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• Revista Colombiana de Cirugia Plástica y Reconstructiva
  TEMAS ESPECIALES  

Redacción de un artículo
para una revista médica
III - Otros elementos del artículo médico

Referencias y bibliografía

La lista de referencias enumera las fuentes citadas, y debe aparecer bajo el título “Referencias”; (29) bibliografía no es la lista de referencias, sino un complemento de “literatura no citada en el texto, pero que se considera de interés para el lector”, denominaciones que son normas nacionales e internacionales. (29, 30, 31) Bibliografía es un conjunto de documentos sobre un tema, o de un autor, que se puede recomendar en un texto didáctico, para que un lector interesado pueda profundizar en el asunto. (32, 33)

Las referencias en el texto

Cite en el texto todas las referencias de la lista e incluya en ella todas las que cita en el texto, los pies de figura o las tablas. (33, 35)

Verifique las citas en la fuente original, durante la búsqueda inicial y al tener listo el manuscrito. (10, 11, 33, 34, 35)

Las referencias sustentan las afirmaciones de un artículo, en la introducción, en el método, o en la discusión, por lo cual van después de una cita textual, o de una idea que apoyan, y no necesariamente al final del párrafo. (33, 35)

Sólo incluya referencias realmente leídas y verificadas, no las citadas en los textos leídos, porque pueden ser erróneas y su artículo reproducirá el error. La cita de documentos no leídos “sería una deshonestidad intelectual”. (35) El lector interesado podrá querer consultar esa referencia equivocada, y al no encontrarla o descubrir que dice algo distinto, pensará con razón que el conjunto del trabajo tiene esa calidad y por tanto no es confiable. Ejemplo: la primicia de una operación fue atribuida a alguien por una versión de tercera mano, que tal vez no era más que un chisme; un autor rectificó documentadamente el asunto en 1991, en una revista de primera categoría. Pese a ello, siguieron apareciendo citas con el error; en 1995, en la misma revista, una carta volvió a recordar la verdad, con cita del artículo de 1991, carta incluida en el Index Medicus y en MEDLINE; no obstante, en 1997 seguían citando el error.

Ponga la referencia de todos los hechos publicados que cita. El rigor científico exige que se publiquen hechos verificados y verificables. (32, 33) Si usted leyó un texto y quiere mencionarlo, debe ponerle referencia. Si no está la referencia, el lector puede pensar que usted no la anota porque no la tiene, porque no leyó el texto, lo cual le resta credibilidad al trabajo.

No incluya observaciones no publicadas ni comunicaciones personales, (10, 11, 33) salvo caso excepcional importantísimo (usted descubrió una grave complicación no descrita, y alguien le dio un dato valioso no publicado aún). Los trabajos ya aceptados se citan con la nota “en prensa”, y los enviados a una revista pero aún no aceptados, se citan como “observaciones no publicadas”. (10, 11)

La fecha de publicación no es la de hechura del trabajo, máxime cuando son libros antiguos, porque se tardaba mucho para imprimirlos.

El número de referencias de una afirmación debe ser acorde con ella: “...es utilizado en forma rutinaria en muchas instituciones,...en otras se usa menos frecuentemente...” pero sólo da dos referencias luego de la primera frase y una luego de la segunda. Puede decirse con la forma activa: “...se utiliza en forma rutinaria (referencias) u ocasionalmente (referencias)...” Si se usa mucho, debe haber un número de referencias acorde con ese juicio de valor, y para ilustrar al lector interesado.

Las referencias de obras antiguas pueden causar dificultades con nombres de ciudades escritos en latín, más aún si están abreviados. Pero un diccionario de la misma biblioteca, dirá que “Lugd. Batav.” es Lugdunum Batavorum, la León de los bátavos, o sea Leiden; Lugdunum es Lyon, Amstelodamum es Amsterdam, Lutetia es París, Vindobona es Viena.

Características de la lista de referencias

Siga las instrucciones a los autores. Las referencias pueden tener orden alfabético en la lista, y aparecer en el texto con nombre y fecha (estilo Harvard), o con número; también, según el orden de su primera cita en el texto, en una tabla o en el pie de una figura (estilo Vancouver). (33, 35) Cualquier formato puede ser bueno en sí, si indica lo necesario para ubicar la referencia, pero si hay una norma, debe aplicarse. La revista debe cumplir y hacer cumplir sus normas, y puede rechazar el artículo por fallas en ese punto, (35) aunque en Colombia no siempre es así (“se obedece pero no se cumple”).

La fidelidad de las referencias al modelo exigido traduce el rigor en el trabajo. (32, 33) Quien dirige una revista seria pensará que, si no hubo cuidado para revisar el texto, pudo no haberlo en el trabajo, luego no merece leerlo ni publicarlo. Si de todos modos alguna revista lo publica así, igual puede pensar el lector crítico, quien abandonará la lectura. Esa falta de rigor en los autores, evidenciada en un texto descuidado, puede llevar a presentar como estado preoperatorio lo que es un resultado imperfecto; ahí se llega a la deshonestidad, pero ella no impide obtener premios.

Verifique las referencias en la fuente original, durante la búsqueda inicial y al tener listo el manuscrito. (10, 11, 33, 34, 35) Un título en inglés de un artículo en otro idioma indica que no se tuvo el texto original, y que a lo sumo se tomó la referencia por el resumen aparecido en una base de datos.

El citar textos no leídos puede justificarse en artículos históricos, con materiales difíciles o imposibles de conseguir sin viajar a otra ciudad o país. Entonces se anota “citado por”, o “citado en”, con su referencia: (8, 23, 33)

• Petit, JL. Maladies chirurgicales. Vol. 1. p. 56. Citado por Serre, M. Traité de la réunion immédiate. París: Gabon, 1830. p. 253.
No son correctas referencias como:

• “Falkman J: Tumor angiogenesis and tissue factor, Op cit. ref. 3”

Esa referencia supone que ya había citado antes ese trabajo. Pero, ¡asombro! No hay más referencias de Falkman en la lista, ni antes, como es lógico pensar por la abreviatura que indica un texto ya citado, ni después. Además, no se cita así una referencia de una fuente citada en el artículo.

No incluya referencias de resúmenes publicados en las bases de datos, (10, 11) salvo caso excepcional muy importante que no pudo conseguir. En tal caso debe especificar “[Resumen]” o “[Abstract]” después del título. (Recibí desde China la copia de un artículo, cuando era mucho menos abierta que ahora).

Referencias de publicaciones seriadas. Los títulos de los artículos se escriben como aparecen en la fuente, en la lengua original si ella emplea caracteres latinos; (10, 11, 36) los subtítulos no se incluyen. (35) Títulos y subtítulos largos pueden abreviarse. (36) Gústenos o no, el Index Medicus se volvió norma internacional por su calidad y por no haber otra obra comparable, y marca la pauta para las referencias; los nombres de las publicaciones se abrevian como aparecen allí, (10, 11) y si no están en la lista, se pueden adaptar según el sistema vigente. (37) Los nombres de la prensa general sí deben ir completos. (10, 11, 23)

Referencias de libros y otros impresos. Los nombres de las editoriales pueden estar abreviados, si no se produce ambigüedad con otra institución; sólo incluya los nombres de personas o sus iniciales para evitarla. Deben omitirse expresiones como “Editorial”, “Compañía”, “S. A.”, “e Hijos”, “and Company”, “and Sons”, “Inc.”, etc., y sus equivalentes en otras lenguas, y los artículos en cualquier idioma. Deben incluirse “Press” y sus equivalentes para evitar ambigüedad, en el caso de instituciones que tienen editoriales. (22, 36) Ejemplos de nombres abreviados de editoriales están en la tabla 2.

Si el pie de imprenta no incluye la ciudad, se escribe “s. l.” (sine loco); si no incluye la editorial, se escribe “s. n.” (sine nomine); si no incluye la fecha, se escribe “s. f.” (sine facta); y si no hay pie de imprenta, se escribe “s. p. e.” (sine pes emprenta). (22, 23)

Ejemplos erróneos

“CORMACK GC, Lamberty BG, 1986. The arterial anatomy of skin flaps. CV. Churchill Livingstone, London.” No conozco formato de referencias así, y no es el que pedía la revista; no se usan mayúsculas para un nombre y minúsculas para otro. Debería ser en tal caso “C. V.”, pero Churchill Livingstone no tiene esas iniciales, y su sede está en Edimburgo. Versión escrita de un trabajo premiado de un docente.

La primera referencia en un texto, lleva el número 2, en una revista que las pide numeradas por orden de aparición.

Un artículo cita la referencia 9, pero la lista sólo tiene 8 (no sería difícil verificarlas).
Una referencia: “Vol. 88, Num 3: 543, sept. 1991” y la siguiente “Vol. 1, No. 2: 4, 1987”, en una revista que pide el estilo del Index Medicus.

“Manson Pl Et Al”, es ejemplo de las referencias de un artículo de una revista que pide el estilo del Index Medicus. Los títulos de los artículos citados tienen las iniciales de todas las palabras en mayúsculas, incluidos artículos, preposiciones y conjunciones; el título de una revista lleva “&”; y las iniciales de nombres con mayúsculas y minúsculas (Ws, Cl, Dh). Uno de los autores es un notable profesor y jefe de departamento (“Se obedece pero no se cumple”, ni se hace cumplir, ni se enseña a cumplir.) Pienso que no se deben usar ni la abreviatura Jr., ni mucho menos III ó IV, paradójica costumbre de un país cuya única aristocracia viene de Su Majestad el dólar (In gold we trust).

“McArthy J.: Plastic and Reconstructive Surgery. General Principles. Vol 1 cap 7. Editorial WB Saunders Company 1990.” Tiene mal escrito el nombre del autor, no aplica el formato pedido, carece de varios elementos, y otros son erróneos.

“La. Editorial Jims S.A> Barcelona, España. 1982.” no aplica el formato pedido y tiene errores.
“Utilizacao de retalho de pediculo subcutaneo nas resseccoes de neoplasias de Pele. Rev. Bras. Cir. (1991) 81 (2) 69-75.” Tiene varios errores de ortografía y de formato.

“Maccarthy JG. [...] En McCarty JG” (!!) Sin comentarios sobre ésta, y las demás son del mismo estilo.

Referencias clasificadas por orden alfabético, en una revista que las pide en el orden de aparición en el artículo.

El colmo: una referencia que es ¡un apellido y nada más! ¿Fuente, título, año, páginas? Nada.

Apéndice

La revista merece un capítulo aparte. Debe tener cuidado con lo que pasará con su manuscrito después de enviarlo, aunque su trabajo cumpla con todos los requisitos resumidos en esta serie, y con los que no caben en ella y que se encuentran en libros y artículos especializados. Una carta firmada por todos los autores debe acompañar el artículo. Así evitará que alguien lo desautorice después de publicado. También puede suceder que después de haber gastado largas horas para elaborar un buen texto, alguien lo cambie “a sus espaldas”, para introducirle toda clase de defectos como los nombrados aquí; fui víctima de esa circunstancia en mi primera experiencia de redacción de un artículo, descubierta al recibir la revista.

Normalmente la revista envía las pruebas de imprenta a los autores para revisarlas y acaso corregirlas; sin embargo, en Colombia a menudo no es así. También fui víctima de este proceder, que no fue caso único y se repetía años más tarde. El hecho incluyó el suprimir al coautor, hacer cambios del texto para introducir errores de hechos y de lenguaje (“gringañol”), y además mutilar la parte tratada en fotos de resultados operatorios (!!!), porque al impresor le pareció que “así se ven más bonitas”, sin mostrar el resultado (!!!!!!). También ha sucedido que alteran los nombres de los autores. A quien haya aludido con una de las citas de estos artículos, por un error de la revista donde publicó su trabajo, le manifiesto mi solidaridad.

No debemos inventar normas y maneras de hacer diferentes de lo bueno existente, como el INVIMA que exige a los laboratorios farmacéuticos más que la Food and Drugs Administration (informe personal de un ingeniero de una multinacional farmacéutica), o como cuando Bogotá tenía electricidad de 150 voltios, distinta del resto del país, y tal vez del mundo; tampoco estamos en capacidad de imponer esas normas. Entonces no tiene sentido que nuestras revistas tengan estilos propios, cuando ya al menos Acta Médica Colombiana adhirió a los Requisitos Uniformes, el llamado Acuerdo de Vancouver, como más de 500 revistas de todos los continentes. Pero lo importante no es la norma por la norma, sino que sea buena, y cumplirla y hacerla cumplir, sea cual fuere.

Lo bonito no es necesariamente lo mejor. No hay razón para utilizar tipos de letra menos legibles, como bastardilla. Por alguna razón, el tipo romano moderno (Times New Roman de los computadores), y otros similares, son la regla en la inmensa mayoría de los impresos desde el siglo XVI, incluidas las revistas médicas actuales; algunas, como Plastic and Reconstructive Surgery, sólo aceptan manuscritos en los tipos Helvetica y Times Roman. Las bastardillas se acostumbran para los nombres latinos de bacterias, y para nombres propios y otros vocablos extranjeros transcritos literalmente.

Nota

Los ejemplos son tomados de publicaciones cuya mayoría es obra de docentes universitarios, a menudo jefes de servicios o departamentos.

Agradecimiento

Agradezco al Dr. Álvaro Ruiz Morales, ex Jefe del Departamento de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana y Jefe de la Unidad de Epidemiología Clínica del Hospital Universitario San Ignacio, de Bogotá, por la revisión de este texto, y por sus sugerencias para algunas correcciones de detalle.

Referencias

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Bibliografía

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