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Globalización
y salud pública en Colombia. Hugo A. Sotomayor Tribín. Aunque el término globalización se acuñó
en la década de los sesenta, esto no quiere decir que los fenómenos
que este incluye sean nuevos. Si bien la contemporánea tiene
sus peculiaridades propias, podemos aceptar para este ensayo que en
nuestra historia hemos estado sometidos a Con los europeos y los africanos llegó una larga lista de enfermedades
desconocidas en América entre las que podemos mencionar la malaria,
la uncinariasis por N. Americanus, el dengue, la En el siglo XIX, especialmente después de la Independencia y la consecuente apertura del comercio con otros países europeos diferentes a España, comenzó la segunda globalización. La fiebre amarilla urbana registrada por primera vez en la costa colombiana en 1651, ingresó al interior del país en 1830 de la mano de la navegación con buques a vapor por el río Magdalena. Gracias a la más intensa y rápida navegación transoceánica con buques de mayor velamen y de vapor, una enfermedad confinada al Asia se dispersa por el mundo: el cólera. Es durante la tercera pandemia que esta enfermedad llega a Cartagena, en 1848, procedente de Nueva York, vía Colón, Panamá. A finales del siglo XIX y hasta mediados del siglo del XX los modelos y las interconexiones culturales se intensificaron, a medida que se difundieron las nuevas tecnologías de la comunicación y el transporte, como el ferrocarril y el telégrafo, y que la consolidación del imperio europeo se daba en todo el globo. Es la tercera globalización. Es en estos años cuando
los europeos al dominar a África y partes del Asia, acuñan
e imponen el término de enfermedades «tropicales»
para referirse a muchas Los últimos cincuenta y dos años de nuestra vida republicana signados por la violencia y corrupción generalizadas, coinciden con las extraordinarias innovaciones en las infraestructuras del transporte y las comunicaciones. Es la cuarta globalización. En la década de los ochenta se inicia la pandemia del SIDA y en 1991 la octava pandemia de cólera llega a Colombia, después de haber ingresado al continente americano por el Perú. La guerra de guerrillas dada en el ámbito de la lucha entre el socialismo y el capitalismo, inventos de Occidente, tras la caída del bloque socialista, dan pie a que el fenómeno de narcotráfico de la coca y la heroína, inicialmente en manos de bandas sin discurso político, infiltre y de sostén económico a las agrupaciones con aparentes discursos políticos igualitarios, cuando no son más que disfrazadas ambiciones de poder de grupos y personas. Unos y otros, los primeros y las segundas, se convierten en elementos
claves en el sostenimiento de esta fase de la globalización estructurada
en un discurso secular. La riqueza que genera el narcotráfico
se queda en su inmensa mayoría en los centros del poder geopolítico
mundial. La globalización de los problemas de contaminación
encuentra en los grupos «antiglobalización» a ultranza,
las guerrillas, un gran aliado, gracias a sus «tácticas
de guerra»: la voladura de oleoductos. En la globalización contemporánea si bien los alimentos y las prácticas alimenticias «autóctonas» no son desprestigiados deliberadamente, aquellos y estas se ven fuertemente impactados por los mensajes y las modas impuestas por los medios de comunicación. Las representaciones de la alimentación se relacionan con modelos estéticos corporales que idealizan la delgadez. En el pasado, eran los pobres quienes solían estar subalimentados; en la actualidad, son los pobres quienes más posibilidades tienen de estar sobrealimentados, porque los alimentos ricos en azúcar y féculas son más baratos que la carne y el pescado, más nutritivos y bajos en calorías. Para acceder a las altas esferas, se debe tener aspecto espigado. La gordura lleva elsello de la pobreza y el fracaso. La dietas para adelgazar y los gimnasios y el trote callejeros se pusieron de moda. La anorexia nerviosa cada vez se diagnostica más entre las mujeres jóvenes sometidas a los nuevos ideales de belleza. |