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Revista Colombiana de Cirugia Plástica
y Reconstructiva
Mano severamente mutilada FRANCISCO VILLEGAS ALZATE, MD*
Resumen: El cirujano
plástico se ve enfrentado frecuentemente a casos de trauma severo
de las manos, como el causado por explosivos o maquinaria, en los que
pueden haber pocas opciones diferentes a la amputación. De la valoración
y manejo inicial dependen los resultados finales. La reconstrucción
microquirúrgica inmediata permite el salvamento de las partes lesionadas
y se convierte en el pilar de soporte para los procedimientos subsecuentes. Abstract: Plastic surgeons
can be faced with severe mutilating hand injuries, as produced by explosives
or machinery. Final outcomes may rely on judicious initial assessment,
planning, and immediate or early-staged treatment. Immediate microsurgical
reconstruction allows hand salvage, and gives the foundation for subsequent
reconstructive procedures. Introducción La severidad de las lesiones mutilantes de la mano está determinada
por la pérdida de la oposición, ya sea por amputación
de los dedos segundo al cuarto o por la pérdida del pulgar. La microcirugía ha cambiado la reconstrucción de la mano, de lo que se denominaba cobertura, (3-5) a la concepción actual de reconstrucción funcional. (6-8) Aunque parece sólo un juego de palabras, los principios son filosóficamente diferentes, ya que el primero se dirige a curar o rellenar heridas, mientras que el segundo es mucho más amplio y coherente. En corto tiempo se ha ido más allá y se ha evolucionado hasta el concepto de reconstrucción funcional y estética (9-11) en la que por medio de refinamientos de las técnicas, se pueden obtener reparaciones asombrosas con morbilidad aceptable. Con la microcirugía podemos transplantar tejidos de todo tipo, en las cantidades y mezclas necesarias para la reconstrucción. Tales tejidos pueden incluir huesos vascularizados, articulaciones, músculo, piel, nervios, dedos completos, etc.; con capacidades funcionales de sensibilidad, motilidad o contracción muscular. (12-22) La precocidad y agresividad en el tratamiento han demostrado mejoría en las posibilidades de recuperación, readaptación al trabajo, disminución de costos y menos complicaciones, lo que nos ha llevado a los conceptos de reconstrucción precoz y reconstrucción inmediata, (23-25) válidos no solamente para cirugía de mano sino también en trauma maxilofacial, fracturas expuestas de la tibia, y reconstrucción de cáncer mamario y de cabeza y cuello. (26-28) El presente artículo es una descripción del tratamiento de dos pacientes con manos severamente mutiladas y pocas esperanzas de recuperación, en los que se siguieron estos principios y se utilizaron técnicas microquirúrgicas para lograr resultados funcionales. Pacientes y métodos Se describen los casos clínicos y secuencia de tratamiento de dos pacientes con traumatismos graves de la mano, apoyados en la historia clínica y fotografías. Se presentan igualmente, los resultados finales obtenidos y la morbilidad del tratamiento. Caso 1 Niña de 4 años, traída al servicio de urgencias con múltiples heridas en antebrazo y mano izquierda, sufridas al caer accidentalmente de un pequeño tractor de jardinería y ser alcanzada por la hélice cortadora de pasto. (29-33) Valoración inicial: Estudiante de preescolar de dominancia derecha, con desarrollo sicomotor adecuado y proyectos y expectativas de evolución normales para la edad. La familia se mostraba dispuesta a no ahorrar esfuerzos para salvar la mano. Presentaba heridas cortantes y avulsiones múltiples, con contaminación gruesa y machacamiento de tejidos, en la mitad distal del antebrazo y mano. No había lesiones asociadas a otros órganos o sistemas. No fueron traídas con la paciente las partes amputadas ni se hicieron esfuerzos por hallarlas, dado el mecanismo mayormente avulsivo de la lesión. (Figura 1)
Se había perdido la piel palmar y parte de la piel dorsal del antebrazo. En la mano, el déficit de cobertura estaba en el lado radial de la palma. Había pérdida del pulgar desde el carpo, con avulsión de todos los músculos tenares y pérdida de los dedos 3º, 4º y 5º a nivel interfalángico proximal. Las estructuras óseas del antebrazo estaban indemnes, pero había fracturas de todos los metacarpianos y las falanges del índice, único dedo presente. Había perfusión de la extremidad aunque se demostró
sección completa de los vasos cubitales y radiales en un solo nivel
en el antebrazo distal, lo mismo que del nervio cubital. El nervio mediano
tenía dos niveles de sección, uno en el antebrazo y otro
en la muñeca con componente avulsivo. Plan definitivo: Se pensó en una recuperación de la mano básica con pinza sensible y móvil. (34) Para ello era necesario crear los fundamentos de una transferencia digital del pie. Por lo tanto se propuso efectuar un colgajo inguinal pediculado como reconstrucción parcial de la transferencia del segundo artejo, que era el indicado por la edad de la paciente, nivel de amputación y poca morbilidad del pié. (35-39) La familia de la paciente aceptó el plan de tratamiento después de varias reuniones y la ayuda de trabajo social y sicología. (40)
Tratamiento subsiguiente: Dos semanas después de la lesión, se efectuó el colgajo inguinal en el lado radial de la mano y se dio de alta. Reingresó tres semanas después, para la sección del pedículo del colgajo. (Figura 2) Ocho semanas más tarde, se efectuó transferencia microvascular libre del segundo dedo del pié con el segundo metatarsiano, que se fijó a los huesos del carpo. Se efectuó osteotomía en el cuello del metatarsiano y se tensaron los extensores para corregir la tendencia a la deformidad en garra descrita para el segundo artejo. (Figura 3) La evolución postoperatoria fue muy satisfactoria. La paciente comenzó su plan de rehabilitación con terapia física y ocupacional. A pesar de lograr grandes progresos funcionales, posteriormente se apreció déficit marcado de la extensión del neopulgar, tendencia a la deformidad en garra y deficiencia objetiva en la oposición, lo que se corrigió con transferencia tendinosa del extensor del tercer dedo y transferencia de oposición, usando un injerto tendinoso desde el lado cubital, pasado a manera de polea en el pisiforme con motor en el antebrazo. (Figura 3)
Progresivamente se recuperó la sensibilidad, algo de motilidad del índice lesionado y motilidad del nuevo pulgar, suficientes para desarrollar una pinza sensible que servía en funciones delicadas como subir la cremallera y funciones gruesas como tomar un vaso. (Figura 4)
Aparte de la cicatrización hipertrófica en el dorso del pié y de la zona donante del colgajo, no se observó morbilidad adicional importante y la paciente puede deambular sin cojear, usando calzado normal. El seguimiento por más de dos años, mostró recuperación funcional buena y crecimiento del dedo y la mano dentro de lo esperado. La paciente sigue con su desarrollo sicomotor normal, con escolaridad y expectativas adecuadas. |
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