|
Más
sobre actualización médica continua Juan di Domenico di R ¿Qué entidades, entre nosotros, deberían asumir la responsabilidad de la actualización de los profesionales en ejercicio? En las encuestas realizadas por nuestro Comité de Educación Médica, no resulta claro el sentir de los médicos en ejercicio. Se necesitan cuestionarios con preguntas muy centradas y específicas sobre ese tema. Es importante contar con el consenso de la población médica, porque cualquier programa edificado sobre bases subjetivas de los educadores médicos estaría sujeto al fracaso o al olvido, sobre todo si lo que se desea es una aceptación universal del programa. Ya hemos tratado con anterioridad las dificultades inherentes al acceso electrónico a programas que tratan de cubrir de modo irregular y carentes de objetividad una serie de temas que se cree satisfacen las necesidades del profesional. Necesidades que son tan individuales y variadas que llamarían a la publicación, utópica por cierto, de un programa hecho a la medida de cada médico. Lo más parecido a esta casi individuación fue hecha cuando yo ocupé el cargo de Jefe Nacional de Educación Médica del entonces ICSS. Se trató de una encuesta cautiva de los galenos al servicio de la institución, a fin de detectar las áreas débiles de sus conocimientos y crear programas de actualización, que reforzaran dichas áreas. Fueron constituidos equipos de profesores universitarios de diferentes especialidades, los cuales viajaron a los lugares, indicados por la encuesta, a hacerles recordar los temas de interés, con la interacción viva y palpitante del docente con el alumno. Fueron muy provechosos, pero costosos, y criticados por los estamentos financieros del instituto, los cuales veían con malos ojos gastos empleados en actualizar a los médicos en lugar de ser invertidos en otros rublos. Tuve que explicar que la educación médica era una verdadera inversión cuyos frutos se verían en un ahorro anual considerable por la correcta indicación y actulación de los médicos. Había entonces ingentes sumas pagadas por deficiencias en el acto médico. El médico general ha sido desde su fundación y seguirá siendo nuestro principal objetivo en TRIBUNA MÉDICA. El escenario ha cambiado, pero los actores son los mismos. Más ahora que con la proliferación desordenada de facultades de medicina, muchos colegas, ansiosos, como nosotros de servirle a la comunidad, se sentirán atrapados en un callejón sin salida, cuando el gobierno instituya parámetros de calidad con certificaciones, a fin de proteger el bienestar de la comunidad. Hecho que, creo, se nos está viniendo encima. Las puertas de TRIBUNA MÉDICA están abiertas para recibir cualquier sugerencia respecto al modus operandi en la actualización racional y efectiva en un lapso que será indicado por las autoridades gubernamentales. En cuanto a la formación de un cuerpo rector que impulse y evalúe los programas de actualización médica permanente, a mi modo de ver, debe estar constituido por representantes de entidades gubernamentales (Ministerios de Educación, Salud e Icfes), la Academia Nacional de Medicina como la entidad de consulta del gobierno, Ascofame, Sociedades Científicas, la AMC, Federación Médica y asociaciones gremiales como Asmedas. Esto ya se realizó hace más de veinte años y todavía la veo como la agrupación más idónea para representar las necesidades de la comunidad médica en bien de la población colombiana. Sus funciones incluyen, entre otras, la supervisión de la calidad de los programas, su idoneidad, la creación de motivaciones, el otorgamiento de créditos y la entrega de certificados. Esperamos, pues, confiados el aporte de los médicos en ejercicio que es, a la postre, el mejor indicador de nuestra conducta futura. |