiste en colocar al bebé desnudo (o con un pequeño pañal) debajo de luces blancas o azules especiales en las llamadas “lámpara de fototerapia”. El bebé lleva unas gafas especiales para protegerle los ojos. Estas luces ayudan a transformar la bilirrubina en la sangre en una forma que puede ser eliminada fácilmente en la orina. Algunos bebés tardan en ser dados de alta de la sala para recién nacidos o se los deja hospitalizados durante algunos días para realizarles la fototerapia. La fototerapia es segura. Unos pocos bebés desarrollan una erupción cutánea leve que desaparece una vez finalizado el tratamiento. También pueden utilizarse mantas especiales de fibra óptica para tratar a algunos bebés. Si bien la fototerapia es eficaz, es posible que algunos bebés no respondan y sus niveles de bilirrubina continúen en aumento o se mantengan peligrosamente altos. Estos bebés pueden necesitar una transfusión de sustitución. Este procedimiento consiste en eliminar en forma gradual la sangre del bebé con sus altos niveles de bilirrubina, reemplazándola por sangre donante. La transfusión de sustitución es eficaz para reducir los niveles de bilirrubina. Sin embargo, puede presentar un riesgo de infección y otras complicaciones, por lo que sólo se recomienda cuando los niveles de bilirrubina son muy altos. Conviene realizar este procedimiento en una sala de cuidados intensivos neonatales. A veces, los pediatras recomiendan a los padres algunas medidas que pueden poner en práctica en casa para ayudar a eliminar la ictericia de leve a moderada, como por ejemplo alimentar al bebé con mayor frecuencia, lo que le ayudará a evacuar más a menudo y, así, eliminar la bilirrubina. En el caso de bebés amamantados, en el caso en que la ictericia se prolongue más de los habitual, dos a tres semanas, el pediatra puede recomendar en algunos casos dejar de darle leche materna y alimentarlo con fórmula durante un tiempo corto (dos a tres días). Mientras tanto, la madre puede extraerse su leche para continuar produciéndola. Repetimos que poner el niño al sol, no es un tratamiento efectivo de la ictericia neonatal y puede demorar la consulta al pediatra que es la conducta a seguir en el caso en que usted observe una ictericia temprana o que va en aumento.

¿Quiénes tienen más riesgo de desarrollar ictericia grave que requiera tratamiento?
Algunos bebés tienen un riesgo mayor de desarrollar ictericia grave. Entre ellos se incluyen:
· Bebés que tienen niveles elevados de bilirrubina antes de ser dados de alta.
· Bebés con signos de ictericia en las primeras 24 horas de vida. A estos bebés se los evalúa cuidadosamente para determinar si existe un trastorno subyacente (como incompatibilidad de grupo sanguíneo o enfermedad genética) que pueda contribuir a la ictericia.
· Bebés prematuros (nacidos antes de cumplidas las 37 semanas de gestación).
· Bebés que tienen hermanos a los que se trató por ictericia. · Bebés de extracción asiática oriental.
·
Bebés amamantados, especialmente los que no succionan o no se alimentan bien.
· Bebés con grandes moretones o un cefalohematoma (una acumulación de sangre debajo del cuero cabelludo resultante de la presión ejercida sobre la cabeza durante el parto y el alumbramiento). A medida que estos grandes moretones cicatrizan se produce la descomposición de muchos glóbulos rojos.
· Antecedentes familiares de un trastorno genético conocido como deficiencia de G6PD. Adaptado de un artículo aparecido en NACER SANO

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