Sospecha de pancreatitis aguda

Alvaro Enrique Sanabria Quiroga
Especialista en Cirugía General

Indice de la revista

Introducción

Cuando existe incertidumbre diagnóstica, es necesario que el médico se ayude de métodos clínicos como la historia y el examen físico, y de métodos paraclínicos, como el laboratorio y las imágenes diagnósticas. Desafortunadamente, muchas veces los médicos olvidamos que el interrogatorio y el examen, son en realidad pruebas, que pueden ser o no suficientes para llegar a un diagnóstico acertado. Debido a esto, los hallazgos clínicos se subvaloran y se pasa de inmediato a la solicitud de innumerables exámenes paraclínicos, mal llamados de rutina, que no han sido evaluados en sus características operativas y que en muchas ocasiones, poco o nada aportan al diagnóstico, pero si encarecen la atención medica.1

Por esta razón, a partir de ahora, esta sección de métodos diagnósticos intentará ofrecer al médico, información pertinente acerca de las características del examen clínico y las mejores opciones paraclínicas y de imágenes para el diagnóstico de una afección mórbida especifica.

Hemos utilizado hasta ahora el término, algo desconocido y confuso, características operativas de las pruebas diagnósticas. Este se refiere a aquellas propiedades de cualquier prueba, que permiten establecer el número de aciertos o desaciertos que ella tiene, en comparación con la verdadera condición del paciente, denominada estándar de oro. Dentro de las características operativas se encuentran la sensibilidad (definir enfermedad con una prueba, cuando en realidad aquella se halla presente; o detectar enfermos como enfermos); especificidad (definir ausencia de enfermedad con una prueba, cuando en realidad aquella no se halla presente; o detectar sanos como sanos); valor predictivo positivo (la probabilidad que un paciente tenga la enfermedad, cuando se obtiene un resultado positivo en la prueba); valor predictivo negativo (la probabilidad que un paciente no tenga la enfermedad, cuando se obtiene un resultado negativo en la prueba); exactitud (la capacidad global de acierto de la prueba, al clasificar a los enfermos como enfermos y los sanos como sanos) y la razón de verosimilitud (conocido comúnmente por su nombre en inglés, likelihood ratio, la cual indica la probabilidad que un individuo con la enfermedad tenga un resultado determinado en una prueba respecto a la probabilidad que un individuo sin la enfermedad, tenga el mismo resultado en la prueba).

Estas definiciones deben tenerse en cuenta para entender la utilidad de una prueba diagnóstica en el contexto clínico.2

Ante un paciente con dolor abdominal que consulta a un servicio de urgencias, la pancreatitis aguda puede ser uno de los diagnósticos probables, entre muchos posibles. Luego, ¿qué herramientas debe utilizar el médico para llegar a confirmar esta sospecha?

¿Cuál es el valor diagnóstico del interrogatorio y el examen físico?

Varios factores ayudan para confirmar el diagnóstico de pancreatitis. Según la etiología, en Colombia la causa más común es la colelitiasis. 3 Luego el antecedente comprobado de colelitiasis, puede inducir a sospechar el cuadro de dolor, como secundario a una pancreatitis. La segunda causa es idiopática, de la cual la gran mayoría es por microlitiasis biliar asintomática. En este caso es difícil sospechar el cuadro. La tercera causa es el consumo agudo y abundante o crónico de alcohol. Luego este antecedente también puede ayudar en la sospecha diagnóstica.

El sexo y la edad son otro punto que puede ayudar. Ya que los cálculos biliares ocurren con más frecuencia en las mujeres (66-70%), mayores de 40 años y obesas, este grupo puede estar en riesgo de sufrir una pancreatitis. Es menos frecuente encontrar hombres jóvenes con pancreatitis.3,4
Desafortunadamente, es difícil asignar un valor diagnóstico a estos datos debido a la poca cantidad de información existente, especialmente acerca del interrogatorio en pacientes que consultan por dolor abdominal.

Con respecto a los signos y síntomas, los libros clásicos de semiología, medicina interna y cirugía, reportan porcentajes variables y más bien pocas referencias.

Las características del dolor abdominal son las principales ayudas para determinar el órgano que lo origina. Típicamente, el dolor abdominal de la pancreatitis ocurre en el epigastrio y es de carácter urente o sordo, pero hay pocos reportes que indican valores de frecuencia con respecto a todos los demás dolores abdominales. Marulanda en Colombia reporta un 46% de frecuencia.3

Figura 1. Posición mahometana o genupectoral, frecuentemente considerada signo patognomónico de pancreatitis aguda. Sin embargo, pocos pacientes llegan a este extremo y el médico no debe esperar hasta que él aparezca para sospechar el cuadro.

Clásicamente se ha descrito la posición mahometana (doblar el tronco sobre las piernas), como un signo sugestivo de pancreatitis, pero fue imposible obtener información relevante acerca de su frecuencia y valor diagnóstico o pronóstico (figura 1).

Otro síntoma común y que parece ser un buen indicador de la enfermedad, es el vómito, el cual no se asocia a la ingestión de comida y es, característicamente, muy abundante.

Otros signos frecuentemente mencionados, como la fiebre, la ictericia y el íleo, son todavía menos específicos para pancreatitis, y suelen acompañar otras afecciones abdominales agudas.
Los tan mencionados signos de Cullen (aparición de una coloración azulada alrededor del ombligo) y de Gray Turner (coloración azulada en los flancos), son mucho menos frecuentes de lo que se sospecha. Algunos informes han descrito una frecuencia menor al 3%, y su supuesta relación con una mayor mortalidad, no ha podido ser demostrada en estudios clínicos.5,6

La presencia de masa abdominal al ingreso es poco frecuente. En un estudio de seguimiento, después de hecho el diagnóstico, solo 18% de los pacientes desarrollan una masa abdominal, de las cuales una tercera parte desaparece espontáneamente, y las dos terceras partes restantes corresponden a pseudoquistes pancreáticos. Por lo tanto, encontrar una masa puede indicar otra patología o sugerir un cuadro recurrente de pancreatitis.7

¿Cuáles son los exámenes de laboratorio más relevantes?

A ningún paciente que consulte a un servicio de urgencias con dolor abdominal, le faltan exámenes sanguíneos. Si vamos de lo general a lo particular, el primero que siempre se solicita es el hemograma. En él, lo más importante suele ser el valor de los leucocitos y los neutrofilos.
La leucocitosis como marcadora de una afección abdominal particular, es bastante pobre. Para el caso de la pancreatitis, no ha podido demostrarse relación diagnóstica específica. Su presencia se relaciona particularmente con el síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS), que está asociado con casi todas las afecciones abdominales agudas.8,9

La hiperglucémia y la hipertrigliceridemia son más inespecíficas aún, pues ellas sólo muestran la respuesta hipercatabólica del organismo ante una agresión de cualquier naturaleza.
Otro examen bastante socorrido, es el valor del calcio sérico. En un cuadro abdominal agudo, difícilmente se considera de entrada la solicitud del calcio sérico. Más aún, su presencia indica un pronóstico malo, pero no orienta el diagnóstico, por lo que su utilidad es muy limitada.10
La hiperbilirrubinemia, especialmente la directa, es un marcador de obstrucción biliar y su presencia orienta a pensar en enfermedades del conducto colédoco. Como la pancreatitis es una de las complicaciones de la colédocolitiasis, la presencia de ictericia obliga a pensar en pancreatitis. Pero no es posible obtener información de la literatura que indique cuántos de los pacientes que consultan por dolor abdominal y presentan hiperbilirrubinemia, finalmente tienen pancreatitis. Sin embargo, la frecuencia de esta en casos confirmados de pancreatitis puede ser de 18%.3

Finalmente, llegamos a las pruebas “específicas” para el diagnóstico de pancreatitis.

Quizá las más nombradas son la detección de amilasas y lipasas en suero, aunque otras como la tripsina, la elastasa, la fosfolipasa y la ribonucleasa, empiezan a ser cada vez más comunes en la literatura.

Cabe mencionar que la aparición de estas enzimas sugiere enfermedad pancreática, pues son característicamente intracelulares, y su detección en sangre en cantidades superiores a los valores de referencia, indica ruptura celular secundaria a inflamación.

Para el caso de la amilasa y la lipasa séricas, los valores dos veces superiores al nivel de referencia, parecen tener una sensibilidad y especificidad mayores del 95% en el primer día de los síntomas. Sin embargo, dichas cifras disminuyen en el tiempo hasta alcanzar el 60% al día 5 del inicio del dolor, siendo mucho más lento el descenso para la lipasa.11-14 Aunque la lipasa parece ser mucho mejor método diagnóstico, su disponibilidad en nuestro medio es bastante limitada y su costo es superior.15

La tripsina, la elastasa, la fosfolipasa y otras enzimas han sido evaluadas en varios artículos,16-21 sin encontrar una ventaja clínicamente importante en cuanto a sensibilidad y especificidad frente a la lipasa y la amilasa. Al parecer, la única utilidad que ofrecen estas enzimas, es la persistencia de su elevación más allá de los cinco días, lo cual puede ser una buena herramienta en casos de sospecha tardía de la enfermedad.

¿Cuáles son los exámenes de imágenes más relevantes?

Los métodos imagenológicos usados con más frecuencia son la ecografía y la tomografía computadorizada.

Con respecto a la ecografía, ésta parece ser de utilidad limitada en los casos de sospecha de pancreatitis, debido a su baja sensibilidad (50%), a un porcentaje variable de imposibilidad para realizar el examen por interposición de gas (20%) y a su alta dependencia del examinador.22,23 La tomografía supera todas las desventajas de la ecografía en cuanto a sensibilidad y especificidad para detectar enfermedades del páncreas, pero su alto costo y su poca disponibilidad limitan su uso.23 Por lo tanto, a menos que se palpe una masa, estos exámenes diagnósticos no tienen indicación inicial ante un paciente con dolor abdominal y sospecha de pancreatitis. La mayor utilidad de la tomografía, consiste en determinar el grado de necrosis pancreática una vez se ha hecho el diagnóstico.

Métodos todavía mas sofisticados como la resonancia magnética y la gammagrafía con leucocitos marcados, solo aumentan los costos, sin mejorar la información aportada por la ecografía y la tomografía.

Luego después de haber recorrido un poco el amplio mundo del diagnóstico de la pancreatitis, podemos ver que el interrogatorio, un examen físico completo y unas pocas pruebas de laboratorio, proveen la información suficiente para acercarse lo suficientemente bien a la certeza diagnóstica (figura 2).

Figura 2. Herramientas diagnósticas más importantes ante la sospecha de pancreatitis aguda.

Referencias

1. Marcello PW, Roberts PL. “Routine” preoperative studies. Which studies in which patients? Surg Clin North Am 1996; 76:11-23.
2. Glossary. http://www.clinicalevidence.com/lpBinCE/lpext.dll?f=templates&fn=main-hit-h.htm&2.0 , consultada el 29 de noviembre de 2002.
3. Marulanda S, Caicedo JC, Agudelo J, Martinez O. APACHE II como predictor de muerte en pancreatitis aguda. Rev Colomb Cirugia 15:261-6.
4. Rodriguez S , Marulanda S. La proteina C reactiva como marcador de severidad en la pancreatitis aguda biliar. Rev colomb Cirugia 15:267-70.
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9. Bone RC, Balk RA, Cerra FB, et al. Definitions for sepsis and organ failure and guidelines for the use of innovative therapies in sepsis. The ACCP/SCCM Consensus Conference Committee. American College of Chest Physicians/Society of Critical Care Medicine. Chest 1992; 101:1644-55.
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11. Butler J, Mackway-Jones K. Towards evidence based emergency medicine: best BETs from the Manchester Royal Infirmary. Serum amylase or lipase to diagnose pancreatitis in patients presenting with abdominal pain. Emerg Med J 2002; 19:430-1.
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13. Chase CW, Barker DE, Russell WL, Burns RP. Serum amylase and lipase in the evaluation of acute abdominal pain. Am Surg 1996; 62:1028-33.
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15. Steinberg WM, Goldstein SS, Davis ND, Shamma’a J, Anderson K. Diagnostic assays in acute pancreatitis. A study of sensitivity and specificity. Ann Intern Med 1985; 102:576-80.
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21. Sternby B, O’Brien JF, Zinsmeister AR, DiMagno EP. What is the best biochemical test to diagnose acute pancreatitis? A prospective clinical study. Mayo Clin Proc 1996; 71:1138-44.
22. Doust BD, Pearce JD. Gray-scale ultrasonic properties of the normal and inflamed pancreas. Radiology 1976; 120:653-7.
23. McKay AJ, Imrie CW, O’Neill J, Duncan JG. Is an early ultrasound scan of value in acute pancreatitis? Br J Surg 1982; 69:369-72.