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Revista Colombiana de Cirugia Plástica
y Reconstructiva
Experiencia con la técnica de ROLANDO PRADA*, ALEJANDRA ORTEGA** Palabras claves: mamoplastia, implantación de prótesis mamaria, reconstrucción de mama. Resumen: En este artículo se muestra la experiencia con la técnica de mamoplastia con cicatriz vertical. Se presentan los resultados obtenidos en un período de tiempo de 4 años, desde enero de 1998 a enero del 2002. Se realiza un breve recuento de la técnica y las modificaciones empleadas por los autores. Abstract: The present article describes the experience with the vertical scar mammoplasty technique. The results after a 4 years period, January 1998 to January 2002. It also briefly describes the surgical technique and the modifications used by the authors. Las técnicas de mamoplastia de reducción y mamopexia han
evolucionado en los últimos años hacia la eliminación
de las cicatrices resultantes de su empleo, tanto como sea posible. (1-19) En la búsqueda de un procedimiento ideal que cumpliera con los objetivos enumerados anteriormente, se desarrolló la técnica de mamoplastia de reducción con cicatriz vertical. Esta fue propuesta inicialmente por Dartigues en 1925, para su utilización en procedimientos de mastopexia. Posteriormente, Arie extiende su uso para reducciones moderadas, utilizando la disección subcutánea del polo superior. Lassus, en 1970, utiliza una técnica de cicatriz vertical, sin recurrir a la disección subcutánea, por lo que en ocasiones obtenía una cicatriz vertical que se extendía hacia el tórax. Por esto, modifica la técnica posteriormente, realizando una pequeña T en el extremo inferior de la misma, obteniendo así buenos resultados (4,5) El mismo Lassus observó que realizando la marcación unos centímetros arriba del surco submamario se puede obtener una cicatriz que no se extienda hacia el tórax. (4,5) La doctora Madeleine Lejour, basada en la técnica de Lassus, realiza algunas modificaciones con el fin de asegurar la viabilidad del tejido mamario en casos de reducciones mayores, mejora la calidad de la cicatriz periareolar y disminuye la cicatriz vertical. (7,8) Este último procedimiento con algunas modificaciones, fue el empleado en las pacientes presentadas en este artículo. Materiales y métodos Se tomaron las pacientes a quienes se les practicó mamoplastia de reducción utilizando la técnica de Lejour, entre enero de 1998 y enero de 2002. Todos los procedimientos fueron realizados por el autor principal del artículo. Se recolectaron 35 pacientes, de las cuales se excluyeron 9 por inasistencia a los controles, lo que hizo imposible evaluar el resultado final. De las 26 pacientes restantes, a 14 se les practicó mamoplastia de reducción y a 12 mamopexia. El promedio de edad fue de 41 años, con un rango de 19 a 60 años. El rango de tiempo de seguimiento varió entre 6 meses y 4 años. Todos los resultados fueron calificados subjetivamente por el cirujano al tercer mes del postoperatorio. Técnica quirúrgica La marcación se realiza con la paciente de pie. Inicialmente se marca la línea media, el surco submamario y el eje vertical del seno; el cual debe localizarse aproximadamente a 10 o 12 cm de la línea media. (Figura 1)
Posteriormente se marca el margen medial y lateral de la resección, moviendo el seno medial y lateralmente y dibujando estos, en continuación con el eje vertical. Luego se procede a la unión de estas dos líneas con una semicircular localizada entre 4 y 6 centímetros por encima del surco submamario, dependiendo si se trata de una mamopexia o una reducción. (Figura 2) Finalmente se realiza la marcación superior, utilizando otra línea curva, uniendo los extremos superiores de los márgenes medial y lateral, pasando 2 centímetros por arriba del sitio escogido para la ubicación del pezón (punto A) y uniéndolo con la marcación lateral y medial en un punto localizado 3 centímetros por debajo del punto A. (Figura 3) Esta última línea no debe tener una longitud mayor de 16 centímetros, para evitar el ensanchamiento posterior de la cicatriz periareolar.
Una vez practicada la marcación, se realiza una infiltración del seno con una dilución de 500 cc de solución salina y 0.5 mg de adrenalina y se procede a la desepitelización de la porción superior de la marcación, extendiéndose 2 o 3 centímetros más abajo de la areola. Luego se continúa con la liposucción de todo el seno, haciendo énfasis en la porción lateral del mismo. (Figura 4) Una vez terminada la liposucción, se inciden los márgenes medial y lateral y se realiza una disección subcutánea de las porciones lateral, medial e inferior, respetando la porción periareolar y dejando un colgajo cutáneo delgado de aproximadamente 0,5 cm de grosor, que permita su posterior retracción y evite la necrosis de los bordes.
Posteriormente, se diseca la porción central de la glándula, del pectoral, iniciando en el surco submamario y construyendo un túnel de 10 a 12 centímetros de ancho, que llegue hasta el tercer espacio intercostal. (Figura 5) En los casos de mamoplastia de reducción, la resección se lleva a cabo en la porción central, extendiéndose hasta debajo de la areola. En los senos muy grandes siempre se debe dejar un pedículo areolar de al menos 2 o 3 centímetros. Si se trata de una mamopexia, se realiza una incisión medial con invaginación glandular utilizando poliglactina (Vicryl ®) 3-0.
Una vez realizada la disección subglandular, se pone un punto de suspensión en polipropileno (Prolene ®) 2-0, para fijar la porción superior de la areola a la fascia pectoral, a nivel del segundo o tercer espacio intercostal. Luego se suturan entre sí los dos pilares laterales, iniciando debajo de la areola para lograr así la conificación glandular y la disminución en el diámetro de su base. (Figura 6) A continuación, se ponen una serie de puntos de suspensión, fijando el borde inferior de la glándula conificada a la fascia pectoral. Esta es una modificación a la técnica original, con la cual se ayuda a definir el neosurco y permite un mejor soporte glandular y a su vez, más duradero. Finalmente se cierra la incisión vertical en dos planos, empezando desde la dermis. En la porción inferior de este cierre, se pone un punto que va desde la dermis hasta el neosurco mamario, ayudando así a la creación del mismo. Se termina el cierre de la piel con una sutura intradérmica en polipropileno (Prolene®) 3-0. Una vez terminada la intervención, se pone un vendaje que mantenga la presión en el polo glandular inferior, para lograr una adecuada retracción y adherencia cutánea. Este vendaje se mantiene al menos por 2 semanas, realizando recambios cada 5 días. Además, la paciente debe utilizar un sostén posquirúrgico durante al menos mes. |
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