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Alergia a materiales odontológicos
Los profesionales de la salud y sus auxiliares, así como los pacientes y personal relacionado, están expuestos continuamente a diferentes sustancias químicas, dentro de la consulta y en sus hogares. Este contacto frecuente, puede crear reacciones diversas en el organismo, con las consecuentes manifestaciones sistémicas. El individuo atópico, padece reacciones en forma inmediata, por la unión de antígenos proteicos con anticuerpos. La forma más frecuente es la de hipersensibilidad (alergia). Mas específicamente, en odontología productos químicos como glutaraldehído, formaldehído, látex (guantes y tela de caucho), hipoclorito de sodio, agentes de unión y gutapercha, pueden ser los responsables de esta sensibilización. Hipersensibilidad inmediata Más conocida como alergia, es debida a la liberación de IgE, por la estimulación que ejerce un antígeno ambiental sobre las células TCD4 (Th2). Esta a su vez libera IL4, que sensibiliza al linfocito B a producir anticuerpos específicos (IgE). (1) La IgE actúa directamente sobre los mastocitos y sus homólogos circulantes (que inmediatamente liberan histamina (preformada), prostaglandina D2, leucotrienos C4, D4, E4 y FAP. Estos mediadores químicos aumentan la permeabilidad vascular, producen contracción del músculo liso, broncoconstricción y secreción de moco (reacción inmediata o tipo I). (1,2,3) De forma tardía (2 -24 h) el FNT estimula la expresión de ICAM 1 y selectina E en los leucocitos. El individuo previamente sensibilizado por contacto con sustancias químicas tiene en su torrente sanguíneo más IgE y desarrolla reacciones más severas. Es obligación del odontólogo, conocer los posibles factores químicos, que predispongan al paciente a sufrir una reacción de este tipo. (1) Implicaciones clínicas Cuando el paciente tiene o sufre enfermedades atípicas como asma, rinitis alérgica, urticaria o eczema crónico, se ha de sospechar una posible correlación con alergias por contacto a materiales de uso odontológico. (2,3) Dentro de la historia clínica de estos pacientes e incluso los que no saben que padecen ha de tenerse en cuenta:
Dermatitis alérgica por contacto La exposición frecuente a químicos causa esta condición cuya incidencia es del 4% al 12% del personal que trabaja en odontología. El incremento de este tipo de situaciones se debe a los lineamientos para tratar a todos los pacientes, como posiblemente infectados (1987), incrementando el uso de barreras de bioseguridad y métodos de esterilización química. Los síntomas pueden variar desde piel seca y eczemas hasta úlceras crónicas y sangrado que pueden persistir por semanas o meses. (2) Estas injurias pueden predisponer al paciente a infecciones bacteriales oportunistas. Los odontólogos desarrollan esta condición por la frecuente utilización de guantes y es conocida como una reacción tipo I o hipersensibilidad inme-diata. Su tratamiento y diagnóstico es difícil ya que se malinterpretan los síntomas y siempre se cree que es por el uso de los guantes. Se presenta al manipular materiales odontológicos que contengan:
Sustancias como el glutaraldehído, agentes de unión resinosos y los acrílicos producen reacción alérgica. (2). No sólo los productos de la odontología son causantes de la alergia, previas exposiciones a sustancias o componentes de productos para el hogar pueden también predisponer a una reacción alérgica. Cintas adhesivas, pegantes, esmalte de uñas, cosméticos, detergentes, fungicidas, insecticidas y herbicidas, productos de caucho, medias, ropa interior, tenis, shampoo, acondicionadores, vacunas etc.; son también responsables de la predisposición, ya que contienen sustancias como las arriba mencionadas. Existen en el mercado otros productos que no contienen esas sustancias y suplen la necesidad de su uso. (2,4,6) El tratamiento esta encaminado a evitar el contacto con esas sustancias ya que la aplicación de corticosteroides es un tratamiento paliativo. Glutaraldehído
Este químico es ampliamente utilizado como esterilizante en frío por su gran efectividad y bajo costo. Se comenzó a utilizar como esterilizante desde 1963 y el primer reporte de alergia por contacto al glutaraldehído, lo hizo Sanderson y Cronin en 1968. (2) Posteriormente en 1990, se llegó a la conclusión de que su incidencia era del 17% para los odontólogos y auxiliares y del 1% para pacientes. Su aparición se debe a la falta de conocimiento del manejo de esta sustancia. los lineamientos para su manejo según el Instituto Nacional de Salud y Seguridad Ocupacional (NIOSH) recomienda el uso de guantes de polipropileno, nitrilo o butil, gafas de protección y protección respiratoria. Tiene una corre-lación estadística con el padecimiento de dermatitis por contacto lo cual aumenta el riesgo. (2,3) En Alemania en 1993 el incremento anual de esta condición aumento un 1%. Otro grupo de riesgo son las personas que trabajan en las fábricas donde se hacen estas sustancias, lo que ha de tenerse encuenta al momento de hacer la historia clínica. Clínicamente es una lesión eczematosa similar a la de la alergia por contacto (3). Formaldehído El formaldehído en cualquiera de sus presentaciones (gas, solución o sólido) se emplea como esterilizante, en cosméticos, medicamentos y cementos selladores de conductos. (3) Aparte de las reacciones inmuno-alérgicas, causa otras complicaciones como irritaciones en mucosas nasal o laríngea, bronquial o pulmonar, aparte de las lesiones dermatológicas como necrosis o dermatitis por contacto. Estas complicaciones pueden evolucionar hasta un edema y shock anafiláctico. (3,4) Como en todas las reacciones alérgicas los niveles de IgE se encuentran anormalmente elevados y pue-den detectarse con pruebas serológicas. El paciente que sufra de esta condición puede estar previamente inmunizado, por otras enfermedades atópicas como las ya mencionadas o por contacto previo con otras sustancias químicas en tratamientos previos o productos de consumo diario. Cementos selladores de conductos como el Cortisomol®, Endometasona®, Espad® y Zial® contienen este medicamento (4) Aunque es una patología no muy frecuente, al utilizar cementos selladores que lo contengan en su composición química, conlleva a la aparición de prurito, urticaria, edema localizado, rinitis alérgica, asma y shock anafiláctico 26 horas después. Otra complicación puede ser que la lesión apical no ceda a pesar de que el tratamiento este bien realizado. La preparación biomecánica o una sobreobturación, pone el medicamento en contacto con la red de vasos y nervios del periápice, lo cual explica el por qué de la aparición de la condición. (3,4) |
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