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| Volumen 12 N° 1 2003 | |
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Dolor del recién nacido. Estrategias farmacológicas del tratamiento del dolor En el pasado decenio, el tratamiento farmacológico para sucesos dolorosos anticipados, como cirugía y algunos trastornos médicos, mejoró considerablemente en los recién nacidos. Cuando se piensa en el tratamiento farmacológico del dolor se debe tomar en cuenta el metabolismo de los recién nacidos. Conocer la farmacocinética (el desplazamiento de los fármacos en el organismo en el transcurso del tiempo) y la farmacodinamia (la relación dosis-reacción) en ellos proporciona la base para una dosificación segura y eficaz de la analgesia. La farmacocinética es afectada por: La calidad de la absorción (gástrica,
intramuscular y cutánea) También se debe prestar atención a las diferencias en las funciones metabólicas del nacido pretérmino y a término. Por ejemplo, los prematuros requieren dosis menores, o intervalos de las dosis más prolongados que los recién nacidos a término, para conservar concentraciones terapéuticas semejantes. En los prematuros no ventilados, la dosis de los opiáceos es una cuarta parte de la dosis inicial recomendada. Los neonatos pueden desarrollar rápidamente tolerancia a los opiáceos, de manera que pueden requerir grandes dosis para lograr un control adecuado del dolor. (2) Analgésicos opiáceos Son los analgésicos de uso más frecuente en los recién
nacidos gravemente enfermos de la UCIN. Sus ventajas comprenden su potencia
analgésica sin un efecto de techo, sus efectos sedantes, la conservación
de la estabilidad hemodinámica y la reversibilidad de los efectos
adversos. (12) Morfina Es el agonista estándar del receptor m, con el cual se comparan
otros opiáceos. En razón de las diferencias de los prematuros y los recién nacidos a término, el uso de morfina requiere un ajuste en la dosis. Este ajuste es especialmente aplicable al recién nacido con antecedentes de apnea, insuficiencia renal o hepática, enfermedad neuromuscular o espina bífida. (12) Fentanilo Es un fármaco lipofílico, que cruza la barrera hematoencefálica con mayor rapidez y menos liberación de sustancias que la morfina. Por lo tanto, tiene inicio rápido de acción y duración más breve que la morfina. Tiene metabolismo hepático y se utiliza en venoclisis continua. Puede causar rigidez de la pared torácica, efecto que se puede revertir con relajantes musculares. El sulfentanilo y el alfentanilo tienen poca utilidad clínica práctica para el tratamiento de dolor en recién nacidos. Codeína No se administra a los neonatos en la UCIN. Depresión respiratoria La mayor preocupación es la depresión respiratoria, que se puede revertir con la administración de naloxona a 0,001 a 0,1 mg/kg intravenoso o intramuscular. Analgésicos no opiáceos La farmacodinamia del acetaminofén, los salicilatos y los AINES en recién nacidos no es muy diferente de la correspondiente a niños mayores o adultos. La selección del fármaco depende de la disponibilidad de la vía (oral, rectal o intravenosa), los posibles efectos secundarios, la duración del uso, el propósito de su utilización y el costo. (13) Acetaminofén La investigación apoya su eficacia en los neonatos. Es un analgésico
no opiáceo muy usado, prescrito para el dolor leve, de acción
central y antipirética, muy seguro y excelente en todos los grupos
de edad. La dosis oral está bien establecida (10 15 mg/kg cada/ 4 6 horas). La dosis rectal adecuada es más alta, dada la vida media más prolongada y la tasa de absorción más variable (20 a 25 mg/kg cada 6 8 horas). (14) Antinflamatorios no esteroides La aspirina no se usa para tratar el dolor en los recién nacidos, dada su relación con el síndrome de Reye y por sus efectos secundarios gastrointestinales, la disfunción plaquetaria y su capacidad para desplazar la bilirrubina de la albúmina. Otros aine usados en los niños, como el ibuprofeno, el naproxeno y la indometacina, no se recomiendan para el tratamiento del dolor en neonatos. Su uso está orientado al cierre del ductus arterioso persistente. Sedantes Las benzodiacepinas se utilizan en combinación con analgésicos opiáceos para el tratamiento del dolor secundario a procedimientos y en el postoperatorio. Son agonistas para receptores específicos en el cerebro y la médula espinal, y no se deben utilizar en lugar de analgésicos debido a su efecto de supresión de reacciones conductuales al dolor y la carencia de efecto analgésico. Poca investigación apoya la inocuidad y la ineficacia de la combinación de estos fármacos en el neonato. Midazolan Sólo un estudio demostró los efectos sedantes del midazolan en los recién nacidos y está aprobado para este uso por la Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos. (15) Hidrato de cloral Fármaco hipnótico que se utiliza para sedación o hipnosis en recién nacidos, principalmente para procedimientos de imagenología. No se conoce el mecanismo de acción, pero produce depresión cerebral leve, y sueño tranquilo y profundo. El principal metabolito, el tricloroetanol, se acumula con dosificaciones repetidas y se relaciona con efectos adversos como depresión del sistema nervioso central, cambios cardiorrespiratorios, depresión respiratoria, acidosis metabólica y predisposición de los recién nacidos a la hiperbilirrubinemia directa e indirecta. Se requiere mucha vigilancia en los procedimientos por la vida media tan larga. Anestesia y analgesia regionales Mezcla eutéctica de anestésicos locales La crema EMLA al 5%, es una mezcla de lidocaína al 2.5% y prilocaína
al 2.5% que, cuando se combina, se disuelve a una temperatura menor de
lo que lo hace por separado. Esta interacción permite una concentración
eficaz más alta en la piel e incrementa la tasa de captación
del fármaco. (16) Estrategias ambientales y conductuales de tratamiento del dolor Las intervenciones no farmacológicas tienen una amplia aplicación en el tratamiento del dolor neonatal en forma aislada o en combinación con intervenciones farmacológicas. No son sustitutivas ni alternativas de éstas, sino más bien complementarias, y deben considerarse como la base de todo tratamiento del dolor. Las intervenciones ambientales y conductuales pueden reducir de manera
indirecta el dolor neonatal, al disminuir la cantidad total de estímulos
nocivos, y directamente por bloqueo de la transducción o transmisión
nociceptiva, o por la activación de sistemas de modulación
descendiente del dolor. Ambientales: disminución global de la iluminación y alternancia de condiciones día y noche, lo que promueve el sueño, la ganancia de peso y el desarrollo del ritmo circadiano. La manipulación puede reducirse de manera importante, con monitoreo de saturación de oxígeno. Conductuales: posición flexionada que facilita la estimulación suave, los rollos de cobertores para proporcionar un nido, o arroparlo, junto con intervenciones vestibulares, como mecedoras o camas de agua, que promueven la estabilidad en indicadores fisiológicos de crecimiento y estados conductuales en recién nacidos. (18,19) Las técnicas como masajes, balanceo y colchones de agua, proporcionan estímulos táctiles, vestibulares y cenestésicos a los neonatos. Los efectos tranquilizadores de la succión no nutritiva desencadenan
la liberación de serotonina, que puede modular, en forma directa
o indirecta, la transmisión y el procesamiento de la nocicepción.
Referencias 1. Fitzgerald M, Anand K. Development neuroanatomy
and neurophysiology of pain. En Schechts N, Berde CB, Yaster M (eds):
Pain in Infants, Children, and Adolescents. Baltimore, William & Wilkins,
1993, pp 11-31. |
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