Una reflexión de antropología médica
alrededor de los senos femeninos


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Senos, desnudez, vestido, modas y erotismo

Mientras que para muchos pueblos antiguos del Medio Oriente, el hecho de estar desvestido significaba encontrarse en una condición envilecedora y vergonzosa, típica del cautiverio, la esclavitud, la prostitución, la demencia, la maldición o la iniquidad, y para los cristianos expresión de vida licenciosa y pecado; para los griegos la desnudez de un bello cuerpo era una experiencia religiosa y representaba un ideal ético-estético que nada tenía que ver con el erotismo, precisamente porque no establecieron tránsito alguno entre revestimiento y desnudo (Perinola). Para los indígenas de nuestros climas cálidos, ella también fue señal de belleza y de salud.

En toda sociedad, las personas decoran o adornan su cuerpo. Los indígenas de nuestras tierras «vistieron» sus cuerpos con bellas pinturas, como dejaron constancia respectivamente, en los Llanos y en el interior del Nuevo Reino de Granada, los sacerdotes y cronistas José Gumilla y Simón: «...todas las naciones de aquellos países, a excepción de muy pocas, se untan desde la coronilla de la cabeza hasta la punta de los pies con aceite y achote»... « Padre, no pueden venir porque están desnudos: -¿Cómo es eso, replica el Padre: todos estos no están desnudos también?- si, Padre, responde ; pero están untados: que para ellos equivale a estar bien vestidos» ... «Las doncellas andaban totalmente desnudas. Sólo traían por cerrojiles unas hebras de algodón muy apretadas, por bajo y encima de las rodillas, para que las pantorrillas y muslos engordasen mucho, que lo tenían por hermosura» ( Sotomayor)

Además de satisfacer una necesidad estética, la decoración o adorno corporal puede definir la posición social, el rango, el sexo, la ocupación, la identidad local y étnica, o la religión de una sociedad. (Ember) (Sotomayor) El significado erótico de algunos adornos corporales también es evidente. En el caso de las mujeres de las sociedades occidentales de Europa y EE.UU., hay que fijarse en las tendencias de hace más de un centenar de años, de cinturas de avispa, caderas anchas, grandes pechos, caras pintadas y senos al descubierto, para darnos cuenta del significado del adorno corporal como provocación sexual. (Alcina)

Evidentemente, la fuerza de atracción del pecho femenino tiene un fuerte componente cultural. Escarificaciones, pinturas corporales y sujetadores pueden intensificar la excitación que su contemplación produce en los varones, multiplicando su atractivo natural. Lo mismo cabe afirmar de la practica de llevar ropas con el objeto de ocultar su visión a todos los varones, menos al marido o amante. Sustraer a la vista pública cualquier parte de la anatomía femenina puede dar lugar a que esta se convierta en fetiche erótico.
Junto a una erótica del desnudamiento, la cultura cristiana creó una erótica del revestimiento. En este erotismo del revestimiento, el cuerpo fue considerado como un despojo. (Perinola)

En las artes figurativas modernas el erotismo se manifiesta como una relación entre las partes cubiertas por ropas y aquellas que quedan al desnudo. En nuestros tiempos, siglo XX y XXI, la erótica del desnudamiento y la erótica del revestimiento, de los claro - oscuro, se manifiestan como espectáculos en los strip-tease y en los espectáculos pornográficos (Perinola).

En ciertos momentos, la sociedad occidental ha impuesto la supresión del busto femenino de la sexualidad. Los puritanos lo conseguían obligando a las jóvenes a llevar apretados corpiños y en el siglo XVII, en España, las jóvenes sufrían todavía más, pues, al crecer, les aplastaban los pechos con placas de plomo. (Morris) Para que las sociedades hayan llegado a tales extremos con el fin de negarlos, su carga sexual tiene que ser muy poderosa.

Durante el decenio de 1920, por ejemplo, el pecho plano dominó la moda en los atuendos femeninos, mientras que en el decenio de 1950, la moda estuvo dominada por los sujetadores rellenos y en la actualidad, por los implantes de silicona o solución salina.

En la sociedad moderna, a diferencia por ejemplo de las sociedades indígenas prehispánicas y actuales, el sólo hecho de exponer los senos a la vista, actúa como importante estímulo erótico, lo que aprovechan artistas y fotógrafos de diversas formas. (Morris)

Senos, simbología y arte

En la cerámica prehispánica muchos recipientes se elaboraron en forma de seno para, con seguridad, reforzar así su capacidad de nutrir, proveer, contener y proteger. (González)

Evidencias etnohistóricas y fotográficas modernas señalan como las jóvenes indígenas alimentaron a sus mascotas con su leche. De los Mayas de Yucatán, escribió el obispo y cronista Diego de Landa :” Crían pájaros para su recreación y para las plumas, con las que hacen ropas galanas; y crían otros animales domésticos, de los cuales dan el pecho a los corzos, con lo que los crían tan mansos que no saben írseles al monte jamás, aunque los lleven y traigan por los montes y críen en ellos” (De Landa). Existen fotos de mujeres indígenas lactando a crías de micos y de pecarís o zainos.

En el lenguaje popular de todo el mundo y de Colombia, los senos, por sus formas, han recibido distintos nombres de frutas. En Colombia hay más de 57 nombres y formas para referirse a los senos: aguacates, calabazas, duraznos, guanábana, limón, mamón, mamoncillo, manzana, naranja, papaya, piña, toronja. Los nombres más difundidos son los de limones y guanábanas (Florez).

En el arte prehispánico se ven mujeres apretándose los pechos con ambas manos. Este gesto aunque puede tener un significado erótico, también, a juzgar por datos etnográficos de otras latitudes, puede expresar una manifestación de duelo. Se sabe por ejemplo, que en la antigua Europa, las mujeres se golpeaban y se apretaban los pechos en estos casos y que en algunas sociedades tribales de otras regiones, las mujeres lactantes sometidas a grandes choques emocionales se aprietan aterrorizadas los pechos y proyectan la leche a un par de metros de distancia. El acto de sujetar y ofrecer los pechos también se puede interpretar como un gesto que busca hacerle recordar a los hombres que la vida se sostiene en un momento dado, de ellos. (Morris)

 

Hoy la sociedad emplea dos formas opuestas de llamar la atención sobre los pechos: protegerlos y cubrirlos con exagerado recato, o levantarlos y acentuar su forma hemisférica con la ayuda de las sujetadores, corpiños o sostenes.

Así como en el arte europeo, un alto porcentaje de pinturas de mujeres lactando, entre ellas las de la Virgen con el niño, muestran a los lactantes acunados contra el seno izquierdo, en el arte prehispánico también se ve con más frecuencia a estos sobre el lado izquierdo materno. La razón de esto es que el sonido monótono del corazón sirve como tranquilizante de los lactantes. El ochenta por ciento de las madres acunan a sus hijos sobre el brazo izquierdo, cerca del corazón, tanto las zurdas como las que no lo son. (Morris)

El río Amazonas tomó este nombre por la convicción que tuvo Francisco de Orellana, el primer español que lo recorrió, de haber visto en sus márgenes a unas mujeres similares a las del viejo mito europeo sobre un antiguo pueblo de mujeres guerreras conocidas con el nombre de amazonas (que significa literalmente sin pecho ( a-mazos). Este mito decía que, para disparar mejor las flechas, las niñas se quemaban el pecho derecho al llegar a la pubertad.

Este mismo seno derecho es el que le cortan, en la pintura y la escultura, en su martirologio a Santa Bárbara.

El seno izquierdo como expresión de la máxima paz durante la lactancia, el derecho como el de la lucha y el sufrimiento.

Senos, sistemas médicos y cirugía plástica

El dualismo naturaleza- cultura varia según las sociedades. Cada una de estas tiene una concepción acerca del cuerpo humano, su anatomía y sus ciclos y funciones. Mientras en las culturas preindustriales, los ciclos de la vida y las partes del cuerpo humano son parecidos a la vida agrícola y sus productos, en las sociedades industriales y modernas, la enfermedad se considera un fenómeno biológico, y la dolencia un fenómeno psicológico y social. Esta división hace que el concepto de alteración psicosomática tenga una connotación negativa, porque da la sensación de que la enfermedad no es real y que es la mente anormal del paciente, la causa de las anormalidades en el cuerpo. Esta separación ha permitido que los propios pacientes puedan ser culpados de sus síntomas.

Los cambios en las ideas sobre los senos no son cosa del pasado. Si aceptamos que la medicina es entre otras, una respuesta cultural adaptativa, que la cirugía estética se ha convertido en un elemento muy importante del sistema médico occidental actual y que las posibilidades que ella ofrece son utilizadas por muchas personas para lograr cambios en su aspecto físico, podemos decir que esta rama de la medicina está desempeñando desde hace unos cuantos años lo que las modas no invasoras previas buscaban hacer con los senos: realzar su significado estético y sexual tratando de mantenerlos con la turgencia y redondez de la juventud.

Si recordamos que la expectativa de vida que hoy se tiene es de por lo menos treinta años más que a principios del siglo XX, cuando la cirugía plástica estaba en ciernes, es entendible que muchas personas, principalmente las mujeres, deseen mantener un equilibrio entre su mundo interior y su aspecto físico externo. La cirugía plástica se ha convertido en un instrumento de los viejos sueños de “eterna juventud”.
Aceptando que los cambios emocionales generan transformaciones corporales y que estos a su vez, logran crear emociones, se puede entender el papel tan importante que tiene para una mujer la alteración de sus senos. Los senos son unos de los elementos más importantes de la belleza femenina. Los problemas de los senos pueden condicionar de forma muy importante la vida sexual de la mujer. Las mujeres que los cirujanos plásticos intervienen exitosamente por problemas del seno se convierten en mujeres distintas, cambian su forma de vestir y mejoran notablemente sus relaciones sexuales. Se encuentran mejor con su cuerpo.

El tratamiento quirúrgico produce en la mujer intensas preocupaciones sobre su imagen corporal que disminuyen su autoestima. Por los terribles efectos psicológicos y simbólicos que para una mujer implican la mastectomía, hoy los cirujanos tratan de hacer de forma inmediata, una reconstrucción de la mama. El reto de los médicos es mirar mucho más allá de la fisiología y la patología ante cada caso de una persona, de una mujer enferma.

Bibliografía

• Alcina Franch, José. Arte y antropología. Alianza editorial, Madrid 1982, pp. 127-147; pp. 149- 58.
• De Landa, Diego. Relación de las cosas de Yucatán. Historia 16, Madrid 1985, p. 99
• Ember, Carol. R; Ember, Melvin. Antropología cultural. Prentice hall, Madrid 1997, p 383.
• Florez, Luis. Léxico del cuerpo humano en Colombia. Instituto Caro y Cuervo, Bogotá 1969, pp. 53-5.
• González Mariño, Mario Arturo. Percepción sobre la mama en las culturas prehipánicas de Colombia. Iconografía. Controversias en ginecología y obstetricia. (publicación de la Clínica de la Mujer) Volumen 7 N° 38, mayo 2001, pp.23-31
• Harris, Marvin. Nuestra especie. Alianza editorial, Madrid 1997, pp.172-75.
• Harris, Marvin. Introducción a la antropología general. Alianza editorial, Madrid 1999, pp. 47-74.
• Morris, Desmond. El cuerpo al desnudo. Círculo de Lectores, Barcelona 1985, pp.161-72.
• Perinola, Mario. Entre vestido y desnudo en Fragmentos para una historia del cuerpo humano. Parte Segunda. Taurus, Madrid 1991, pp. 237- 65.
• Sotomayor Tribín, Hugo A. Arqueomedicina de Colombia prehispánica. Universidad Militar Nueva Granada, Bogotá 1999. 158p

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