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Una reflexión de antropología
médica Indice de la revista Página1 - Página 2 Senos, desnudez, vestido, modas y erotismo Mientras que para muchos pueblos antiguos del Medio Oriente, el hecho de estar desvestido significaba encontrarse en una condición envilecedora y vergonzosa, típica del cautiverio, la esclavitud, la prostitución, la demencia, la maldición o la iniquidad, y para los cristianos expresión de vida licenciosa y pecado; para los griegos la desnudez de un bello cuerpo era una experiencia religiosa y representaba un ideal ético-estético que nada tenía que ver con el erotismo, precisamente porque no establecieron tránsito alguno entre revestimiento y desnudo (Perinola). Para los indígenas de nuestros climas cálidos, ella también fue señal de belleza y de salud.
Además de satisfacer una necesidad estética, la decoración o adorno corporal puede definir la posición social, el rango, el sexo, la ocupación, la identidad local y étnica, o la religión de una sociedad. (Ember) (Sotomayor) El significado erótico de algunos adornos corporales también es evidente. En el caso de las mujeres de las sociedades occidentales de Europa y EE.UU., hay que fijarse en las tendencias de hace más de un centenar de años, de cinturas de avispa, caderas anchas, grandes pechos, caras pintadas y senos al descubierto, para darnos cuenta del significado del adorno corporal como provocación sexual. (Alcina) Evidentemente, la fuerza de atracción del pecho femenino
tiene un fuerte componente cultural. Escarificaciones, pinturas corporales
y sujetadores pueden intensificar la excitación que su contemplación
produce en los varones, multiplicando su atractivo natural. Lo mismo cabe
afirmar de la practica de llevar ropas con el objeto de ocultar su visión
a todos los varones, menos al marido o amante. Sustraer a la vista pública
cualquier parte de la anatomía femenina puede dar lugar a que esta
se convierta en fetiche erótico. En las artes figurativas modernas el erotismo se manifiesta como una relación entre las partes cubiertas por ropas y aquellas que quedan al desnudo. En nuestros tiempos, siglo XX y XXI, la erótica del desnudamiento y la erótica del revestimiento, de los claro - oscuro, se manifiestan como espectáculos en los strip-tease y en los espectáculos pornográficos (Perinola).
Durante el decenio de 1920, por ejemplo, el pecho plano dominó la moda en los atuendos femeninos, mientras que en el decenio de 1950, la moda estuvo dominada por los sujetadores rellenos y en la actualidad, por los implantes de silicona o solución salina. En la sociedad moderna, a diferencia por ejemplo de las sociedades indígenas prehispánicas y actuales, el sólo hecho de exponer los senos a la vista, actúa como importante estímulo erótico, lo que aprovechan artistas y fotógrafos de diversas formas. (Morris) Senos, simbología y arte En la cerámica prehispánica muchos recipientes se elaboraron en forma de seno para, con seguridad, reforzar así su capacidad de nutrir, proveer, contener y proteger. (González)
En el lenguaje popular de todo el mundo y de Colombia, los senos, por sus formas, han recibido distintos nombres de frutas. En Colombia hay más de 57 nombres y formas para referirse a los senos: aguacates, calabazas, duraznos, guanábana, limón, mamón, mamoncillo, manzana, naranja, papaya, piña, toronja. Los nombres más difundidos son los de limones y guanábanas (Florez). En el arte prehispánico se ven mujeres apretándose los pechos con ambas manos. Este gesto aunque puede tener un significado erótico, también, a juzgar por datos etnográficos de otras latitudes, puede expresar una manifestación de duelo. Se sabe por ejemplo, que en la antigua Europa, las mujeres se golpeaban y se apretaban los pechos en estos casos y que en algunas sociedades tribales de otras regiones, las mujeres lactantes sometidas a grandes choques emocionales se aprietan aterrorizadas los pechos y proyectan la leche a un par de metros de distancia. El acto de sujetar y ofrecer los pechos también se puede interpretar como un gesto que busca hacerle recordar a los hombres que la vida se sostiene en un momento dado, de ellos. (Morris)
Hoy la sociedad emplea dos formas opuestas de llamar la atención sobre los pechos: protegerlos y cubrirlos con exagerado recato, o levantarlos y acentuar su forma hemisférica con la ayuda de las sujetadores, corpiños o sostenes. Así como en el arte europeo, un alto porcentaje de pinturas de mujeres lactando, entre ellas las de la Virgen con el niño, muestran a los lactantes acunados contra el seno izquierdo, en el arte prehispánico también se ve con más frecuencia a estos sobre el lado izquierdo materno. La razón de esto es que el sonido monótono del corazón sirve como tranquilizante de los lactantes. El ochenta por ciento de las madres acunan a sus hijos sobre el brazo izquierdo, cerca del corazón, tanto las zurdas como las que no lo son. (Morris) El río Amazonas tomó este nombre por la convicción que tuvo Francisco de Orellana, el primer español que lo recorrió, de haber visto en sus márgenes a unas mujeres similares a las del viejo mito europeo sobre un antiguo pueblo de mujeres guerreras conocidas con el nombre de amazonas (que significa literalmente sin pecho ( a-mazos). Este mito decía que, para disparar mejor las flechas, las niñas se quemaban el pecho derecho al llegar a la pubertad. Este mismo seno derecho es el que le cortan, en la pintura y la escultura, en su martirologio a Santa Bárbara. El seno izquierdo como expresión de la máxima paz durante la lactancia, el derecho como el de la lucha y el sufrimiento. Senos, sistemas médicos y cirugía plástica El dualismo naturaleza- cultura varia según las sociedades. Cada una de estas tiene una concepción acerca del cuerpo humano, su anatomía y sus ciclos y funciones. Mientras en las culturas preindustriales, los ciclos de la vida y las partes del cuerpo humano son parecidos a la vida agrícola y sus productos, en las sociedades industriales y modernas, la enfermedad se considera un fenómeno biológico, y la dolencia un fenómeno psicológico y social. Esta división hace que el concepto de alteración psicosomática tenga una connotación negativa, porque da la sensación de que la enfermedad no es real y que es la mente anormal del paciente, la causa de las anormalidades en el cuerpo. Esta separación ha permitido que los propios pacientes puedan ser culpados de sus síntomas. Los cambios en las ideas sobre los senos no son cosa del pasado. Si aceptamos que la medicina es entre otras, una respuesta cultural adaptativa, que la cirugía estética se ha convertido en un elemento muy importante del sistema médico occidental actual y que las posibilidades que ella ofrece son utilizadas por muchas personas para lograr cambios en su aspecto físico, podemos decir que esta rama de la medicina está desempeñando desde hace unos cuantos años lo que las modas no invasoras previas buscaban hacer con los senos: realzar su significado estético y sexual tratando de mantenerlos con la turgencia y redondez de la juventud.
El tratamiento quirúrgico produce en la mujer intensas preocupaciones sobre su imagen corporal que disminuyen su autoestima. Por los terribles efectos psicológicos y simbólicos que para una mujer implican la mastectomía, hoy los cirujanos tratan de hacer de forma inmediata, una reconstrucción de la mama. El reto de los médicos es mirar mucho más allá de la fisiología y la patología ante cada caso de una persona, de una mujer enferma. Bibliografía • Alcina Franch, José. Arte y
antropología. Alianza editorial, Madrid 1982, pp. 127-147; pp.
149- 58. |
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