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La
recertificación médica en Colombia Ricardo Salazar López La producción desmesurada e incontrolada de médicos y demás profesionales de la salud en el país, ha generado un número importante de ellos, quienes, sólo en algunos casos aislados, cumplen con las normas y parámetros de calidad necesarios. Para la gran mayoría, la calidad de su formación se ha deteriorado significativamente debido a la disminución en el número de hospitales públicos, el aumento de su demanda y la proliferación de escuelas médicas. A todo esto se suma la falta de implementación de mecanismos de evaluación, control y desarrollo, enfocados a mejorar la calidad y la idoneidad de los médicos y demás profesionales de la salud, por parte del Estado. La ausencia de este mecanismo no implica que el médico no deba preocuparse por mantener sus conocimientos y capacidades debidamente actualizadas. Esta preocupación, la cual afortunadamente caracteriza a la mayoría de nuestros profesionales, se suple mediante iniciativas personales y otras diversas actividades desarrolladas por las sociedades científicas. Sin embargo, llama la atención la despreocupación de muchas universidades por mantener y mejorar la calidad de su producto. Lamentablemente, muchos de nuestros médicos no tienen oportunidad de vincularse a estas sociedades científicas y su actualización termina dependiendo de iniciativas personales aisladas o de la industria farmacéutica; el Estado no ofrece mecanismos para suplir esta necesidad. Por eso es importante que el personal de salud tenga acceso a otros medios de educación continua, dentro de los cuales, las publicaciones científicas juegan un papel preponderante. Ante esta realidad, el Estado piensa iniciar un proceso de recertificación de los profesionales de la salud, pero simultáneamente, debe crear un instrumento para la realización de dicho proceso; igualmente, el médico tiene derecho a exigir mecanismos de actualización y herramientas de conocimiento antes de ser evaluado. Los avances médicos son permanentes, dinámicos y en muchos casos, desvirtúan conductas y criterios aplicados de tiempo atrás. Por lo tanto, es bienvenida la evaluación y la preocupación por la calidad e idoneidad del médico, pero también es bienvenido un proceso de actualización permanente que sea asequible a todos los profesionales de la salud. El Estado puede y debe implementar la recertificación, pero al mismo tiempo debe ofrecer al médico los recursos necesarios y adecuados para poder cumplir con esta exigencia, lo cual redundará en una adecuada competencia del médico que ejerce su profesión en nuestro país. |