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| Volumen 12 N° 1 2003 | ||||
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Resultados de queratoplastias penetrantes realizadas en el hospital de San José uan F. Díaz-Granados, MD.*, Adriana Suárez**,
Silvia Flórez** Resumen OBJETIVO: Evaluar los resultados postoperatorios de queratoplastia
penetrante en pacientes operados en el Hospital de San José durante
un período de 5 años. Introducción Los primeros intentos de mejorar la deficiente agudeza visual (AV) causada por opacidades corneanas, a través de métodos quirúrgicos, fueron hechos en 1771 por Pelllier de Quengsy, quien propuso la sustitución del tejido corneano opaco por un cristal. La idea de realizar transplante fue posteriormente expresada en 1813 por Himly, pero el primero en realizar dicho procedimiento fue Reisinger en 1824. (1) La queratoplastia penetrante (QPP) se refiere al reemplazo quirúrgico de todas las capas corneanas por un botón tomado de una córnea donante. (2,3) Durante el siglo XIX se realizaron múltiples intentos de sustituir córneas opacas utilizando tejidos animales y humanos. (1) Fue realizada exitosamente por primera vez en 1906 por Zirm, en Austria. Hacia 1930 Filatov, en Rusia, inició los primeros transplantes de córneas tomadas de cadáveres. (3) Luego de esta época de experimentación, el transplante corneano se popularizó en la década de los 60. El progreso creciente que ha experimentado esta cirugía se ha debido, principalmente, a la incorporación de perfeccionamientos en la técnica, mejoramiento del instrumental, los trépanos y material de sutura, y el mayor uso de esteroides (4) y otras drogas inmunosupresoras como la ciclosporina, que han reducido los rechazos al injerto en el postoperatorio, en especial en casos de alto riesgo. (5,6) La tasa de falla del injerto corneano es de cerca del 35%, y el rechazo inmunológico del injerto es la causa más común en el período postoperatorio tardío. (7,8) En las últimas décadas han cambiado las indicaciones de queratoplastia penetrante (QPP). Antes de los años setenta, la principal indicación era la presencia de enfermedades infecciosas (9), sobre todo de etiología micótica. Posteriormente, hacia el año 1987, con la introducción de la cirugía de catarata con implante de lente intraocular, aumentó de forma importante la queratopatía bullosa pseudofáquica por dos razones: los modelos de lentes intraoculares con diseños aún deficientes y la curva de aprendizaje de los cirujanos. (10,11) Por otra parte, en otras series, el queratocono fue la causa predominante para la realización de dicho procedimiento, independientemente de la época. (9) Otras indicaciones de QPP han sido leucomas de diversas etiologías, distrofias corneanas, otras ectasias corneanas, reinjertos, corrección del contorno corneano anormal, tratamiento de adelgazamiento o perforación, dolor inmanejable de origen corneano y cosmético, entre otros. (2) El rechazo inmunológico al trasplante de cornea fue descrito por Maumenee en 1950. (14) El diagnóstico de rechazo al injerto corneano se debe considerar solo en aquellos injertos que han permanecido transparentes por lo menos dos semanas después de la queratoplastia, ya que si la opacidad se presenta antes de este período, se trata de una falla del injerto. No hay síntomas patognomónicos que indiquen la presencia de rechazo al injerto. Sin embargo, los pacientes pueden referir disminución de la agudeza visual, ojo rojo, dolor, lagrimeo y fotofobia. El paciente debe estar alerta al inicio de esta sintomatología para consultar de inmediato con el oftalmólogo. En modelos animales se han detectado rechazos en tres capas corneanas, epitelio, estroma y endotelio, las cuales se pueden rechazar por separado. Estas mismas observaciones coinciden con el proceso encontrado en los humanos y, en ocasiones, pueden tener presentación simultánea de los tres tipos de rechazo. (12) A pesar de la presencia del rechazo, este tipo de trasplante sigue siendo uno de los más exitosos. (3) Desafortunadamente, es difícil predecir cuáles pacientes van a presentar rechazo al injerto. (8,13) En el presente trabajo se realizó una evaluación de los resultados postoperatorios de las queratoplastias penetrantes. Los objetivos fueron describir las principales patologías que requirieron transplante, cuantificar la mejoría en líneas de AV postoperatoria, describir las complicaciones intra y postoperatorias, establecer número y tipo de rechazo al transplante, y determinar los factores de riesgo que llevaron a rechazo al transplante. Materiales y métodos Se realizó un estudio de tipo retrospectivo y analítico, revisando las historias clínicas de los pacientes sometidos a QPP en el servicio de Oftalmología del Hospital de San José durante el período comprendido entre enero de 1996 a julio de 2001. Se incluyeron las historias de los pacientes a quienes se les practicó QPP, realizadas por dos especialistas en córnea del servicio de oftalmología, y que cumplieron las indicaciones y controles postoperatorios durante al menos tres meses. Se excluyeron las historias clínicas que no tenían registro completo de controles, incumplimiento de las citas e indicaciones instauradas. Los datos de las historias clínicas que se tomaron para análisis
fueron edad, sexo, indicaciones de transplante, trépanos donante-receptor
y disparidad, antecedentes, procedimientos asociados, reinjerto, complicaciones
intra y postoperatorias, número y tipo de rechazos al transplante,
AV preoperatoria y postoperatoria mejor corregida, mejoría en líneas
de AV, y tiempo de seguimiento. Resultados Se incluyeron en el estudio 62 historias clínicas de pacientes a quienes se les realizó transplantes de córnea (63 ojos); de los cuales fueron 44 hombres y 18 mujeres en un rango de edad entre 6 a 88 años, con un promedio de 43,9 años. A una paciente con queratocono se le practicó QPP bilateral. El seguimiento registrado fue de 3 a 64 meses con un promedio de 8,39 meses.
Se encontraron 20 (31,7%) rechazos inmunológicos y una falla primaria del injerto, en la cual no se pudo establecer la etiología. (Tabla 2) No se logró control del rechazo en 7 (35%) de los pacientes, los cuales desarrollaron falla del injerto posteriormente. A pesar de esto, el resultado final de AV no se modificó por la presencia de episodios de rechazo controlados. La vascularización preoperatoria por cuadrantes estuvo presente en el 17,45% de los casos. En el análisis estadístico, esta no fue un factor relacionado significativamente con el resultado final de la AV o el desarrollo de rechazo, pero sí hubo una significación estadística con la indicación p =0.002: se presentó con mayor frecuencia en córneas con leucomas y queratopatía bullosa. Por el contrario, el desarrollo de vascularización en el postoperatorio de la interfase donante-receptor se asoció estadísticamente con la presencia de rechazo (p =0.004), mas no hubo relación con el resultado de la AV final, ni con la enfermedad previa.
En 31 de los procedimientos (49,2%) se utilizó trepanación con diámetro donante-receptor igual, principalmente en los casos de leucoma. Se empleó disparidad directa en 30 pacientes (47,6%), la mayoría con presencia de queratocono, y sólo en 2 casos se trepanó con disparidad inversa. No se encontró asociación entre el tipo de disparidad, la ganancia de la AV o la presencia de rechazos. (p=NS)
Se realizaron procedimientos simultáneos en 17 pacientes (27%), de los cuales 2 fueron extracción extracapsular de catarata (EECC) (3,2%), 4 EECC + implante de lente intraocular (6,3%), 4 implantes de lente intraocular suturado (6,3%), 1 lente intraocular en cámara anterior (1,6%), 1 retiro de lente intraocular (1,6%), 2 sinequiotomías (3,2%), 1 iridoplastia (1,6%), 1 resección de pannus (1,6%), y 1 vitrectomía anterior (1,6%). (Tabla 4) La única complicación intraoperatoria fue la hemorragia expulsiva, caso en el cual se realizó un procedimiento combinado con extracción de catarata, que desarrolló después phthisis bulbi. Veintiocho pacientes presentaron complicaciones postoperatorias: defectos epiteliales persistentes (n=7), falla de injerto (n=7), filtración de humor acuoso (n=5), micro abscesos corneanos (n=4), sinequias anteriores a la interfase donante-receptor (n=2), desprendimiento de retina (n=2), uveítis, y dehiscencia de sutura con hernia del iris. Ninguno de los casos desarrolló infección intraocular. (Tabla 5)
El queratocono fue la enfermedad que presentó mayor recuperación visual, con promedio de 4,22 líneas de la AV ganadas. La úlcera corneana fue la enfermedad con menor recuperación de la AV (1,25 líneas).
Discusión La queratoplastia penetrante es un procedimiento efectivo y seguro para
el tratamiento de las córneas que han sufrido adelgazamiento severo,
perforación u opacidad de cualquier etiología. Se encontró algún tipo de rechazo en 31,7% de los casos revisados, de los cuales 65% se controlaron exitosamente con tratamiento médico y 35% terminaron en opacidad definitiva del injerto. Estos hallazgos son similares a los reportados en la literatura. (7,15) Varios estudios han descrito diversos factores de riesgo que pueden predecir la presentación de un rechazo. La vascularización corneana ha sido el más asociado, reportando falla del injerto en córneas severamente vascularizadas en un 25 a 50%, comparadas con un 0 a 10% en córneas avasculares. (8) La vascularización de tipo estromal profunda proporciona un factor de riesgo adicional para el desarrollo del rechazo. En nuestro estudio no se encontró correlación entre presencia de vascularización corneana preoperatoria, independientemente del número de cuadrantes, y la presencia de rechazos; pero sí hubo significación estadística en el desarrollo de vascularización postoperatoria en la interfase donante-receptor con la aparición de rechazo. Debido a que las QPP realizadas en nuestra institución fueron
practicadas a un grupo heterogéneo de pacientes no se encontraron
otras correlaciones directas para predecir el desarrollo de rechazo. Por
esto se creó una escala con los factores de riesgo para rechazo
al transplante, encontrando una correlación de mayor presencia
de rechazo entre más factores de riesgo sumara cada paciente. Se presentó hemorragia expulsiva durante un procedimiento como única complicación, con pérdida definitiva del globo ocular durante este estudio. Sin embargo, existen múltiples complicaciones descritas en la literatura asociadas con pérdida visual, tales como glaucoma secundario y endoftalmitis. (8) Además, se registraron complicaciones menores como hipertensión ocular, defectos epiteliales, filtración de humor acuoso por la herida, micro abscesos corneanos, entre otros, las cuales respondieron en forma adecuada al manejo médico. El hospital de San José es de tercer nivel de atención, que cuenta con todos los recursos para la realización de procedimientos de alta complejidad como la QPP, obteniendo resultados satisfactorios comparables con otros centros del mundo. La queratoplastia penetrante es un procedimiento seguro gracias a los avances en las técnicas quirúrgicas y el mejor control farmacológico de los rechazos inmunológicos.
Es desalentador no haber obtenido datos de seguimiento a más largo plazo, pero esto es debido a la situación actual de la salud en nuestro país, que no permite controles de los pacientes en la misma institución donde se realizó el procedimiento luego de los primeros meses postoperatorios. Conclusiones La principal indicación de QPP en el
Hospital de San José fue el queratocono, seguido de las opacidades
corneanas y la queratopatía bullosa pseudofáquíca. Referencias 1. Castroviejo R. Atlas de queratectomías
y queratoplastias, Primera Edición, Barcelona, Salvat Editores,
S.A, 1964, 3-446. * Jefe Servicio de Oftalmología Hospital de
San José, Especialista en Córnea, Enfermedades Externas
y Cirugía Refractiva, Fundación Universitaria de Ciencias
de la Salud. |
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