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Anticonvulsivos |
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Dr. Ricardo Salazar López El tratamiento de las convulsiones en la antigüedad, ofrece conductas interesantes y variantes a las actuales. En el libro de G. Lyon “Tratado elemental de clínica terapéutica”
de 1868, aparece lo siguiente: “Cuando el enfermo ha vuelto en si, puede administrársele por la boca un estimulante difusible, tal como el acetato de amoniaco” Acetato de amoniaco 6 gramos ACETATO DE AMONIO. (Acetas ammonicus liquidus) Se utilizó por su acción estimulante, diurética y diaforética, en dosis de 4 gramos. La prescripción solía ser: “algunas gotas en un vaso de agua azucarada, bastan para combatir la embriaguez”. JARABE DE ÉTER. Se preparaba de acuerdo a la siguiente formula: Jarabe simple incoloro 800 (27_ onzas) Póngase todo en un frasco de llave, agítese de vez en cuando por espacio de 5 o 6 días y déjese en reposo en un sitio fresco. Cuando el jarabe se haya puesto transparente, sáquese por la llave inferior y consérvese en frascos bien cerrados. La acción terapéutica del éter sulfúrico (Aether sulphuricus), se describió como “escitante y difusiva”, y era administrado en pociones de 2 a 4 gramoso en inhalación, como anestésico. JARABE DE MENTA Menta. (Mentha arvensis) Contiene un alcohol terapéutico, C10H20O, llamado mentol (hexahidroximeno), éteres metílicos, una cetona (mentona) y ácidos acético y valeriánico, utilizado como estimulante, carminativo, condimento, estomacal y antiespasmódico. Bibliografía • Lyon, G. Tratado elemental de clínica terapéutica. ¿Edición.
Ciudad Tomo IV, p 271, Salvat. año |
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