Efecto de la aplicación de normas alimenticias sobre el crecimiento físico en niños en peligro de sufrir malnutrición

Paolo Fiore, M.D.; Elio Castagnola, M.D.; Rocco Merolla, M.D.

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Resultados

Un total de 88 niños y 86 niñas con edades promedio de 56,8 meses se incluyeron en el estudio. En 168/174 (96%) de los sujetos se notó un deterioro crónico del apetito (hiporexia) por lo menos durante tres meses antes de elaborar los datos básicos (tabla 3). La ingestión dietética básica de casi todos los sujetos (169/174; 97 %) era insuficiente o ligeramente insuficiente/no balanceada (tabla 4).

Al momento del reclutamiento, 8 pacientes presentaron alguna enfermedad infecciosa aguda: 5 neumonías y 3 infecciones del tracto urinario. Todos los episodios se curaron dentro del primer mes de seguimiento con terapia antibacteriana apropiada.

El suplemento se preparó con agua para 73% de los niños, leche entera para 25%, y jugo de naranja u otro líquido para el 2% restante. La ingestión media diaria del suplemento fue 50 g (IC 95%: 47–54) que proporcionó 246 kcal (1028 kJ). Junto con la ingestión calórica aumentada de otras comidas esto produjo, al final del estudio, el aporte energético adecuado (por lo menos 100 % de RDRI) en 126/174 (72 %). La mayoría de niños (137/174, 78%) encontró la fórmula de sabor agradable y cumplió las indicaciones dietéticas del médico. Las medidas antropométricas mostraron, en la valoración básica, 56 % (98/174) de sujetos con una relación peso/talla inferior al percentil 25. Esta cifra disminuyó a 45% (78/174) después de 2 meses de intervención nutritiva y a 42% (73/174) después de 4 meses. Las diferencias no fueron estadísticamente significativas entre datos básicos y los obtenidos a los 2 meses (p = 0,042), pero sí lo fueron a los 4 meses (p = 0,007).


Se observaron cambios similares respecto al promedio de peso–talla, que en todos los niños aumentó de 27,6, de los valores básicos, a 29,1 después de 2 meses (p = 0,084) y a 33,9 después de 4 meses
(p < 0,001). Durante el estudio, los niños mejoraron de forma notable sus hábitos alimenticios. Un total de 126 tenía una escasa ingestión básica alimenticia, comparada con la de 48 niños al final del estudio, durante el cual no se presentaron eventos adversos o episodios de intolerancia gastrointestinal.

Discusión

Este estudio demuestra la eficacia de la intervención nutritiva en una población pediátrica en riesgo de malnutrición. Tanto los sujetos como sus familias fueron muy cumplidos respecto a la intervención alimenticia propuesta (adición de un suplemento oral más consejería dietética). El aumento del aporte nutritivo y energético durante el período de tra-tamiento de 4 meses produjo ganancias significativas de peso. Como no se midió con exactitud la ingestión de alimentos procedente de otras fuentes diferentes de las aportadas por el suplemento, respecto a la mejoría del crecimiento, no fue posible determinar la cuota correspondiente a cada una de ellas. Sin embargo, no se debe subestimar el papel de la consejería dietética proporcionada por el pediatra durante las visitas mensuales, porque esto no sólo ha contribuido a la ganancia ponderal sino, por igual, a una notable mejora de los hábitos nutritivos de los sujetos. En los niños con problemas de alimentación, la adición de un suplemento oral puede ser más fácil y más eficaz que el aumento de la cantidad de comida regular, aunque los niños caprichosos y exigentes en el tipo de alimentación a menudo desprecian incluso los suplementos nutritivos orales. La mayoría de sujetos en este estudio aceptó con gusto el suplemento nutritivo. En nuestra experiencia, los niños prefirieron los productos pulverizados a los suplementos líquidos, quizás debido al sabor desagradable que adquieren las comidas líquidas altamente procesadas.

Este estudio no fue diseñado para proporcionar perfiles socioeconómicos de los sujetos enrolados, ni incluyó un seguimiento prolongado. Sin embargo, nuestros resultados muestran que, incluso en ausencia de enfermedad, la mejoría de la ganancia de peso en los niños se sustenta en los suplementos nutritivos bien equilibrados junto con el asesoramiento nutritivo. Se necesitan estudios extensos para entender bien y evaluar los problemas alimenticios en los niños.

Agradecimientos

Los autores agradecen a la División de Nutrición del Centro de Enfermedades (Atlanta, GA, EE.UU.) por la amable cesión del software Anthropometric Antro 1.02, y a la señorita Annie Capurro por su ayuda y la revisión del manuscrito.

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