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Body piercing puede ser un riesgo para la salud

Aunque los datos estadísticos son pocos, muchos expertos creen que las complicaciones resultantes de los “body piercing” son muy comunes y pueden, en algunos casos, ser un riesgo para la salud. Entre las más serias complicaciones se encuentran aquellas generadas en lengua debidas a la “preponderancia de bacterias que habitan comúnmente la boca”. “Se provee un portal de ingreso de bacterias al cuerpo, básicamente les hemos dicho: sigan. Les hemos abierto intencionalmente una herida a la cual no le permitiremos sanar”. Esto fue lo que dijo Dr. Matthew Messing de la Asociación Dental Americana (ADA) a Health Scout News al hacer la advertencia de que ADA se opone a cualquier tipo de piercing en área oral debido a las complicaciones y daños a los dientes y los tejidos blandos que los rodean.
<www.ada.org/prof/daily>

La maloclusión se corrige en más del 90% de los casos sin cirugía

Según la presentación realizada por Leonard John Carapezza, de la Universidad de Tufts durante la Reunión de la Sociedad Española de Odontopediatría, celebrada en Salamanca, el 90% de las maloclusiones (primer motivo de consulta en ortodoncia) puede ser corregido en un año al actuar durante la erupción dental e interceptando la erupción de las piezas definitivas. Según Carapezza el tratamiento debe ser lo más precoz posible, ya que la falta de corrección puede acarrear otras deformaciones faciales, como prognatismos, de difícil y más compleja corrección en edad adulta. Así mismo genera otros problemas como caries dental y enfermedades periodontales, ya que dificulta la limpieza y favorece la acumulación de placa bacteriana. Otros efectos de la maloclusión se relacionan con la tensión sobre los dientes, mandíbula y músculos que contribuyen a la ruptura de piezas dentales y problemas sobre la Articulación Témporomandibular. Además, el tratamiento es necesario desde el punto de vista estético. Entre las mayores ventajas que se observan están que el tratamiento precoz dura entre ocho meses y un año, dependiendo del estadio de la maloclusión, y resulta exitoso en más del 90 por ciento de los casos
<http://gbsystems.com/news/97.htm>.

La anomalía oral más común infantil es la disfunción bucal

Expertos llamaron la atención sobre el aumento de los niños respiradores bucales, un problema que afecta a más del 70 por ciento de los pequeños y que «debe dejar de ser considerado como un mal hábito o una manía», para ser abordado como «una disfunción que precisa de un tratamiento multidisciplinario, con la intervención de otorrinonaringólogos, ortodoncistas y fonoudiólogos». La respiración bucal, según Nidia Zambrana, coadyuvante en la aparición de la deglución atípica, ocasiona el 60% de las consultas a ortodoncistas. Se asocia con disminución del apetito, presencia de ojeras, cansancio al hacer ejercicio físico, rendimiento más bajo, trastornos o alteraciones en la atención, distracción frecuente, delgadez y problemas faciales y estéticos, por el mal desarrollo de los maxilares. Entre sus causas, se encuentran alergias, hipertrofia de cornetes, hipertrofia de adenoides, desviación del tabique nasal, rinitis, hábito de succión del pulgar y maloclusión dentaria. Su detección precoz, orienta hacia el uso o no de cirugía maxilofacial. En su diagnóstico intervienen los padres, otorrinonaringólogos, y ortodoncistas a quienes corresponde el tratamiento en edades tempranas para evitar complicaciones futuras. El diagnóstico entre los tres y los cuatro años permite una terapia efectiva con rehabilitación domiciliaria y ayuda de los padres. El diagnóstico en niños mayores de 6 años precisa una terapia formal que dura entre seis meses y un año, y exige un seguimiento periódico. El porcentaje de éxito en ambos casos es elevado, según la profesora Zambrana.
<http://gbsystems.com/news/97.htm>.