![]() |
|
| Volumen 12 N° 1 2003 | |
|
Yo creo en Colombia, Andrés Canela* ¿Por qué creer en Colombia, más que expresar una afirmación se ha convertido para algunos colombianos en una gran muralla infranqueable, imposible de sobrepasar y vista por algunos como un reto a vencer por otras personas? Pero este es tan sólo un lado de la moneda, la otra cara la está viviendo el país en manos de personas como Pedro Medina, Gerente General de McDonalds Colombia, quien se ha encargado de construir el programa Yo Creo en Colombia, buscando hacer un llamado de atención y a la vez empoderar a los colombianos para que hablen bien de su país. Con frecuencia, el hecho de que cada uno de nosotros no puede hacer mucho por el país es un pretexto para que muchos de nosotros no hagamos nada por él. Con esta contundente frase, Medina ha hecho ver a 18.235 personas que Colombia sí requiere de un cambio, pero que el cambio está en las manos de cada uno de los colombianos. La charla Por qué Creer en Colombia, hace parte del programa Yo Creo en Colombia, liderado por McDonalds y conformado por un equipo de trabajo interdisciplinario que busca día a día nuevos mecanismos para intervenir positivamente en la historia del país. La iniciativa de crear este programa inspiró a Medina hace ya más de dos años, cuando se encontraba dictando una clase universitaria y vio cómo de un total de 39 alumnos sólamente 12 pensaban quedarse en el país al finalizar sus estudios. Esa cifra lo impactó, pero más se sorprendió cuando trató de motivar a sus estudiantes para que vieran que Colombia no tiene nada que envidiarle a otros países; sus argumentos eran pocos y, en ciertos casos, no presentaban una verdadera diferencia; ninguno de los 27 estudiantes de la clase se sintió realmente motivado por sus consideraciones. Fue entonces cuando surgió la idea de iniciar un proceso de estudio que llevara a demostrar por qué Colombia sí puede ser una alternativa de trabajo, desarrollo y compromiso. Lo que resultó entonces fue una conferencia denominada Por qué Creer en Colombia, una charla elaborada y conceptualizada por el mismo Medina y un grupo de trabajo de las universidades EAFIT, Javeriana, CESA, Andes y Nacional. Desde ese día la charla comenzó a tomar vuelo y empezó a ser solicitada permanente por universidades, empresarios, Gobierno, gremios, colegios y organismos independientes. Actualmente se ha presentado 99 veces en siete ciudades y tres países. El compromiso de Pedro Medina con el país se afianzó mucho más y ahora se ve reflejado en el esfuerzo que está dedicando a este programa, pues dedica entre el 20% y el 30% de su tiempo a dictar, crear, fortalecer y desarrollar a Yo Creo en Colombia y sus charlas. Este dato es sorprendente y, bajo la luz del compromiso social que ha significado grandes reconocimientos para McDonalds mundialmente, Pedro Medina ha visto una gran unidad entre el programa y lo que la empresa que gerencia desea: McDonalds es una empresa reconocida mundialmente por su compromiso social; hemos sido catalogados por la Revista Fortune como la primera empresa en responsabilidad social en el mundo, asegura Medina. La visión de nuestra empresa se centra en la credibilidad que tenemos sobre el país y su gente; somos gente buena y por eso McDonalds ha creado una fuerza de 1.020 empleados y 350 proveedores nacionales, de los cuales algunos ya están exportando a otros McDonalds en el mundo. Hemos anunciado una gran inversión en el país, de 75 millones de dólares, y abriremos en tres años 50 nuevos puntos de venta; nuestra empresa cree en Colombia y por ello el objetivo del programa Yo Creo en Colombia está totalmente alineado con nuestra visión de negocio.
El auditorio finalmente encuentra tres opciones propuestas para iniciar un proceso de cambio: 1. Unirse a algún grupo que esté planteando e implementando
soluciones. Yo Creo en Colombia se aleja cada vez más de una utopía o una pregunta suelta en un salón de clases, pues bajo el soporte y el liderazgo de McDonalds, el apoyo de un equipo, la formulación de nuevas alternativas como una cátedra estudiantil, el desarrollo de clubes y la movilización de colombianos hacía una actitud positiva de cambio, se está generando una nueva cultura. Se comienza a percibir la idea de que quejándonos y pensando que otros van a hacer nuestro trabajo nada se solucionará. Colombia debe dejar atrás el antiguo concepto de El que no llora, no mama, y reemplazarlo por No llore, mame. |
|