Ir al contenido de la revista

¿Cuáles son las medidas preventivas actuales en Colombia para la Hepatitis C?

Dr. Juan Carlos Calderón

Las medidas preventivas para hepatitis C consisten en seguir dos lineamientos básico principales: uno que está dirigido a la educación de la población general, acerca del manejo de la enfermedad como tal y el manejo de los contactos del paciente positivos para hepatitis C y, por otro lado, hay que intervenir en los bancos de sangre, como los principales entes en los que se está haciendo un seguimiento a la población de bajo riesgo.

Hay todo un proceso mediante el cual la persona ingresa a donar sangre: primero se le aplica una ficha de exclusión, para establecer los factores de riesgo. Posteriormente, se toma en estos donantes una muestra para hacer una prueba de ELISA, que en la mayoría de los bancos de sangre en Bogotá, consiste en un ELISA de tercera generación para hepatitis C. No obstante, en algunos bancos de sangre del país todavía se sigue haciendo con ELISA de segunda generación.

La exposición de algunas personas a múltiples donantes o todos los que reciben múltiples transfusiones o transfusiones de plaquetas, se puede obviar usando los métodos de aféresis, que es la colecta de plaquetas o de plasma de un solo donante para hacer este tipo de procedimientos; esta es una buena alternativa para reducir el riesgo.

Por otro lado, también se está trabajando en el seguimiento de los donantes; todos los donantes reactivos en banco de sangre se están remitiendo a vigilancia epidemiológica, para el correspondiente seguimiento y se hace el contacto con la respectiva EPS, para que sea la encargada del resto de pruebas de confirmación diagnóstica.

De esta forma, los bancos de sangre no son los encargados de hacer el diagnóstico, sino que tienen la responsabilidad de realizar una encuesta de tamizaje y dirigir al paciente hacia un sistema de salud, donde se haga el diagnóstico, ya que los bancos de sangre no cuentan con la infraestructura ni el personal para hacerlo.

Comentario

Dr. Mauricio Beltrán: el papel de los bancos de sangre es tamizar y el papel de las seccionales regionales apoyadas en los laboratorios de salud pública es hacer, para cada muestra reactiva de hepatitis C, un ELISA de tercera generación. Luego, junto con los sistemas de vigilancia epidemiológica hacen la remisión del paciente a la EPS, para que esta continúe el proceso diagnóstico y de tratamiento.

Dra. Gladys Espinosa: respecto a la tamización de los transfundidos antes de 1993, Colombia no tiene las condiciones para hacer un programa de tamización poblacional para hepatitis C por varias razones, pues es muy difícil hacer el diagnóstico en la población y las pruebas disponibles son costosas.

Conclusión

Dr. Roberto León: la determinación genotípica es una herramienta útil para el manejo de la hepatitis C. Desde el punto de vista clínico, es importante hacerlo al tomar la decisión de tratar a un paciente, ya que el genotipo determina de manera dramática la duración del tratamiento y la respuesta al mismo. La alternativa del serotipo es válida, pues resulta más económica, más sencilla técnicamente y diferencia el genotipo 1 de los restantes, con exactitud.

En cuanto a la epidemiología de la hepatitis C en Colombia, parece que se acerca mucho a la incidencia de la mayoría de los países latinoamericanos, inclusive a la de Estados Unidos aunque llama la atención que las formas de transmisión son bastantes distintas entre nuestras naciones y los países de América del Norte.

Evidentemente hay grupos poblacionales de alto riesgo, como aquellos expuestos a transfusiones periódicas, los sujetos en diálisis, los hemofílicos y las personas que han recibido transfusiones de sangre antes de 1993. Resultaría conveniente tratar de localizar a los sujetos transfundidos antes de 1993, para practicarles las pruebas diagnós-ticas correspondientes. Por supuesto, hacen falta estudios de otras formas de transmisión, como los tatuajes, los procedimientos de piercing, etcétera y orientar a la población a cerca de no someterse a estas prácticas de riesgo o hacerlo bajo condiciones máximas de asepsia.

En cuanto a la historia natural del virus C y las pruebas diagnósticas, es significativo que en Colombia hasta 85% de los infectados hacen una infección crónica y de ellos, 30% a 40% evolucionan a hepatitis crónica y deberían recibir tratamiento. Sin embargo, no existe un indicador confiable que permita distinguir a los sujetos con hepatitis crónica que van a evolucionar desfavorablemente, aunque parece ser que aquellos con muy poca hepatitis pueden permanecer estables y, en consecuencia, no necesitarían tratamiento.

Con respecto a la parte de pruebas diagnósticas, es importante destacar el papel de los estudios de biología molecular, los cuales son estándar hoy en día en el manejo de la hepatitis C.

En pacientes candidatos a tratamiento, además de hacer el PCR cualitativo, hay que realizar el PCR cuantitativo, es decir, medir la viremia, lo cual tiene un valor pronóstico y contribuye a establecer la duración del tratamiento. El papel del RIBA es cuestionado y su utilidad práctica radica en diferenciar los verdaderos positivos de los falsos positivos; pero más allá de esta cuestión académica o epidemioló-gica, en el manejo clínico no hace una mayor diferencia. El tratamiento más recomendado hoy, en pacientes sin contraindicación específica, es la terapia combinada con interferón alfa 2B (a dosis de tres millones de unidades tres veces por semana por vía subcutánea) y ribavirina (a dosis entre 1.000 y 1.200 mg/día, según el peso del paciente). No obstante, muchos pacientes no van a responder y por eso es fundamental continuar explorando nuevas opciones terapéuticas.

Finalmente, en la parte de prevención de la hepatitis C, resulta clara la importancia del tamizaje en los bancos de sangre para evitar la principal fuente de diseminación de la enfermedad, que son las transfusiones con sangre contaminada. Además, es fundamental promover la educación dirigida a la comunidad acerca de temas tales como los factores de riesgo y los tratamientos disponibles en la actualidad, para no alarmar innecesariamente a la población.

Artículos relacionados: