|
Educación continua
Son varios ya los editoriales que se le han dedicado al tema de educación continua y recertificación profesional, pero esta es precisamente la razón de ser de Tribuna Médica y por eso debemos recalcar tanto sobre el tema e informar a nuestros lectores sobre la excelencia de su contenido. La lectura detenida de los planes propuestos por algunos gobiernos (como el Plan Estratégico del Ministerio de Salud de Colombia, diseñado para ser ejecutado en los siguientes 4 años), deja ver que muchas de las recomendaciones realizadas por los recientes estudios de recursos humanos adelantados han sido tenidas en cuenta y durante este tiempo veremos que el profesional deberá demostrar en alguna forma, su idoneidad en el ejercicio de sus funciones. Es de esta forma como nos acercamos al proceso de recertificación
profesional, el cual puede ser llevado a cabo por diferentes mecanismos
entre los que se pueden contar la presentación de exámenes
de Estado o un sistema de asignación de créditos por la
asistencia a congresos, la inscripción a revistas científicas,
la docencia, la escritura de artículos o la inscripción
en un programa de educación continua. Todavía no se vislumbra
cómo se llevará a cabo exactamente, pero ya tenemos ejemplos
cercanos de lo que se está haciendo en Argentina y México. La Organización Mundial de la Salud en el año 2000 justifica la realización de programas de educación continua debido a que la competencia decrece con el tiempo por muchas razones, entre las que sobresalen la incongruencia existente entre la formación y la práctica profesional (sobre todo cuando toca con la realidad circundante del profesional y de los habitantes), la creación de hábitos de dudosa validez, la infaltable alta tasa de olvido de conocimientos, el rápido cambio en los contextos laborales (sistemas de salud, políticas públicas, tecnología, etc.) y, en nuestro medio, el creciente énfasis en generar mayores resultados con el mínimo de costos. Pero algo muy importante en estos desarrollos se relaciona con la toma de decisiones. Se ha demostrado que el proceso de actualización logra su cometido cuando el profesional mejora su nivel educativo, pertenece a sociedades científicas y cuando se encuentra inscrito en un programa de recertificación o de educación continua. Por esta razón, y congruentes con el avance mundial al respecto, el programa que se mostrará en adelante, adoptará una posición más relacionada con el desarrollo profesional continuo, una tendencia mucho más dinámica y menos estática que obliga al profesional a adoptar una autodirección para utilizar unas técnicas reflexivas, desarrolla el criterio de la autoevaluación, permite el desarrollo de conocimientos en un contexto específico de ejercicio profesional, motiva el trabajo interdisciplinario, responde a las necesidades de las comunidades e instituciones y muestra la complementariedad existente entre la medicina basada en la evidencia y la educación continua. Nuestra responsabilidad y nuestro compromiso recaerá en mostrar la información con la calidad que se requiere y en evaluar cuál fue el impacto de la actualización sobre el profesional y sobre el estado de salud de una población, que cada vez con más ahínco reclama que se trabaje por ella. Carlos Eduardo Jurado |
||